Leído

PAUL VOLCKER

A los 92, se marchó el implacable 'Tall Paul' 

Lun, 09/12/2019 - 1:57pm
Enviado en:
Por Urgente24

Paul A. Volcker, coprotagonista de la política económica estadounidense durante más de 6 décadas, llegando a presidir la Reserva Federal en días de inflación creciente -a finales de la década de 1970 y principios de la década de 1980-, falleció el domingo 08/12 en Nueva York, a los 92 años. Como funcionario del Departamento del Tesoro bajo los presidentes John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon, Volcker libró una larga lucha para preservar el sistema monetario internacional de la posguerra establecido por el acuerdo de Bretton Woods. 'The New York Times' describió a Volcker como "una figura imponente, taciturna y un tanto desaliñada, que llegó a Washington cuando la hegemonía económica de posguerra de USA comenzaba a desmoronarse".

Contenido

En su último cargo oficial, como presidente de la Junta Asesora de Recuperación Económica del presidente Barack Obama, formada en respuesta a la crisis financiera de 2008, persuadió a los legisladores para que impusieran nuevas restricciones a los grandes bancos, una medida conocida como la 'regla Volcker'.

Paul Adolph Volcker había nacido el 05/09/1927, en una familia judía, se graduó con summa cum laude por la Universidad de Princeton y recibió un máster en Economía en Harvard, donde fue conocido como "Tall Paul" por sus 2 metros de altura. 

Él lideró la Reserva Federal durante las presidencias de James Carter y Ronald Reagan (desde agosto de 1979 hasta agosto de 1987).

Antes, él había trabajado para el Departamento del Tesoro como subsecretario para Asuntos Monetarios Internacionales y presidido la Reserva Federal de Nueva York.

Y muchos años después, Barack Obama lo designó presidente del Economic Recovery Advisory Board (Consejo para la Reconstrucción Económica), su última responsabilidad gubernamental justo cuando había que salir de la depresión provocada por la crisis del final de mandato de George W. Bush.

Duro de Matar

Volcker lideró la Reserva Federal entre 1979 y 1987, durante el periodo conocido como el de la “Gran Inflación”. El alza de precios se había disparado hasta rozar el 15% en marzo de 1980. Para combatirla y ponerla a raya, llevó los tipos al 22% anual. 

Ya antes de ser propuesto por Carter para liderar la Fed, advirtió que el alza de precios era un riesgo para la estabilidad económica: “Nos dará más problemas y creará la mayor recesión”. 

Volcker fue un héroe para Wall Street por la manera con la que combatió la inflación. Todo el mundo lo respetaba pese a que como presidente de la Fed tuvo que adoptar decisiones impopulares para mantener la economía sobre rieles.

Él fue un firme defensor de la independencia del banco central a la hora de definir la estrategia para garantizar la expansión económica.

Su misión fue romper con lo que calificó como un patrón de conducta y de pensamiento que provocó que el incremento persistente de los precios se viera involuntariamente como algo normal.

“Nos hemos acostumbrado a vivir con inflación”, dijo en un discurso en septiembre de 1981, en el que señaló que la mitad de la población en edad de trabajar no sabía lo que era tener precios estables. Volcker logró su objetivo 2 años después de llevar los tipos de interés al máximo y la inflación bajó al 3%. El alto precio del dinero, sin embargo, asfixió la actividad de la industria manufacturera, la agricultura y el mercado inmobiliario.

El alza de tipos detonó así una recesión que duró dos años, entre 1981 y 1982. Antes de la última crisis financiera, se consideró la segunda peor contracción desde la Gran Depresión. La tasa de paro llegó al 10,8% en 1982. Volcker fue duramente atacado y se enfrentó a una fuerte oposición política que puso en vilo su reelección para un segundo mandato. Pero el tiempo demostró que sin su determinación, la economía habría continuado su espiral descendente

La agresividad con la que combatió la inflación creó la base para que la economía de USA encadenara después 2 décadas continuas de expansión. Su preocupación por la inflación empapó durante décadas la estrategia de la Fed y otros bancos centrales mundiales. La estabilidad de precios fue uno de los dos pilares de su mandato.

Tras su paso por la Fed, fue nombrado presidente de la firma Wolfensohn. También dirigió la comisión que investigó el fraude en el programa humanitario Petróleo por Alimentos de la ONU para Irak, un escándalo que manchó al entonces secretario general del organismo Kofi Annan. Volcker criticó la pasividad de Annan al actuar ante un posible conflicto de intereses de su hijo Kojo.

Estuvo al frente de la Fed hasta que el republicano George H. W. Bush, padre de George W. Bush, nombró como sucesor a Alan Greenspan.

Alfonsín / Sourrouille

La historia económica argentina debería guardar un capítulo importante para Volcker. Él aceptó auxiliar a Juan Sourrouille, cuando era ministro de Economía de Raúl Alfonsín.

El apoyo de Volcker ayudó mucho al Plan Austral, en su momento, aunque Volcker no podía hacer maravillas: el elevado déficit fiscal dinamitó finalmente a aquella reforma monetaria.

Su figura volvió a emerger dos décadas después, cuando el expresidente demócrata Barack Obama reclamó sus servicios.

Entonces, Volcker declaró su preferencia para reinstalar algunas de las divisiones entre la banca comercial y de inversión que fueron eliminadas en 1999 con la revocación de la Ley Glass-Steagall. Las propuestas de Volcker, incluidas en el informe de enero de 2009 ante el Grupo de los 30, permitirían a los bancos comerciales continuar practicando actividades relacionadas con la banca de inversión.

Él reclamó recuperar la Ley Glass-Steagall, por la que en 1933 se partieron los bancos, limitando el tamaño de los grandes bancos de USA y su propuesta dio lugar a la regla Volcker, que fue integrada como parte del paquete legislativo que llevó a la reforma de Wall Street. La norma evita que las entidades usen los fondos de sus clientes para invertir en derivados y otros activos de riesgo.

Volcker afirmó que el origen de la crisis financiera de 2008-2009 fue profundo: "Creo que no se trata sólo de un problema técnico, sino societario. Hay algo que no funciona en el sistema, ¿cuáles son los incentivos, que está pasando aquí?"

Además, también era partidario de que a la crisis se le debería dar una dimensión internacional: "Algunos acercamientos, tales como los estándares de contabilidad, los requerimientos de liquidez y de capital, y el registro y reporte de procedimientos, deberían ser coherentes y acordados internacionalmente".