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ALFONSO DE SALAS

Adiós a un innovador de la prensa iberoamericana

Mar, 24/09/2019 - 11:27am
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Por Urgente24

Alfonso de Salas, el gran editor que ha marcado historia en la prensa española, ha fallecido en Madrid. Presidente de Editorial Ecoprensa y fundador y editor de elEconomista, De Salas también consiguió consolidar y crear 2 de los mayores holdings editoriales de España: Grupo 16 y Unidad Editorial (ElMundo). 

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En febrero de 2006, Alfonso de Salas, con Juan Gónzalez y consejeros fundadores de El Mundo, crearon el periódico elEconomista, el 1er. diario español que ha integrado prácticamente desde sus comienzos las redacciones de papel e internet, 13 millones de usuarios -3,5 millones de ellos en América-, y entre los grandes portales económicos del mundo occidental, solo por detrás de The Wall Street Journal.

Licenciado en Derecho y máster en Economía por la Universidad de la Sorbona, él puso en marcha en el mercado español más de una veintena de productos en soporte de papel, radio e internet. En 2014 inició la gran apuesta por América (con la apertura de una sede principal en México y otras en Colombia, Chile, Perú y Argentina).

Alfonso de Salas

Gran formador de equipos, creía en el periodismo independiente, pero él exigía "una estructura empresarial firme con músculo financiero". 

Antes de todo eso, en 1975, trabajó como economista en Alcatel (Standard Electric), y ejecutó el Proyecto Sonelec en Argelia, que consistía en construir fábricas de equipamiento.

4 años después, y de la mano de Juan Belloso, llegó a Endesa, como director de Planificación. Y fue la mano derecha de Belloso. 

En julio de 1982, él llegó al mundo de la comunicación: su hermano mayor, Juan Tomás de Salas, había fundado en 1971 el semanario Cambio 16, y años más tarde Historia 16 y Diario 16. 

Pero todo se había complicado y le pidió a Alfonso que se hiciera cargo de la dirección general del periódico. Desembarcó acompañado por Juan González y más tarde Balbino Fraga para aplicar en Diario 16 una nueva filosofía empresarial: investigación de mercado, técnicas de control de costes, nuevos nichos de lectores.

En 3 años Diario 16 logró rentabilidad. Entonces ampliaron su influencia a todo Grupo 16 pero en abril de 1989, todos se marcharon tras la salida del director Pedro J. Ramírez por presiones políticas del Gobierno socialista de Felipe González.

Entonces nació el diario ElMundo del Siglo XXI (un nombre elegido por De Salas): tiempo récord porque en octubre estuvo en la calle, con el modelo aprendido en Diario 16, y Unidad Editorial se consolidó.

Precisamente, Víctor de la Serna escribió su obituario en El Mundo:

"Ha fallecido a los 76 años, tras una larga enfermedad, Alfonso de Salas, uno de los fundadores de El Mundo y su primer presidente, figura clave en el diseño empresarial de este nuevo diario hace 30 años, de su afianzamiento y rentabilidad. Inició también el proceso de integración en el grupo italiano RCS, editor del Corriere della Sera milanés, y al completarse la adquisición abandonó Unidad Editorial, la sociedad editora de este periódico, para fundar un nuevo periódico financiero, El Economista. (...)

Los dos hermanos poseían caracteres fuertes y apasionados, y fue el mayor y presidente de la empresa, Juan Tomás, quien más diferencias y hasta choques tuvo con su director, decidido partidario del periodismo de investigación y crecientemente enfrentado con el Partido Socialista en el poder a raíz de los casos de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) y de la financiación ilícita del PSOE. El presidente intentaba tener una relación institucional más tranquila con el poder, que le presionaba para que destituyese a Ramírez. En 1989, un editorial contra el ministro de Cultura, Jorge Semprún, "La Rosa y el Capullo", fue considerado la espoleta del estallido final: el director fue despedido.

Poco después también Alfonso de Salas abandonaba Diario 16 junto a su mano derecha, el economista Juan González. Con el director de publicidad Balbino Fraga habían formado el trío que dio la vuelta a los resultados de Diario 16, al cual dio un fuerte impulso no sólo a través de la potenciación de la edición nacional sino también del desarrollo de las ediciones regionales de Andalucía, Baleares y Aragón. Los tres siguieron colaborando en una nueva empresa.

Fue entonces el menor de los hermanos De Salas el que tuvo primero la idea de que existía un hueco para un diario de ámbito nacional nuevo, situándolo en el nicho de la prensa de calidad y con una posición editorial de centro-derecha que lo convertiría en el rival directo de El País. Junto a González desarrolló un plan de financiación y viabilidad, y ellos fueron quienes convencieron a Ramírez de que se sumase al proyecto de Unidad Editorial como director. El nombre de "El Mundo del Siglo XXI" fue idea de De Salas.

Con su visceralidad y sus diferentes enfrentamientos, que marcaron toda su carrera, Alfonso de Salas también mostró un gran entusiasmo y dedicación al nuevo periódico, cuyo crecimiento e influencia atrajeron la atención de diversos inversores extranjeros potenciales. Desde 1990 se iniciaron los contactos con el alto directivo de RCS, Gianni D'Angelo, y empezó un proceso de participación del principal diario italiano en el capital de Unidad Editorial.

Tras las diferentes fases de ese proceso, en las que los socios fundadores de El Mundo fueron vendiendo sus acciones a RCS, De Salas permaneció algún tiempo como presidente no ejecutivo de Unidad Editorial, pero eso no cuadraba con su carácter: él quería encabezar de verdad un medio de comunicación, y tras dejar en 2005 el periódico y su grupo, fundaba en 2006 una nueva cabecera financiera, El Economista, que sería el primer medio español con una única redacción para las versiones en papel e internet.

No siempre fue fácil la relación con sus antiguos colegas de Unidad Editorial a lo largo de los años siguientes, pero en la última etapa de su vida, ya enfermo, Alfonso de Salas se fue reconciliando con mucho señorío y generosidad con todos, incluidos miembros de su familia, de los que se había ido alejando.

Apasionado desde siempre por el mundo del vino, creó una bodega en la Ribera del Duero, Montecastro -nombre que recogía su título nobiliario, marqués de Montecastro y Llanahermosa-, que pronto obtuvo una sólida reputación antes de integrarse, a su vez, en el grupo ribereño de Hacienda Monasterio."