Ibai Llanos se sumó al debate sobre la vivienda en España con una crítica que va más allá del desahucio de Maricarmen: estudiar, trabajar y llegar a los 30 años ya no garantiza poder vivir solo. El creador de contenido cuestionó los precios y dejó una declaración sobre sus ingresos: “Yo no invierto en vivienda”.
SE METE EN EL DEBATE
Ibai Llanos estalla por la vivienda en España y se planta ante la especulación
El streamer rechaza invertir en inmuebles y cuestiona que jóvenes con estudios y empleo solo puedan pagar una habitación, tras el desahucio de Maricarmen.
Durante un directo, el streamer explicó que obtiene su dinero de su actividad profesional y rechazó recurrir a la inversión inmobiliaria. Su intervención conectó esa decisión personal con la situación de quienes, pese a tener una carrera, un máster y un empleo, apenas pueden pagar una habitación. Para ilustrarlo, habló de compañeros que conoció cuando trabajaba en la Liga de Videojuegos Profesional (LVP) y que tenían dificultades para afrontar el alquiler, mientras comprar una casa quedaba fuera de sus posibilidades.
El caso de Maricarmen Abascal, desahuciada a los 87 años en Madrid, fue el punto de partida de su reflexión, aunque insistió en que el problema venía de mucho antes. Según las declaraciones recogidas por AS, las imágenes de la anciana le produjeron tristeza, pero su reclamo también alcanzó a una generación que posterga la independencia y la posibilidad de formar una familia. En ese recorrido planteó una contradicción: acceder a una casa se ha convertido, para muchos jóvenes, en el gran sueño al que aspiran, en lugar de una base desde la que construir otros proyectos.
“¿Cómo vas a tener hijos?” El reclamo que lleva más allá del alquiler
Una de sus críticas apuntó a la distancia entre lo que se exige a los jóvenes y las condiciones que encuentran para independizarse. “¿Cómo es posible que una persona, con 30 años, habiendo terminado una carrera, habiendo terminado incluso un máster y trabajando, viva en Madrid en un piso acompañado por dos italianos que no conoce de nada, porque lo único para lo que le llega es para alquilar una habitación?”, preguntó. Con ese ejemplo, situó el problema entre quienes han completado su formación y tienen ingresos, pero siguen sin poder sostener una vivienda propia.
A partir de ahí, cuestionó que comprar un piso haya pasado a ocupar el lugar de una aspiración extraordinaria. Para explicarlo, mencionó metas como tener un Ferrari, dirigir una empresa o convertirse en futbolista, antes de señalar que “ahora el sueño para mucha gente es ese”, en referencia a conseguir una casa. La comparación resume el centro de su planteo: una necesidad que permite organizar la vida cotidiana termina percibiéndose como un logro reservado a quienes pueden reunir recursos muy por encima de lo habitual.
Esa dificultad también atravesó su respuesta a quienes preguntan por qué las nuevas generaciones no tienen hijos. “¿Cómo vas a tener hijos si tienes 32 años, compartes piso con dos personas que no conoces de una mierda, cobras una mierda en tu curro y los precios de los alquileres y de las casas son una puta vergüenza?”, expresó. Su crítica vinculó así el acceso a la vivienda con decisiones que exceden el contrato de alquiler, porque la falta de espacio y estabilidad económica también condiciona cuándo y en qué circunstancias se puede formar una familia.
Al hablar de su propia situación, marcó una posición sobre cómo obtiene y utiliza sus ingresos: “Yo no invierto en vivienda, lo siento; invierto en que soy muy bueno en mi trabajo y gano dinero de otra manera”. La frase, introduce una decisión personal dentro de un debate en el que también participan creadores de contenido con capacidad para comprar inmuebles. Ibai eligió explicar que su fuente de ganancias está en su actividad profesional, mientras centraba su intervención en las dificultades de quienes destinan buena parte de lo que cobran a pagar dónde vivir.
Un alquiler se lleva casi todo el sueldo de un joven en España
Detrás del reclamo de Ibai hay una cuenta que vuelve difícil sostener una vida independiente. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, con datos de 2025, alquilar una vivienda cuesta 1.176 euros mensuales, equivalentes al 98,7% del salario joven de referencia. Ese cálculo deja prácticamente agotados los ingresos antes de afrontar alimentación, transporte o suministros, por lo que tener empleo tampoco garantiza poder abandonar la casa familiar.
Ante esa diferencia, compartir piso aparece como una salida, aunque también exige resignar una parte considerable del presupuesto. El precio mediano de una habitación alcanza los 400 euros mensuales, mientras que la oferta de este tipo de alojamiento creció un 20% respecto de 2024. La alternativa que describe el streamer gana así espacio en el mercado, pero permite pagar por una habitación sin resolver necesariamente el acceso a una vivienda propia.
Esa dificultad también alcanza a quienes completaron estudios universitarios, entre los que la emancipación apenas llega al 20,4%. Para el conjunto de la juventud, la tasa cae al 14,5%, un mínimo histórico que sitúa la discusión bastante lejos de una supuesta falta de voluntad para independizarse.
Ese panorama vuelve más incómodo el rechazo del Congreso a los dos decretos de vivienda, porque la urgencia que describen los datos sigue pendiente mientras el debate político se traslada a la campaña electoral. PP, Vox y Junts impidieron su convalidación, dejando al Gobierno sin respaldo para sostener las medidas que acababa de aprobar y a quienes necesitan alquilar frente al mismo problema. La intervención de Ibai conecta con esa frustración al poner el foco en la distancia entre estudiar, conseguir trabajo y poder construir una vida independiente, una secuencia que para muchos jóvenes ya no desemboca en tener un hogar propio.
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