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AÑO NUEVO JUDÍO

Shana Tova Umetuka 5780

Dom, 29/09/2019 - 10:52am
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Por Urgente24

Para los integrantes de la comunidad judía, sean religiosos o no tanto, el Rosh Hashaná (Año Nuevo) no pasa desapercibido. Con la salida de la 1ra. estrella del domingo, comienza un nuevo ciclo en el calendario: 5780. Rosh Hashaná y Iom Kipur son los Iamim Noraím, “días terribles” por la seriedad y rigor del Juicio Divino, y los 10 días que los incluyen son los Aséret Ieméi Teshuvá (Diez Días de Arrepentimiento). Este año la celebración comienza en el atardecer del domingo 29/09, al mismo momento del martes 1º de octubre, y el ayuno de Iom Kipur (Día del Perdón), el martes 08/10 y el miércoles 09/10.

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Rosh Hashaná quiere decir Cabeza del Año. Durante las 2 noches (del 29/09 y 01/10), las familias no sólo religiosas sino todas las que consideran al judaísmo como una identidad cultural, cenan con platos típicos de la comunidad y recuerdan sus tradiciones. 

Entonces, con la primera estrella del domingo 29/09, la comunidad judía comienza a transitar los Iamim Noraim, o Altas Fiestas: días de balance, retrospección y festejos, los más importantes del año.

Rosh Hashaná da inicio a los 10 días de arrepentimiento que culminan con Iom Kipur, el Día del Perdón, que este año será desde la tarde del martes 08/10 hasta que se ponga el sol al día siguiente. A diferencia del año nuevo, en esta fecha se practica el ayuno.

En Rosh Hashaná se abre el Libro de la Vida y en Iom Kipur, se cierra.

Rosh Hashaná es el brindis familiar y la manzana con miel en todas las mesas. Y es también el “Día del Juicio”, cuando Dios coloca en la balanza los actos de los individuos y define los aspectos más relevantes de la vida de la persona para el nuevo ciclo que se inicia, es decir, la salud y la prosperidad, entre otros.

Por eso, uno de los pilares de esta festividad es despertar los corazones, recapacitar sobre las acciones, corregir las cualidades  y optimizar la relación con el prójimo, pidiendo a Dios que conceda un año próspero, lleno de satisfacciones.

Pero Rosh Hashaná es mucho más que eso: es la aparición del hombre en la Tierra, el único ser vivo capaz de reconocer y servir a Dios, lo que ocurrió en el 6to. día de la Creación, a imagen y semejanza de su Creador.

"Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno! Y pasó la tarde y llegó la mañana, así se cumplió el sexto día. Así quedó terminada la creación de los cielos y de la tierra, y de todo lo que hay en ellos. Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor. Dios bendijo el séptimo día y lo declaró santo, porque ese fue el día en que descansó de toda su obra de creación", afirma el Génesis o Breishit.

La palabra de Dios es eterna y por eso nunca se entendió cómo un grupo de humanos reunidos en concilio pueden modificar el mandato de santidad del Dios que ellos mismos describen Omnisciente, Omnipresente y Sin Principio ni Final. Pero mejor volver al festejo.

Tanto en los días previos, como durante los festejos –que culminan 10 días después, con el Día del Perdón o Iom Kipur– cada judío transita días cargados de tradiciones milenarias pero también con preceptos específicos, más allá de su nivel de observancia religiosa; que abarcan desde la liturgia en la sinagoga, hasta la preparación en el hogar y también de alimentos cargados de contenido simbólico.

Entre las costumbres –que difieren entre la comunidad sefaradí y la ashkenazí– se cuenta la de hacer 'selijot'. Los sefaradíes, durante 30 días antes de Rosh Hashaná, hay que levantarse a las 6:00 y orar pidiendo perdón por los errores propios. Los lunes y jueves durante la mañana, y los sábados a la medianoche. La colectividad ashkenazi lo practica 7 días de la festividad.

Otra costumbre muy interesante es la de anular todas las promesas. Aquellas que uno recuerda que no cumplió, y también las que no recuerda, para terminar el año sin juramentos. Por eso en la oración se pide anular todas las promesas.

Es habitual llamar a los amigos, y a los seres queridos, a los compañeros de trabajo, para desearles un buen año y para disculparse o resolver desacuerdos o discusiones. Dios perdona los pecados de uno con Dios, pero con el prójimo hay que arreglar las cosas y reconstruir las relaciones.

Alguna de las cosas más representativas de las Altas Fiestas es el sonido del shofar, un cuerno de carnero que se hace sonar durante Rosh Hashaná y luego también durante Iom Kipur (Día del Perdón). 

Representa el momento en que el pueblo judío recibió la Torá en el Monte Sinaí, el despertar (Los 10 Mandamientos). Y es también el momento de mayor introspección, de conexión, arrepentimiento y reflexión durante las oraciones.

Durante las plegarias, se ora también por la paz, la salud, se piden bendiciones por uno y la familia y se recuerda a los familiares fallecidos. 

Ya en el hogar, la tradición indica que no es obligatorio consumir alimentos específicos, aunque sí es tradicional incluirlos: cabeza de pescado, en símbolo de inicio y éxito, granada “para pedir que sea un año abundante y con preceptos”, y la manzana con miel u otras confituras “en augurio de un año dulce”. 

El tradicional saludo incluye también el deseo de shaná tová umetuka, que apunta a “un año bueno y dulce”.