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SCIENCE: ANCESTROS

Chimpancés de Uganda: cómo 30 años de convivencia terminaron en una guerra mortal

¿Cómo se pasa de la cooperación al enfrentamiento? Un estudio en Uganda revela cómo los chimpancés rompieron décadas de convivencia y alianzas.

Estudio de Science publicado por The Guardian documentó cómo la comunidad de chimpancés de Ngogo, en Uganda, se dividió en dos grupos enfrentados. Los investigadores- el primatólogo John Mitani y sus colegas- registraron guerras encarnizadas después de dos décadas de convivencia y cooperación. ¿Por qué?

Cómo una comunidad de chimpancés por años en convivencia pacífica llega a enfrentamientos letales.

Cómo una comunidad de chimpancés por años en convivencia pacífica llega a enfrentamientos letales.

En el Parque Nacional de Kibale, Uganda, una investigación de tres décadas documentó la transformación de una de las comunidades de chimpancés salvajes más numerosas conocidas por la ciencia.

El grupo de Ngogo, estudiado desde 1995 por el primatólogo John Mitani y sus colegas, pasó de una prolongada etapa de convivencia y cooperación a una división permanente seguida de ataques mortales entre antiguos integrantes. Los resultados se publicaron el 9 de abril de 2026 en la revista científica Science, en un artículo titulado Lethal conflict after group fission in wild chimpanzees.

El trabajo reconstruye cómo se produjo la fragmentación, cómo se consolidaron dos grupos diferenciados y qué consecuencias tuvo el conflicto. La investigación se apoya en 30 años de observaciones de campo y análisis de las relaciones sociales entre los animales. El caso fue descrito como una posible guerra civil entre chimpancés salvajes por tratarse de una comunidad que se dividió y cuyos integrantes comenzaron a atacarse después de compartir vínculos sociales durante años.

Ngogo: el descubrimiento de una comunidad excepcional de chimpancés

John Mitani recuerda su llegada a Kibale durante el verano de 1995. El investigador, que entonces trabajaba en la Universidad de Michigan, había estudiado chimpancés en las montañas Mahale, en Tanzania. En Ngogo encontró una población que superaba las estimaciones habituales para una comunidad de esta especie.

“Solo me tomó unos días darme cuenta de que algo raro estaba pasando en ese lugar”, recuerda Mitani. “Había chimpancés por todas partes”.

Junto con sus colegas, llegó a contabilizar cerca de 200 individuos en los bosques de Ngogo, en la sección central del parque. Ese mismo año, Mitani y el primatólogo David Watts, de la Universidad de Yale, fundaron el Proyecto Chimpancé Ngogo con una subvención de 500.000 dólares de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

El trabajo de campo exigió años de seguimiento para que los animales se acostumbraran a la presencia de los investigadores. Los chimpancés huían cuando alguien se acercaba y los científicos debían recorrer colinas y valles para observarlos. Mitani describió esa etapa como una experiencia que fue “divertida, emocionante y estimulante. También fue todo un reto”.

Durante el segundo año del proyecto, un macho de unos 25 años con un paladar hendido, al que llamaron Hare, permitió que Mitani lo siguiera entre los árboles. El investigador recordó ese acercamiento como un momento decisivo: “Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, casi me echo a llorar. Después de trabajar tan duro durante tanto tiempo, fue tremendamente gratificante haberme ganado la confianza de Hare”, escribió en la antología Memorias de chimpancés, publicada en 2022.

Qué descubrieron los científicos durante tres décadas

El Proyecto Chimpancé Ngogo produjo hallazgos relevantes sobre la longevidad, las alianzas y la organización social de estos primates.

Los investigadores documentaron una mortalidad excepcionalmente baja en la población estudiada, un resultado que vinculó las condiciones favorables del hábitat con una mayor esperanza de vida. También observaron que machos sin parentesco cercano podían establecer alianzas sólidas y cooperar, un comportamiento que amplió el conocimiento sobre las relaciones sociales entre chimpancés.

Otro hallazgo se relacionó con la caza y el consumo de carne, en particular de monos colobos rojos. Los estudios señalaron que estas actividades no solo aportaban alimento, sino que también intervenían en la cohesión social de los machos.

La comunidad de Ngogo se convirtió así en un espacio de observación privilegiado para analizar cómo se forman los vínculos, cómo se sostienen las alianzas y qué condiciones pueden alterar las relaciones dentro de un grupo.

Cómo comenzó la guerra de Ngogo

El primer indicio de la ruptura apareció en junio de 2015. Mitani y sus colegas observaban a un grupo de animales cuando detectaron un cambio repentino en su comportamiento. Los chimpancés se mostraron nerviosos, se dispersaron y comenzaron a correr.

“De repente, los individuos que estaba siguiendo salieron corriendo colina abajo sin motivo aparente”, cuenta Mitani. “Se desató el caos. Empezaron a correr y a perseguirse unos a otros”.

En ese momento, los investigadores no podían anticipar que el episodio sería el comienzo de una transformación duradera. Para 2018, las observaciones mostraban que la comunidad se había dividido en dos grupos diferenciados.

El estudio publicado en Science reconstruyó el proceso a partir de registros de comportamiento y análisis de las redes sociales entre los chimpancés. Los resultados describieron una transición desde la cohesión hacia la polarización y, posteriormente, la separación permanente.

Entre 2018 y 2024, los investigadores documentaron 24 ataques realizados por integrantes de uno de los grupos contra miembros del otro. Los registros y las evidencias físicas permitieron establecer la muerte de al menos siete machos adultos y 17 crías durante esos ataques.

El estudio identificó así una secuencia de fragmentación social y violencia letal entre animales que antes pertenecían a una misma comunidad. Los autores señalaron que los cambios en las identidades grupales pueden desplazar relaciones de cooperación establecidas durante años.

La fertilidad y supervivencia de las crías

La división también estuvo acompañada por cambios demográficos. Las observaciones posteriores registraron un aumento de la fertilidad de las hembras y una mejora sustancial en la supervivencia de las crías de Ngogo.

Según los datos difundidos sobre el proyecto, la fertilidad de las hembras se duplicó después de la separación. Los investigadores también observaron que una proporción mayor de las crías sobrevivía.

Estos resultados introducen otra dimensión en el análisis del conflicto: además de las muertes provocadas por los ataques, la fragmentación modificó las condiciones sociales y reproductivas de la población. El estudio no reduce el proceso a una única causa y reconstruye la evolución de las relaciones entre los animales a lo largo de varios años.

John Mitani: "Tal vez, no quería escribir sobre esto"

Para Mitani, la ruptura tuvo consecuencias que excedieron el registro científico. Después de décadas de observación, el investigador había seguido de cerca la formación de vínculos y la convivencia entre los chimpancés.

“No podía creerlo. Seguía pensando que les iba muy bien juntos como grupo”, recuerda.

El cambio también modificó su experiencia de trabajo en el parque. “Ha sido difícil de presenciar. Durante los primeros 20 años, volver a ver a los chimpancés era divertido. Siempre esperaba con ilusión estas visitas. Pero cada vez es más difícil volver y ver esto, ver cómo continúan estas matanzas”.

Mitani tardó más de una década en escribir sobre los acontecimientos que había observado. Al explicar esa demora, reconoció: “Creo que lo fui posponiendo porque, tal vez, no quería escribir sobre esto”.

El investigador también cuestionó las interpretaciones que presentan la violencia de los chimpancés como una prueba directa de la predisposición humana a la guerra. En ese sentido, recordó que un comportamiento semejante no se ha observado entre los bonobos, otra especie de primate que comparte un ancestro común con los seres humanos.

“Muchos de los que estudiamos a los chimpancés destacamos las similitudes, y con razón”, dice Mitani. “Pero cuando se trata de similitudes de comportamiento, a veces creo que mis colegas exageran un poco. Si hay algo que he aprendido estudiando a los chimpancés durante todos estos años, es que no son como nosotros”.

investigación en Uganda

La investigación en Ngogo también contribuyó a la conservación de los chimpancés. La presencia continuada de científicos y trabajadores de campo permitió colaborar con las autoridades de vida silvestre para retirar trampas destinadas a otros animales que podían herir o capturar accidentalmente a los primates.

Sin embargo, la continuidad del proyecto enfrenta dificultades financieras. Mitani señaló que una parte importante de los fondos procede de la división de ciencias del comportamiento y cognitivas de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Según el presupuesto propuesto por la administración de Donald Trump para 2027, esa financiación quedaría eliminada.

"Los chimpancés de allí tienen muchas más historias importantes que contarnos", dice Mitani. "Esta es una de las razones por las que me preocupa tanto la guerra contra la ciencia y la verdad en este país".

El investigador, que ahora reside entre Michigan y Arizona, prevé regresar a Ngogo y continuar las visitas mientras pueda. Después de haber pasado aproximadamente 85 meses de su vida en esos bosques, mantiene su interés por seguir las transformaciones de la comunidad.

"Lo curioso es que las colinas de Ngogo se vuelven cada vez más empinadas con el paso de los años. Y la distancia entre los senderos parece aumentar. Pero me siento afortunado de poder seguir haciéndolo".

Su expectativa es que el conocimiento acumulado durante décadas contribuya a una mayor comprensión de estos animales y de las condiciones necesarias para su conservación. "Esa sería la gran esperanza".

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FUENTE: Science/The Guardian

En pocas palabras

  • Guerra civil: 30 años de convivencia de chimpancés en Uganda terminaron en conflicto letal.
  • Estudio científico: Investigadores documentaron la fragmentación de la comunidad y 24 ataques entre grupos.
  • Consecuencias: Se registraron muertes, pero también aumento de fertilidad y supervivencia de crías en grupos separados.
Resumen generado por Thinkindot AI