La rendición de Japón fue celebrada en Estados Unidos luego de que los norteamericanos acabaran con las vidas de más de 200 mil personas. El potencial destructivo de la bomba atómica Fat Man puso fin a la beligerancia de Japón y su radiación siguió produciendo muertes aún tiempo después de su detonación. Lo que permitió liberar la muerte del interior de Fat Man fue la forma de su núcleo como pelota de fútbol.
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La increíble conexión entre la pelota de fútbol y la bomba atómica
El núcleo de la bomba atómica Fat Man tenía un diseño similar a una pelota de fútbol. Esto permitió que libere su potencial destructivo.
Robert Oppenheimer y el Proyecto Manhattan
La Alemania nazi se había rendido el 7 de mayo de 1945 ante las fuerzas aliadas, luego de múltiples derrotas en el frente y el suicidio de su líder Adolf Hitler. Sin embargo, la guerra estaba lejos de terminar porque Japón, otro enemigo de los aliados, seguía en pie.
Con la inminente invasión de Japón a Indochina (territorio controlado por Francia), Estados Unidos y otros países con intereses económicos en esa zona decidieron intervenir. Embargaron a los nipones y les quitaron casi todo su petróleo. En respuesta, Japón atacó el puerto de Pearl Harbor en Hawaii.
Como represalia, Estados Unidos (que hasta entonces era neutral) le declaró la guerra a Japón. Los norteamericanos tenían un arma secreta: la bomba atómica, que se desarrollaría bajo el “Proyecto Manhattan” con eminencias científicas como Robert Oppenheimer y Niels Böhr.
Con el objetivo de poner de rodillas a los japoneses, crearon dos bombas atómicas: la primera, Litle Boy, que se lanzó sobre Hiroshima, y la segunda, Fat Man, 10 veces más eficiente, sobre Nagasaki. Y la fuerza destructiva de esta última se logró gracias al diseño tan particular del núcleo de la bomba.
La bomba atómica Fat Man y su diseño futbolero
De las dos bombas, Fat Man tenía un aspecto más redondo que su “hermano” Little Boy (de ahí su nombre) y un mayor poderío. El núcleo de Little Boy contenía uranio pero el de Fat Man estaba completamente cargado de plutonio, más poderoso pero también más peligroso y difícil de contener.
Era por eso que para Fat Man no podían repetir el mismo diseño que el de Little Boy: necesitaban buscar la forma de que la bomba no explotara en el camino y que, al detonar, generara una gigantesca reacción en cadena. Para eso, fabricaron una esfera de lentes explosivos con forma de icosaedro truncado o, dicho de otro modo, de una pelota de fútbol (aunque aún la pelota no tenía esa forma).
De este modo, los explosivos de la esfera provocarían una onda de choque esférica que iría hacia adentro y comprimiría el plutonio hasta un punto crítico, lo que desencadenaría la reacción nuclear.
Con una potencia de 25 kilotones, Fat Man se lanzó sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945 y mató a 80 mil personas. Con ella, Japón se rindió incondicionalmente, todo gracias al diseño de su núcleo en forma de pelota de fútbol. Una llamativa coincidencia con el fútbol más que increíble.
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Desarrollo y funcionamiento de las bombas atómicas









