La administración de Donald Trump avanzó con su postura crítica hacia la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidiendo el recorte de un área especialmente sensible para Argentina: el Comité Especial de Descolonización. La estructura abarca la revisión de distintos reclamos territoriales, incluyendo la ocupación inglesa de las Islas Malvinas.
DE LA EUFORIA A LA REALIDAD
Donald Trump pide motosierra en la ONU y un área clave para Malvinas
La Casa Blanca de Donald Trump pidió cortar el gasto en la ONU. Apuntó contra el Comité de Descolonización. Cómo afecta a la causa Malvinas.
En ese sentido, la Casa Blanca criticó la vigencia del Comité y cuestionó los gastos que representan las distintas instancias de revisión y negociación. Según los representantes de Estados Unidos, el órgano excedió su propósito original extralimitando su mandato luego de que más de 80 ex colonias se sumaran como estados miembros a la ONU.
Desde su creación en 1961, el Comité de Descolonización apunta a fiscalizar el proceso de salida de países colonialistas de distintas regiones en disputa. De hecho, el Reino Unido es el ocupante de 10 de los 17 territorios bajo análisis, incluyendo el archipiélago argentino en el Atlántico Sur.
Respecto a esto último, el organismo resultó, a lo largo del reclamo argentino, un espacio que llama a la negociación entre ambos países de forma anual. Es decir, una instancia de diálogo para intentar destrabar la disputa.
El reclamo estadounidense se dio en el marco de la Cuarta Comisión de la Asamblea General.
Javier Milei, de la euforia a la realidad
El pedido de Estados Unidos sobre el Comité de Descolonización se dio en el marco de una aceleración del reclamo argentino sobre Malvinas. Con el Gobierno argentino anticipando medidas legales para frenar la explotación ilegal de recursos naturales en torno a las islas, el posicionamiento de la Casa Blanca ha sido un tema central.
En meses recientes, el propio Donald Trump llegó a referirse al tema y lo puso sobre la mesa de negociaciones internas en la OTAN. A modo de presión a sus socios globales, el mandatario estadounidense dejó abierta la posibilidad de revisar la postura histórica de su país respecto al conflicto en el Atlántico Sur y su alianza histórica con el Reino Unido.
Esto último, en combinación con la estrecha relación que el Gobierno argentino propició con Washington en los últimos años, abrió una ventana de oportunidad para Buenos Aires y su intención de movilizar el reclamo que permaneció estanco por varios años. No obstante, el posicionamiento verbal de Trump todavía no se habría materializado en un retiro efectivo, parcial o total, del apoyo a la postura del Reino Unido.
En su paso más reciente por la ONU, el presidente argentino Javier Milei renovó el reclamo de soberanía en sobre las Islas Malvinas y sobre la apertura de instancias de negociación efectiva. Sin embargo, en la misma oportunidad cargó con críticas al ente internacional por “no haber hecho nada” en pos de resolver el conflicto.
Priorizando la alineación Trump, Milei dejó en claro que no considera a la ONU como un espacio capaz de resolver la disputa soberana sobre el Atlántico Sur.
Argentina se planta en la estrategia legal
Mientras tanto, la Cancillería Argentina avanzó con medidas legales para frenar la explotación petrolera alrededor de Malvinas. En ese sentido, el canciller Pablo Quirno abonó a los fallos judiciales locales que ordenaron la suspensión de proyectos ilegales en la Zona Económica Exclusiva.
Además, Argentina acudió en las últimas semanas al Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo para solicitar medidas cautelares que detengan proyectos concretos como la explotación de Sea Lion.
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