La biofarmacéutica CureVac anunció ayer que su vacuna ARNm para la COVID-19 tuvo una efectividad del 48% en el análisis final de su ensayo masivo. Hace dos semanas había obtenido los resultados preliminares que señalaron un porcentaje ligeramente menor (47%).
RESULTADOS FINALES
La vacuna de CureVac no superó el 50% de eficacia, ¿qué le espera?
La efectividad reportada está entre las más bajas y no cumple con la meta del 70% de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni del 50% exigido por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), ni mucho menos compite con el 95% de las otras vacunas ARNm.
La empresa alemana dijo que el porcentaje, medido mediante la prevención de enfermedades sintomáticas, fue de un 53% al excluir a los participantes mayores a 60 años, el grupo de edad más afectado por la enfermedad.
Los voceros de la compañía culparon a las nuevas variantes de ocasionar el aparente fracaso de la vacuna.
"En el contexto actual de un entorno cada vez más diverso de variantes de COVID-19, y con muy poca prevalencia residual de la cepa original, estamos seguros de que el estudio HERALD ofrece datos clínicamente relevantes sobre el efecto de las variantes emergentes en la eficacia de la vacuna", dijo el Dr. Franz-Werner Haas, director ejecutivo de CureVac.
Entre los 40.000 participantes, se evaluaron 228 casos de COVID-19 (83 vacunados frente a 145 placebo) en el análisis final.
En el grupo de edad de 18 a 60 años la eficacia de la vacuna dependió de la cepa y varió desde el 42% hasta el 67% aproximadamente.
Se secuenciaron 204 casos para identificar la variante que causa la infección y el 86% de estos casos fueron causados por variantes de preocupación y variantes de interés. Solo un 3% de los casos fueron atribuibles al virus SARS-CoV-2 original.
En comparación a las otras vacunas, CureVac utiliza la tecnología ARNm que, en vez de inyectar el virus atenuado o inactivado, "enseña a nuestras células a producir una proteína, o incluso una porción de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo" (CDC de Estados Unidos).
Además, a diferencia de inyecciones con la misma plataforma (Pfizer y Moderna), los componentes alemanes usaban menos moléculas por inyección, lo que significaba un menor costo y más probabilidades de llegar a países de ingresos bajos.
El futuro de CureVac
Dado que los resultados de otras vacunas ARNm como Pfizer y Moderna fueron superiores al 90% (aunque sin considerar nuevas variantes), CureVac enfrenta ahora el escrutinio de los entes reguladores que definirán su futuro.
Con todo, la empresa decide hacer foco en la eficacia de hasta un 77% contra enfermedades moderadas y graves y la “protección total contra la hospitalización o la muerte”.
“Creemos que será una importante contribución para ayudar a manejar la pandemia de COVID-19", dijo Haas.
Los datos disponibles se han comunicado a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), como continuación de un diálogo en curso. La EMA había dicho inicialmente que exigiría un umbral del 50%, pero luego se retractó y dijo que necesitaría los datos completos del estudio para analizar los beneficios.
La Unión Europea (UE) se había asegurado hasta 405 millones de dosis en noviembre del año pasado, de las cuales 180 millones son opcionales.
La vacuna consiste en dos dosis con 28 días de intervalo y, hasta el momento, prometía una ventaja clave respecto a las otras vacunas de ARNm ya que se mantenía estable durante meses en un refrigerador.
En un contexto global de escases de vacunas e incumplimiento de contratos por parte de los desarrolladores, los representantes de salud pública presionan para que las fórmulas lleguen a todo el mundo.
Ahora bien, los anuncios de CureVac plantean el debate: o descartarlas por insuficientes, o aplicarlas por el 77% de efectividad para prevenir enfermedades moderadas y graves, en un intento por frenar el avance de nuevas mutaciones y más muertes.
Con todo, CureVac está en carrera con otra fórmula ARNm desarrollada en asociación con GlaxoSmithKline (GSK). Los datos preclínicos ya se han publicado y esperan avanzar en los próximos meses en las pruebas clínicas con el objetivo de introducirlas en el 2022.






