Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) se encuentra preparando la siguiente fase de su investigación sobre el origen de la pandemia del coronavirus, un experto alertó sobre la capacidad que tiene la agencia de las Naciones Unidas para resolver el enigma.
“Nunca encontraremos los orígenes confiando en la Organización Mundial de la Salud", dijo Lawrence Gostin, director del Centro Colaborador de la OMS sobre Derecho de la Salud Pública y Derechos Humanos en la Universidad de Georgetown. "Durante un año y medio, han sido bloqueados por China, y está muy claro que no llegarán al fondo de esta cuestión".
Según Gostin, Estados Unidos y los demás países pueden intentar reconstruir lo ocurrido a partir de la inteligencia de que disponen, revisar las leyes de salud internacionales para dar a la OMS los poderes que necesita, o crear una nueva entidad para la pesquisa.
De la primera fase de su investigación, la OMS dejó en pie 4 hipótesis posibles sobre el origen del virus:
- En primer lugar, el salto directo de un animal a un humano.
- La segunda, del murciélago y a través de especies animales intermediarias, con un segundo animal involucrado que sea potencialmente más cercano a los humanos en el que el virus se adapta fácilmente y salta a los humanos.
- La tercera teoría, que defiende China, es la posibilidad de que los productos congelados actúen como superficie de transmisión del virus a la población humana o vías de transmisión relacionadas con la alimentación. Esto indicaría que el virus pudo ser importado al país desde otras zonas del mundo. (Investigadores dijeron posteriormente al Financial Times que no creen que este haya sido el caso: "El virus no nace de un pedazo de plástico").
- La última hipótesis y, según ha destacado Peter Ben Embarek, especialista en seguridad alimentaria y enfermedades animales de la OMS y presidente del equipo de investigación en Wuhan, "la menos probable", es la de que el SARS-CoV-2 pueda haberse originado en un laboratorio.
La siguiente fase podría tratar de examinar los primeros casos en humanos con más detalle o identificar a los animales responsables, posiblemente murciélagos, quizás a través de una especie intermediaria.
A fines de mayo, el presidente estadounidense Joe Biden, quien hasta ese momento había dado "menos bola" a la teoría del origen en un laboratorio chino que su antecesor Donald Trump, ordenó a sus espías averiguar el origen de la pandemia en un plazo de 90 días, incluyendo la hipótesis del posible accidente en el laboratorio de Wuhan, a pesar de que Beijing lo niega rotundamente y que la Organización Mundial de la Salud la haya virtualmente descartado.
El cambio de rumbo, al menos en lo discursivo, de Biden, poniendo a China en el banquillo de los acusados, llegó luego de que el diario The Wall Street Journal revelara que 3 investigadores del Instituto de Virología de Wuhan de China se enfermaron en noviembre de 2019 y buscaron atención hospitalaria, según un informe de inteligencia estadounidense no revelado anteriormente, y las autoridades chinas no habrían informado que se trataba de una emergencia viral desconocida.
El primer caso oficialmente confirmado de Covid-19 data del 8/12 en Wuhan. La primera mujer contagiada reconocida por las autoridades es llamada Wei Guixian, quien atendía un puesto en el mercado de mariscos y animales salvajes de Huanan, señalado como la cuna del brote.
El reporte del WSJ sugiere que podría haber habido casos anteriores surgidos del Instituto de Virología de Wuhan.
Tras ello, en julio, el principal infectólogo estadounidense, Anthony Fauci, pidió a China que divulgue los registros médicos de 3 científicos de Wuhan que supuestamente se enfermaron en noviembre de 2019 y de 6 mineros que se enfermaron después de adentrarse en una cueva de murciélagos en 2012, de los cuales 3 perdieron la vida. Posteriormente, científicos de dicho instituto visitaron la cueva para tomar muestras de los murcielagos.
El vocero del ministerio de Exteriores chino, Wang Wenbin, retrucó: "Esperemos que Estados Unidos adopte una actitud científica y cooperativa como la de China, invitando a los expertos de la OMS a realizar las investigaciones sobre la trazabilidad del virus. El grupo de expertos conjunto China-OMS visitó el Centro Provincial para el Control y la Prevención de Enfermedades Infecciosas de Hubei, el Centro para el Control y la Prevención de Wuhan, el Instituto de Virología de Wuhan y otras instituciones, yendo también a varias instituciones de bioseguridad y manteniendo profundas discusiones con expertos científicos".
Pero para algunos expertos, la investigación de la OMS no es suficiente: no creen que la agencia esté a la altura para estudiar el asunto. Entre los críticos hay algunos especialistas con fuertes vínculos a la OMS, que sostienen que las tensiones políticas entre Estados Unidos y China imposibilitan que la pesquisa de la agencia encuentre respuestas creíbles. Apuntan que se necesita un análisis amplio e independiente parecido al que se hizo tras el desastre nuclear de Chernobyl en 1986, explica El Nuevo Herald.
El director de emergencias de la OMS, el doctor Michael Ryan, señaló recientemente que la agencia estaba trabajando en los últimos detalles de la siguiente fase de la investigación y que, como la agencia trabaja "por persuasión”, carece de poder para obligar a China a cooperar.
Algunos dicen que es precisamente por esto por lo que la revisión de la OMS está condenada al fracaso.







