MUNDO

TRANSICIÓN COMPLICADA

Bush felicita a Biden pero la mayoría del Partido Republicano replica la postura de Trump

En la política estadounidense, es tradición que el partido derrotado en las elecciones reconozca la victoria de su opositor antes de que este sea oficialmente nombrado presidente por el Colegio Electoral, a partir de los resultados del voto popular -que ya permiten vislumbrar quién será nombrado- en un acto de buena fe: así no ha sucedido este año hasta el momento.  Trump insiste en que hubo fraude y que perseguirá la vía judicial para dar vuelta el resultado favorable a su rival, Joe Biden. Gran parte de su partido está con él.

No es solo el presidente, Donald Trump: los principales líderes del GOP (Partido Republicano) de Estados Unidos no han hasta el momento reconocido una derrota en la elección presidencial. Hubo, sí, algunos que lo hicieron: el expresidente George W. Bush felicitó a Joe Biden, quien ya ofreció su discurso de victoria y comienza a delinear sus primeros actos de gobierno.

Trump sigue sin reconocer la derrota, denuncia que hubo fraude y proclama que aún tiene chances porque pidió recuento de votos en varios estados con resultados ajustados.

“¿Desde cuándo son los penosos medios dominantes los que dan por ganador al próximo presidente?”, se quejó en un tuit.

La mayor parte de su partido replica su actitud: o bien se mantuvo en silencio o bien urgió a Trump a dar batalla.

En la política estadounidense, es tradición que el partido derrotado en las elecciones reconozca la victoria de su opositor antes de que este sea oficialmente nombrado presidente por el Colegio Electoral, a partir de los resultados del voto popular -que ya permiten vislumbrar quién será nombrado- en un acto de buena fe: así no ha sucedido este año hasta el momento. 

Trump desafía los resultados y está comprometido a librar una batalla judicial para intentar darlos vuelta.

Biden no ha respondido a los ataques de Trump con respecto al resultado pero tampoco se sentó a esperar su concesión.

El domingo presentó un sitio con sus planes de transición y una serie de acciones ejecutivas que tomará su primer día en la Oficina Oval.

El Centro para la Transición Presidencial, una organización no partidaria que asiste la transferencia de poder entre las administraciones presidenciales, pidió que el presidente Trump inicie de inmediato el proceso de transición.

Algunos medios anglosajones publicaron que en privado, los asesores del presidente ya le han informado que es improbable que sus aspiraciones a cambiar el resultado de la elección por la vía judicial den frutos. Pero, al menos públicamente, el presidente insiste en que Biden ganó gracias a "votos ilegales". 

El domingo, su abogado personal, Rudy Giuliani, dijo que pretende presentar hasta 10 demandas alegando que hubo fraude. Algunos de esos casos serán pequeños, otros grandes, aclaró. Entre los casos grandes estará Pensilvania, donde el equipo legal de Trump alega que hubo 600.000 votos que fueron contados sin observadores presentes, tal como lo requiere la ley del estado.

"La campaña de Trump está desafiando cientos de miles de votos en los juzgados", explica el conservador New York Post. "Básicamente, la elección se definió por alrededor de 120.000 votos de los casi 150 millones que fueron emitidos. Eso es el 0,08%, lo que cualquiera consideraría un margen mínimo."

"(La diferencia en) 5 estados oscilantes está dentro del 1%, en todos lidera Biden. En Georgia, Biden lideraba anoche por solamente 10.352 votos. En Arizona aventajaba por 19.438 votos. En Wisconsin, estaba adelante por 20.540. En Pensilvania por 43.251. En Nevada, por 31.464. No es estrafalario o sin precedentes aceptar la posibilidad de que al menos algunos de estos márgenes pueden tener errores, ya sea por errores humanos o, efectivamente, fraude."

Otra abogada del equipo de Trump, Sidney Powell, proclamó ayer que habían sido halladas 450.000 papeletas en estados clave solamente con votos para Biden y sin selección alguna en el resto de los puestos que se elegían, lo que le pareció sospechoso.

El viernes, el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, anunció que habrá recuento de votos en ese estado.

En este contexto, está demorado el inicio de la transición presidencial. 

La Administración General de Servicios, agencia federal gubernamental independiente, todavía no ha reconocido formalmente a Biden como presidente electo.

La administradora de la agencia, Emily Murphy, fue nombrada por Trump. La agencia tiene la tarea de reconocer formalmente a un presidente electo para que este pueda empezar a trabajar en la transición y que le sean derivados millones de dólares así como acceso a oficiales de gobierno, espacio en las agencias y equipamiento. Representa una declaración formal por parte del gobierno federal, más allá de los medios, de quién ganó las elecciones. Todavía no ha llegado.

Las demandas e impuganciones hasta ahora son (fuente: Sebastián Maril):