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NADA ES GRATIS

Xi Jinping empezó a pasar factura de la pandemia a Argentina

Si alguien alguna vez pensó que aquellas mascarillas y vacunas que Xi Jinping mandó a Argentina eran gratis, lamento que se decepcionen pero nada lo es.

Nada es gratis y menos cuando hacemos referencia a las relaciones entre los países en el sistema internacional. Los Estados tienen intereses y no hacen favores porque son solidarios, tarde o temprano los terminan cobrando de una u otra forma. China y su líder, Xi Jinping, estarían empezando a pasar la factura de sus "regalos" de mascarillas y vacunas a la Argentina durante la pandemia por coronavirus.

El gigante asiático es uno de los mayores ejemplos en el ejercicio del soft power (poder blando), entendido como la capacidad de un país para persuadir a otros para que hagan lo que quiere sin recurrir a la fuerza o la coacción. Mediante el comercio, la ayuda financiera y la infraestructura, y en la pandemia por covid-19 mediante los barbijos y las vacunas, China busca proyectar su influencia en países en vías de desarrollo como Argentina.

Por un lado el presidente argentino, Alberto Fernández, está buscando un mayor acercamiento a China y centralizando su agenda internacional en el gigante asiático pero, por el otro, el líder del Partido Comunista Chino (PCCh), Xi Jinping, comenzó a cobrarle los favores de la pandemia.

Fernández fue invitado por Jinping a participar de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, por sus siglas en inglés), la feria de importaciones y exportaciones más importantes de mundo que se desarrollará el próximo noviembre en la ciudad de Shanghái.

Argentina buscará reforzar las exportaciones de la agroindustria, carnes, economía del conocimiento, sector energético y de las industrias culturales con su segundo socio comercial, a modo de incrementar su presencia en el mercado chino.

Pero fue en medio de este contexto que el gigante asiático reiteró su oferta para equipar las fuerzas armadas argentinas. Durante un encuentro virtual que se celebró el día de ayer (21/20), los ministros de defensa de China y Argentina, Wei Fenghe y Jorge Taiana respectivamente, se comprometieron a "reforzar la cooperación y trabajar juntos para fomentar las relaciones bilaterales".

Sin embargo, entre agradecimientos argentinos, China pasó su factura por debajo de la mesa. Fenghe reiteró la disposición de China para proveer el caza de superioridad aérea, Thunder JF-17 Bloque III a la Fuerza Aérea fabricados por la Chengdu Aircraft Industry Corporation y el vehículo blindado multirueda (8x8) al Ejército. Taiana diplomáticamente sostuvo que no se ha expedido sobre el tema aún y que lo continúan evaluando.

La Fuerza Aérea Argentina ha llegado a un punto crítico en su inventario de aviones de combate. Durante décadas, el avión interceptor Dassault Mirage III, de fabricación francesa, fue la columna vertebral de la fuerza de cazas argentina.

En 2015, debido al envejecimiento de las aeronaves y a las limitaciones presupuestarias, la Fuerza Aérea Argentina se vio obligada a retirar sus aviones de combate.

Desde hace 6 años, Argentina no posee cazas interceptores, a diferencia de que países vecinos como Brasil y Chile. Nuestro país ha intentado comprar armas a occidente pero las mismas están muy restringidas. En cambio, los cazas chinos son más baratos y se ofrecen modalidades de pago flexibles y períodos de buena voluntad.

La cuestión radica, por un lado, en que el grado de participación en la oferta china de la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA) y el conjunto de pymes del sector aeroespacial sería poco o casi nulo. Además, de esta manera se sientan las bases para la aparición del gigante asiático como un importante proveedor de armas en una región antes dominada por USA.

Y, por el otro, esto le da mayor margen al gigante asiático para influir en otros proyectos de infraestructura, como por ejemplo en materia de telecomunicaciones y su gran red de 5G. A través de ENACOM, el gobierno argentino está haciendo algunas pruebas con 5G para disminuir la brecha digital.

De acuerdo con lo detalla por el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, a Ámbito Financiero, otro sector sería el energético. Actualmente se está trabajando en la ampliación del parque fotovoltaico Cauchari con financiamiento del Eximbank y la colocación internacional de un bono verde. Otro proyecto relevante en el que se está trabajando es la construcción de la IV Central Nuclear Atucha III, también hay empresas chinas interesadas en invertir en gasoductos para Vaca Muerta y en el desarrollo del litio.

Argentina, además, está "trabajando activamente" para sumarse al gran proyecto de infraestructura y el mayor reflejo del soft power chino, la ruta de la seda.

Los intereses chinos están a la vista y si alguien alguna vez pensó que aquellas mascarillas y vacunas eran gratis, lamento que se decepcionen pero todos y cada uno de los favores son cobrados en el sistema internacional.

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