El objetivo de la Rusia de Vladimir Putin es tener focos de poder y dominación en las diferentes partes del mundo no solo para crecer como fuerza diplomática sino económica, militar y comercial. Todo a través de la intervención en países desestablizados como puede ser el caso de Siria, Venezuela o Libia. Sin embargo ahora la inestabilidad le llega a él de la mano de los conflictos que rodean al territorio.
ARMENIA, AZERBAIYÁN, BIELORRUSIA Y KIRUGUISTÁN
La visión soviética de Putin titubea cuando sus vecinos estallan en crisis al mismo tiempo
Hace casi 2 meses Bielorrusia es uno de los puntos más calientes del mundo, a pesar de su clima frío, teniendo en cuenta que el país estalló en protestas por la existencia de un supuesto fraude en las pasadas elecciones generales que dio como ganador otra vez al presidente Alexander Lukashenko. En consecuencia, Vladimir Putin ofreció su asistencia y muchos comenzaron a especular con la posibilidad de una intervención militar que hasta el momento no ocurrió.
Este fue el primer gran golpe a los planes de Putin de cara a reestablecer la potencia que en su momento fue la Unión Soviética. Tal es así que hasta intentó intervenir las elecciones presidenciales en 2016. Una de las muchas razones por la cuál Rusia volvió a ser una gran figura a observar en el escenario internacional.
Aunque el escenario empeoró cuando en las últimas semanas estallaron conflictos en la región del Caúcaso entre Azerbaiyán y Armenia. Y al mismo tiempo un levantamiento en Kirguistán. Siendo que Armenia y Azerbaiyán volvieron a enfrentarse por una disputa que lleva 30 años en carne viva: el control del Nagorno Karabaj, un enclave de mayoría armenia pero que, en época soviética, dependía de Azerbaiyán. Las negociaciones están estancadas y la comunidad internacional reconoce a la región como parte de Azerbaiyán.
El pasado martes 28/09 ambas partes se enfrentaron y más de 550 soldados armenios murieron en los enfrentamientos. "Esperamos que el conflicto termine muy pronto", dijo por su parte el presidente ruso, Vladimir Putin sin ánimos de reaccionar con fuerza y liderazgo sobre las disputas. Aunque al mismo tiempo su amigo y competidor, Xi Jinping, está profundizando sus relaciones diplomáticas en la misma región.
Por otro lado, en Kirguistán, también se registraron protestas que estuvieron a punto de derrocar al presidente Sooronbai Jeenbekov. A lo que Putin volvió a reaccionar con un halo pacífico y sin intenciones de intervenir. Tal vez una reacción violenta no sea la salida más acertada para Putin teniendo en cuenta que son muchos los focos encendidos al mismo tiempo en el mundo.
"Si surge la percepción de que Rusia realmente ha perdido el poder, se puede esperar una fuerte reacción", explicó a The Wall Street Journal, Maximilian Hess, jefe de riesgo político de Hawthorne Advisors. El mismo también advirtió que en la actualidad Putin tiene mucho para preocuparse a nivel nacional como para estar concentrado en las crisis de sus vecinos. Además de no tener las capacidades militares y económicas para actuar en todas partes.







