Los economistas Robert E. Hall y Michael Woodford ganaron el Premio Nobel de Economía por su trabajo en modelos que han ayudado a gobiernos y bancos centrales a gestionar crisis económicas, en base a políticas monetaria y fiscal de estabilización.
MODELOS PARA ESTABILIZAR
El Nobel de Economía no fue para Caputo sino para Robert Hall y Michael Woodford
Robert Hall y Michael Woodford ganaron el Nobel de Economía por su trabajo en modelos que ayudan a gobiernos y bancos centrales a gestionar crisis.
O sea que ellos son teóricos de hacer bien lo que Javier Milei y Luis Caputo hicieron mal en la Argentina.
La Real Academia Sueca de Ciencias anunció que ambos fueron reconocidos "por sus fundamentos microeconómicos para la estabilización macroeconómica".
Hall está afiliado a la Universidad de Stanford en California, y Woodford a la Universidad de Columbia en Nueva York.
Woodford habló con el comité por teléfono desde Nueva York y dijo: "Es un tremendo honor, es una sorpresa".
El galardón, conocido formalmente como el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, es el último premio que se entrega este año y está dotado con 12 millones de coronas suecas (US$ 1,2 millón).
El Nobel de Economía, otorgado por primera vez en 1969, no integraba la lista de los 5 premios originales creados en el testamento de 1895 por el inventor de la dinamita Alfred Nobel, sino que fue establecido por el Banco Central de Suecia.
La mayoría de los galardonados anteriores han sido de USA.
Solo 3 mujeres lo han ganado, la más reciente Claudia Goldin -en 2023- por su trabajo sobre cómo el género ha afectado los salarios y el empleo a lo largo del tiempo en USA.
Claves del Nobel
«El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo», declaró el jurado de la Real Academia Sueca de Ciencias en un comunicado .
"Gracias a ellos, estamos mejor preparados para afrontar las crisis económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el consumo de los hogares", declaró John Hassler, presidente del comité del premio, en el comunicado.
"En lugar de basar los modelos en vínculos estadísticos entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, optaron por construirlos sobre una base microeconómica", declaró el jurado de la academia.
"Esto engloba la comprensión de cómo el conjunto de hogares y empresas individuales afecta a la economía a través de sus acciones."
El origen
Durante las crisis petroleras de la década de 1970, los modelos keynesianos existentes, utilizados durante mucho tiempo para determinar cuándo y cómo debían implementarse medidas para hacer frente a las recesiones u otras fluctuaciones económicas, dejaron de ser efectivos.
Eso impulsó a Hall y Woodford a desarrollar nuevas herramientas para comprender qué respuestas políticas podrían ser las más efectivas.
Durante décadas, los gobiernos respondieron a las crisis económicas siguiendo las recomendaciones del economista británico John Maynard Keynes, surgidas durante la Gran Depresión: intervenir en la economía reduciendo los impuestos y aumentando el gasto público, incentivando así a los consumidores y a las empresas a gastar e invertir y a contribuir a la reactivación del crecimiento.
«Esta es la receta keynesiana y funcionó bien... hasta que dejó de hacerlo», dijo Timo Boppart, del comité del Premio Nobel de Economía.
Los responsables políticos creían que la gestión económica implicaba simples compensaciones: el desempleo, por ejemplo, se mantendría bajo en épocas de alta inflación y aumentaría cuando la inflación disminuyera. Pero la estanflación de la década de 1970, cuando la economía mundial experimentó simultáneamente alta inflación y alto desempleo, demostró que la fórmula era simplista.
Algunos economistas sostenían que los intentos del gobierno por intervenir en la economía estaban condenados al fracaso.
Sin embargo, Hall y Woodford, en artículos separados, se propusieron mejorar el modelo keynesiano para tener en cuenta cómo los consumidores y las empresas toman decisiones sobre si invertir y gastar.
Hall estudió cómo las decisiones de los consumidores sobre si gastar o no, y cuánto gastar, dependen de cuáles esperan que sean sus ingresos futuros.
«Si son optimistas, consumirán más que si son pesimistas», escribió el comité.
Sin embargo, las expectativas de los consumidores pueden cambiar inesperadamente a medida que se dispone de nueva información sobre la economía. Además, algunos hogares son tan pobres que no pueden endeudarse ni recurrir a sus ahorros para hacer frente a los cambios económicos.
En un artículo de 1982, elaborado junto con el economista Fredric Mishkin, Hall descubrió que alrededor del 80% de los hogares tomaban decisiones de gasto basándose en sus expectativas para el futuro, "mientras que el resto vivía al día", escribió el comité.
La investigación de Woodford demostró que las empresas toman decisiones sobre precios basándose en sus previsiones sobre la evolución futura de los tipos de interés. «Si la empresa cree que los precios de sus competidores y sus propios costes aumentarán, lo mejor es fijar un precio más alto que si la expectativa fuera la contraria», escribió el comité del Nobel. «Por lo tanto, las decisiones empresariales también están condicionadas por sus expectativas».
Es el 2do. Nobel que recibe un profesor de la Universidad de Stanford este año. El Dr. Karl Deisseroth compartió el premio de Medicina con Peter Hegemann y Georg Nagel por su trabajo que dio lugar a una herramienta que utiliza la luz para ayudar a desentrañar cómo funciona el cerebro.
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