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DERECHOS VULNERADOS

Trata de personas: Un bebé puede conseguirse desde los 730 euros

Cada año la cantidad de víctimas de trata de personas aumenta significativamente. La mayoría de ellas son mujeres y niñas que viven en países que cuentan con una situación socio-económica de extrema vulnerabilidad, en donde la desigualdad, la pobreza y la violencia son moneda corriente.

La mayoría de las víctimas de trata de personas son mujeres de entre 18 y 35 años. Se elige a las víctimas por su vulnerabilidad y se trafica con ellas entre países y regiones mediante el engaño y la coacción. Cuando llegan al destino indicado las personas son privadas de su autonomía, libertad de movimiento y elección. En suma, son forzadas a trabajar en condiciones precarias y sufren varias formas de abuso físico y mental.

De acuerdo al Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños (también conocido como el Protocolo contra la trata de personas) la ““trata de personas” es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”.

Algunas de las causas identificadas son las desigualdades dentro de los países y, entre ellos, el endurecimiento en las políticas de inmigración y un aumento de la demanda de mano de obra barata y vulnerable. La pobreza, la violencia y la discriminación son sólo algunos de los factores que aumentan esta vulnerabilidad.

Un caso particular es el mercado negro de Nairobi, en Kenia. Los informes publicados por la BBC el mes pasado muestran cómo a las madres vulnerables, sin hogar, les roban a sus hijos o mismo ellas deciden por su cuenta deshacerse de ellos. Según los documentos, los bebes se venden entre 100.000 y 300.000 chelines kenianos (entre 730 y 2.200 euros).

La trata de personas en cifras.

La trata afecta a todas las regiones del mundo y a la mayoría de los países. El Informe Global de Trata de Personas de 2018 presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, muestra que el 72% de las victimas detectadas en ese año en todo el mundo son del género femenino. El 49% de los casos son mujeres adultas y el 23% son niñas. Esto significa un incremento en relación con el informe anterior de 2016.

Aunque la mayoría de las víctimas a nivel mundial son objeto de trata con fines de explotación, esto depende mucho de la región. América, Europa y Asia son las regiones en donde prevalece la trata de mujeres y niñas con explotación sexual.  En Sudamérica, el 80% de las víctimas de trata detectadas son de sexo femenino. El 51% son mujeres adultas, mientras que las niñas representan el 31%.

Respecto al perfil de los tratantes, en su mayoría son hombres. En América del Sur, el 63% de las personas condenadas por la trata de personas son masculinos y el 37% son mujeres. Por su parte Argentina informó el mayor número de enjuiciamientos y condenas, así como la mayor proporción de mujeres entre los enjuiciados y condenados.

Entre las conclusiones del documento, se resalta que a nivel mundial los países están detectando más víctimas y condenando a más tratantes, lo cual significa un avance importante en la lucha contra la trata de personas.

Efectos sobre la salud de las víctimas.

Entre las consecuencias psicológicas figuran cuadros de depresión, trastornos por estrés postraumático, otros trastornos de ansiedad y trastornos somáticos. Se debe agregar a esto el uso forzado u obligado de drogas y alcohol en la trata con fines de explotación sexual.

Las personas víctimas de trata que vuelven a sus hogares tal vez regresen a las mismas dificultades que dejaron, pero con nuevos problemas de salud y otros retos, como la estigmatización. Entre quienes intentan permanecer en el lugar al que fueron llevados por los traficantes, muchos afrontan la inseguridad y el estrés encontrado en las poblaciones de refugiados y de solicitantes de asilo