El caso Julián Álvarez vuelve a sacudir al Atlético de Madrid. Deco negó que el FC Barcelona le haya pedido al delantero argentino que hiciera público su deseo de salir, una aclaración que reabre la discusión sobre quién empujó realmente al futbolista a dar aquel paso.
GIL MARÍN INFRAGANTI
Deco expone el caso Julián Álvarez: "El Barça no le dijo que expresara su deseo..."
Deco negó que Barcelona empujara a Julián Álvarez a pedir públicamente su salida, una versión que vuelve a comprometer al Atlético de Madrid.
La secuencia, que arrastra ruido desde hace meses, suma ahora un nuevo capítulo incluso después del cierre del mercado de fichajes. Aunque la operación nunca llegó a concretarse, las versiones cruzadas entre ambos clubes no se detuvieron y volvieron a tomar fuerza tras las informaciones que apuntan a que el Barça podría intentar nuevamente su contratación en la próxima ventana. El conflicto había escalado durante el Mundial, cuando fue el propio Julián quien terminó exponiendo públicamente que consideraba una transferencia como “lo mejor para todos” y quería cumplir su sueño de cambiar de club. Aquella declaración terminó de tensar su relación con el Atlético y con parte de la hinchada rojiblanca, mientras Barcelona buscaba una fórmula para llevárselo de Madrid entre ofertas, condiciones y mensajes cada vez más contradictorios.
Ahora, Deco puso una pieza nueva sobre la mesa en una extensa entrevista con RAC1 en la que repasó un mercado que tuvo a Julián como uno de sus grandes objetivos, pero también nombres como Rodri, Anthony Gordon, Karim Adeyemi y Bernardo Silva. Al detenerse en el argentino, el director deportivo fue tajante: el Barça “no le dijo que expresara públicamente su deseo de salir del Atlético”. Una frase que encaja con la versión que venía situando aquella exigencia del lado de la dirigencia colchonera y vuelve a poner bajo presión a Miguel Ángel Gil Marín.
Deco se despega del pedido y la versión sobre Gil Marín vuelve a tomar fuerza
Deco no esquivó el tema cuando le preguntaron por Julián Álvarez. El director deportivo del Barcelona sostuvo que el club actuó correctamente durante toda la negociación, recordó que enviaron una propuesta que no obtuvo respuesta y buscó bajar el volumen de una operación que, según él, tuvo “más presión social que realidad”. Pero entre todas sus explicaciones dejó una frase especialmente significativa: “El Barça no le dijo que expresara públicamente su deseo de salir del Atlético”.
La aclaración toca uno de los puntos más sensibles de toda la historia porque coincide con la versión revelada semanas atrás por Jota Jordi. Según el periodista, desde el entorno de Miguel Ángel Gil Marín le habían trasladado al delantero una hoja de ruta bastante concreta para permitir su salida: hacer público que quería marcharse y conseguir una oferta cercana a los 150 millones de euros. A partir de ahí, siempre según ese relato, el Atlético estaría dispuesto a facilitar la operación.
Julián terminó cumpliendo con la parte más incómoda de aquella supuesta exigencia al hablar públicamente de su futuro y asumir el desgaste que eso generó con parte de la hinchada. El otro punto también terminó entrando en escena: durante el mercado apareció una propuesta que alcanzaba esa cifra, aunque no provenía del destino que el argentino priorizaba, y el Atlético tampoco abrió definitivamente la puerta. Allí nace buena parte de la contradicción que todavía rodea el caso: si esos eran realmente los requisitos para negociar una salida, ni la exposición pública del futbolista ni la aparición de una oferta millonaria terminaron destrabando la situación.
Las palabras de Deco no prueban por sí solas que aquella estrategia haya partido de Gil Marín, pero sí descartan que Barcelona le hubiera pedido al jugador dar ese paso y vuelven a poner el foco sobre la dirigencia rojiblanca. Más todavía cuando el propio director deportivo culé confirmó que el Barça avanzó formalmente por Julián e intentó estructurar su propuesta en tres temporadas, aunque nunca obtuvo una respuesta que permitiera acercar posiciones.
De los abucheos del Metropolitano al respaldo del vestuario en Anfield
El costo de todo aquel esfuerzo por conseguir una salida terminó cayendo principalmente sobre la araña. Su reencuentro con el Metropolitano, el pasado 23 de agosto ante Villarreal, estuvo marcado por una fuerte hostilidad desde las tribunas: fue silbado cuando su nombre apareció por megafonía, durante el calentamiento y nuevamente cuando ingresó al campo en el minuto 66. Tras el empate 2-2, además, mientras sus compañeros realizaron el tradicional saludo a la afición, el argentino caminó directamente hacia el vestuario. La imagen agravó todavía más la tensión hasta que Diego Simeone aclaró que no había sido una decisión del futbolista, sino del propio Atlético, que prefirió apartarlo de ese momento para protegerlo de una nueva reacción de la grada.
Menos de tres semanas después, la imagen fue completamente distinta en Anfield. Julián disputó ante Liverpool su primera titularidad de la temporada y, pese a la derrota 2-1 del Atlético en el estreno de la Champions League, volvió a asumir un papel protagonista: bajó a recibir, pidió la pelota, participó en la creación y dejó solo a Marcos Llorente con una gran asistencia para el 1-0. Incluso estuvo cerca de marcar poco después, cuando Alisson evitó su remate. El propio Simeone terminó destacando que había realizado “un partido muy bueno” y que se había hecho cargo de la pelota “del minuto uno al noventa”, una valoración especialmente significativa después de haber asegurado apenas un día antes que todavía no lo veía preparado para ser titular.
Pero el respaldo más contundente apareció dentro del vestuario. Koke, capitán y uno de los futbolistas con mayor peso dentro del Atlético, pidió directamente que se termine con la presión alrededor del argentino: “Estamos muy cansados, sobre todo él. Al chico hay que dejarle, que juegue, que disfrute, que haga su trabajo”. Y añadió que entre todos deberían dejarlo “un poquito en paz” después de un verano que calificó como “cansino”. Giuliano Simeone fue todavía más explícito al valorar su actuación: “Lo tienen que dejar tranquilo, está con nosotros. Dio una asistencia, casi hace un golazo, corrió un montón. Es un grandísimo jugador, importante, de los mejores del mundo, y estamos contentos de que esté con nosotros”.
El contraste resulta difícil de ignorar. Julián hizo pública una voluntad que, según la versión de Jota Jordi, formaba parte de las condiciones planteadas para facilitar su salida; el traspaso no llegó y quien quedó expuesto frente a la grada fue el jugador. Ahora, mientras Deco niega que Barcelona le haya pedido realizar aquel movimiento, son el entrenador, el capitán y uno de sus compañeros más cercanos quienes salen públicamente a pedir que se termine la presión y que el fútbol vuelva a ocupar el centro de la escena.
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