SALUD

Cada vez hay más respaldo científico

¿Sirve realmente el LSD en la lucha contra el Alzheimer?

Un estudio reciente estableció que en pequeñas dosis podría ayudar a combatir los efectos de la depresión, ansiedad y trastornos cognitivos característicos de la enfermedad.

Desde hace un tiempo largo que se especula con la posibilidad de que ésta sustancia psicodélica tenga una injerencia importante en la lucha contra la enfermedad neurodegenerativa por los efectos que causa en el cuerpo humano,  siendo el principal el de estimular a los receptores de serotonina 5-HT2A.

Es que justamente con la inhibición de estos componentes es que se asocia a ciertos síntomas de la enfermedad, sobre todo aquellos relacionados con la depresión y la ansiedad.

Se sabe que a lo largo de los años el LSD fue utilizado con fines recreativos sin control de la cantidad ingerida y, que en estos casos, si bien empezaba con efectos placenteros siempre terminaba con severos daños perjudiciales, sobre todo a nivel psicológico: la gran mayoría que la consumió terminó con pensamientos suicidas y conductas extremadamente violentas.

Es por eso que en caso de aplicarlo al tratamiento del Alzheimer, se debe tener una certeza concreta en qué medida ésta puede ser utilizada. No sorprende entonces que los estudios que llevan adelante los investigadores y profesionales de la salud en torno al Alzheimer sean con fines de dilucidar la dosis correcta de para aplicación. Éste es el caso del estudio más reciente, publicado en el diario internacional Phsycofarmacology

Teniendo en cuenta que son de aproximadamente 100 microgramos los que se utilizan para el uso recreativo y perjudicial, la prueba reunió a adultos mayores sanos y los proveyó de 4 dosis: un placebo y otras 3 de 5, 10 y 20 microgramos respectivamente.

Con el objetivo de evaluar la seguridad, la tolerabilidad y la farmacocinética de dosis bajas de LSD, la prueba estableció que los niveles plasmáticos de LSD fueron indetectables para el grupo de 5 μg y los niveles máximos de plasma sanguíneo para los grupos de 10 μg y 20 μg se produjeron a los 30 min. El LSD fue bien tolerado y la frecuencia de eventos adversos no fue mayor que para el placebo. Las evaluaciones de la cognición, el equilibrio y la propiocepción no revelaron ningún deterioro.

En definitiva, los investigadores concluyeron que los resultados “sugieren seguridad y tolerabilidad de 5 μg, 10 μg y 20 μg de LSD administrados por vía oral cada cuatro días durante un período de 21 días”, por lo que respaldan un mayor desarrollo clínico de LSD para el tratamiento y prevención de la enfermedad de Alzheimer.

No obstante, lo que no se pudo ver en los sujetos implicados fue el cambio de ánimo que esperaban, bastión fundamental en la lucha contra la depresión y ansiedad propias del Alzheimer.

Más allá de esto último, la comunidad médica confía que con un tratamiento prolongado en el tiempo éste pueda generar  un efecto acumulativo beneficioso para el paciente. Será cuestión de esperar próximos estudios para poder determinar si realmente el LCD puede tener un papel importante en la lucha contra una de las enfermedades más terribles y que afecta a miles de personas en la actualidad.

 

 

 

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