El terapeuta de parejas Harville Hendrix afirmó, hace años, que las 3 cosas esenciales para una relación feliz eran seguridad, seguridad y seguridad.
¿Qué, exactamente quería decir Hendrix, en su clásico, 'Getting the Love You Want' (Conseguir el amor que quieres) cuando hablaba de "seguridad"?, se preguntó Leon Seltzer en Psychology Today.
Luego él ensayó una respuesta:
Las relaciones de pareja en general, y obvio que las terapias sexuales, requieren de una doble seguridad:
- en el vínculo con el otro, y
- en el vínculo del otro con uno.
Esta doble vía resulta un activo poderoso, difícil de restablecer cuando se encuentra dañado, y para reconstruirlo se destinan horas y horas de terapias de pareja, a veces tiempo y dinero dilapidado.
La pérdida de la seguridad en la mayoría de las ocasiones no tiene que ver con infidelidad. El propio Hendrix destaca un factor clave en el problema: la necesidad fundamental de seguridad relacional.
Es necesario vencer la casi irresistible tentación de criticar a tu pareja cuando sus creencias y comportamientos difieren de los tuyos.
El origen es la inmadurez emocional. Volvamos a Seltzer:
Terapia sexual
Es complicadísimo abordar la terapia sexual si hay una situación previa de inseguridad relacional. Otro tema: para que la terapia sexual sea efectiva, sus participantes deben estar dispuesto a ser abiertos y honestos con su terapeuta sobre lo que está sucediendo. Pero es hora de pasar a Molly Burford y su explicación de la psicoterapia o terapia de conversación llamada 'terapia sexual', diseñada para ayudar a las parejas y/o personas a identificar y navegar por los problemas que pueden estar experimentando con su salud sexual.
La disfunción sexual es un término general que se refiere a cualquier problema que surja durante la actividad sexual, que puede incluir luchas con la excitación, la erección, la capacidad de alcanzar el orgasmo o disfrutar del acto sexual en sí. La disfunción sexual es muy común y tiene una serie de causas físicas y psicológicas. La terapia sexual es una de las principales formas de tratamiento para la disfunción sexual.
Si bien la investigación encuentra que el sexo regular ayuda a consolidar el vínculo emocional de una pareja, ese impulso no se deriva del acto físico tanto como de lo que expresa:
- apertura,
- transparencia,
- comunicación positiva y
- un compromiso para fomentar y mantener la energía erótica.
Las parejas tienen relaciones sexuales
- por razones de interés propio (se siente bien y puede aumentar la autoestima); y
- por razones centradas en la relación (mejora la cercanía y agrada a alguien que aman).
A largo plazo, la mayoría de las parejas se enfrentarán a desafíos sexuales, ya que los cuerpos cambian con la edad y el deseo sexual de los individuos aumenta y disminuye (y generalmente disminuye).
La mayoría de las parejas tienen dificultades para hablar sobre el sexo honestamente, pero que cuando lo hacen, se sienten cercanos uno del otro.
Lo que sucede después del sexo también es vital: la investigación sobre el 'resplandor' sexual, incluidos los abrazos y la conversación después del sexo, encuentra que la sensación de mayor satisfacción sexual después de un encuentro sexual puede hacer que las parejas se sientan mejor entre sí durante semanas o incluso meses.
Endorfinas, hormonas y números
Un estudio de 2015 sobre sexo y felicidad en 3.800 adultos en China, publicado en la revista 'Journal of Economic Behaviour & Organization', afirmó que las personas que tenían más sexo y de mejor calidad, presentaban una mayor satisfacción emocional y física con su pareja, aunque no logró resolver si la actividad sexual satisfactoria era el fundamento o si el proceso era el inverso.
Desde un punto de vista puramente biológico, está comprobado que en el momento del orgasmo se segregan una serie de endorfinas, que generan una sensación de bienestar y de felicidad. Pero esas endorfinas también se segregan al hacer ejercicio físico. En cualquier caso garantizan una felicidad, a corto plazo.
El sexo ayuda a liberar el estrés y a conciliar mejor el sueño: además de las endorfinas, tras el orgasmo el organismo también produce una hormona llamada prolactina, que genera una sensación de relajación e induce el sueño. También se reduce el nivel de cortisol, otra hormona que en este caso se relaciona con el estrés: el olor de la pareja reduce el nivel de cortisol, sobre todo en las mujeres.
Burford encara la terapia sexual como un espacio en el que las parejas o los individuos pueden hablar sobre sus inquietudes relacionadas con su salud sexual con un profesional de la salud mental o un terapeuta sexual o un consejero matrimonial y familiar o un trabajador social o un psicólogo o un médico.
La terapia sexual recurre a herramientas varias:
- Atención plena (conciencia de pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones).
- Psicoterapia (terapia de conversación, no solo medicamentos).
- Inclusividad (adaptación para que sea más inclusiva de diferentes sexualidades).
- Centrado en la pareja (observando el papel de la pareja, no solo el individuo).
- Cambio de actitud (cambiar la percepción del sexo de un individuo).
Las investigaciones han demostrado que la relación terapeuta-paciente es vital para la eficacia de una terapia. Es esencial encontrar comodidad en ese aspecto tan íntimo y personal.
Las parejas estables desde hace más de 20 años informan tener relaciones sexuales un promedio de 58 veces al año, aunque las parejas jóvenes informan encuentros mucho más frecuentes, alrededor de 111 por año. Ese número disminuye un 20% por década a medida que las parejas envejecen.
Si bien muchas parejas se preocupan sobre por qué no tienen relaciones sexuales tan a menudo como antes, o si necesitan aprender nuevas técnicas, una disminución en la vida sexual de una pareja es más comúnmente un reflejo de otros problemas en la relación, en lugar de la causa. A trabajarlo.












