MEMORIA

JFK también tuvo su Lewinsky

Es muy recordado el affaire que tuvo al entonces presidente estadounidense Bill Clinton al filo de convertirse en el primer mandatario de ese país en ser destituido tras un desliz sexual (n su caso con la becaria Mónica Lewinsky). Pero, según parece, cuando era el joven 1er. Presidente católico de USA, John Fitzgerald Kennedy no sólo tenía debilidad por la emblemática Marilyn Monroe. Entre otras muchas amantes, también tuvo "su becaria".

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Recuerda un ex embajador argentino en Washington en épocas del affaire Lewinsky que en los pasillos del Departamento de Estado se solía escuchar, haciendo referencia a la relación impropia entre el presidente y una no muy agraciada becaria, que “el Presidente simplemente no tiene tiempo”. Confiesa el diplomático que nunca le quedó claro si se referían a la consecuente imposibilidad del presidente de someterse a los placeres carnales por falta de tiempo o si era esa falta de tiempo la que simplemente limitaba sus opciones sexuales. 
 
Parece ser que no es el único demócrata en haber sucumbido al mismo pecado. No que los republicanos no hagan de las suyas en el plano sexual (fuera de la cama conyugal, se entiende) sino que, por el momento, no se conoce lo hayan hecho en el mismo Salón Oval. 
 
A JFK, el presidente guapo, le ha salido una becaria del armario. En realidad, la noticia ya tiene unos cuantos años. Pero ahora, la involucrada, ha decidido seguir otra gran tradición estadounidense: publicar un libro.
 
El detallado relato de Mimi Alford está recogido en su polémica biografía titulada “Once Upon a Secret” (“Érase una vez un secreto”), que saldrá a la venta esta semana y da cuenta de cómo el entonces presidente John F. Kennedy puso fin a su virginidad el mismo día que la conoció, iniciando una relación que duró un año y medio.
 
Alford, que ahora tiene 69 años y está jubilada de su empleo como administradora de una iglesia en Nueva York, llegó a su puesto como becaria en la oficina de prensa de la Casa Blanca en el verano de 1962, cuando inició un amorío con el presidente estadounidense, reveló el diario New York Post.
 
Según algunos extractos de esas memorias, publicados por el Post y otros medios estadounidenses, 4 días después de que Mimi, entonces de 19 años, llegara a la Casa Blanca, el presidente Kennedy, de 45 años, la invitó a nadar en la piscina de la mansión.
 
Luego, Mimi y otras jóvenes fueron invitadas a un encuentro vespertino tras el cual, según la exbecaria, el entonces presidente de USA la llevó al “dormitorio de la señora (Jacqueline) Kennedy, la besó, la acarició y la inició sexualmente.
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En 1962 la entonces Mimi Beardsley era alumna de la Universidad Wheaton, un colegio femenino en Massachusetts, y las versiones sobre su relación con Kennedy aparecieron, por primera vez, en una biografía del presidente publicada en 2003 por Robert Dallek
 
Asimismo la asistente de prensa de Kennedy, Bárbara Gamarekian, hizo referencias a esa relación en testimonios orales transcritos por la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy.
 
El diario The New York Post, que afirma que obtuvo una copia avanzada del libro, publicó segmentos en los cuales Alford describe su primer encuentro sexual con Kennedy y otros muchos incidentes en los 18 meses siguientes.
 
Esa primera noche, según el relato de Alford, el presidente soltó los botones del vestido de la joven, le tocó los senos, y le preguntó si ésa sería su primera relación sexual, a lo que la muchacha asintió.
 
“¿Estás bien?”, le preguntó Kennedy, quien, según la exbecaria, siguió adelante “más gentilmente” hasta que terminó, “se subió los pantalones”, le ofreció una sonrisa a la muchacha y le indicó de manera escueta que fuera al baño.
 
“Estaba conmocionada. Él, por su parte, actuaba como si lo que ocurrió fuera la cosa más natural del mundo”, continúa Alford en el libro, según el Post, que añade que la joven, de esa noche de camino a su casa, se repetía la frase “Ya no soy virgen”.
 
Siempre según lo publicado por el New York Post, Alford asegura en su libro que el sexo que ambos tuvieron desde entonces fue “variado y divertido”, y detalla que al presidente de USA le gustaba pasar tiempo con ella en la bañera mientras bromeaban con unos patitos de goma a los que les pusieron nombres de los integrantes de la familia Kennedy.
 
En una ocasión, según el relato publicado, Kennedy le sugirió a la joven que aliviara el estrés de su asistente Dave Powers con sexo oral, a lo que la joven, aunque avergonzada, consintió, aunque rechazó una propuesta similar respecto a su hermano Robert Kennedy.
 
En el libro también se desvela el temor del presidente Kennedy a que el vicepresidente Lyndon Johnson utilizara ese romance en su contra, por lo que pidió a Alford que se mantuviera “alejada” del político que acabaría asumiendo la presidencia tras el asesinato de JFK en Dallas (Texas).
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La exbecaria revela que la última vez que estuvo con Kennedy fue en Nueva York el 15/11/63, una semana antes de su asesinato, cuando se encontraron en el Hotel Carlyle de Manhattan.
 
“Me dio un largo abrazo y me dijo que le gustaría que fuera con él a Texas y que me llamaría a la vuelta”, añade la mujer, que en aquel entonces estaba a punto de casarse, algo que parecía no importar a Kennedy, según explica Alford en su relato
 
Alford no es más que una más de una larga lista con la que casi se puede elaborar un diccionario de amantes del carismático líder del mundo libre, a la sombra de su esposa, Jacqueline Kennedy. Lo que sigue es una pequeña selección de nombres:
 
> Alicia Darr Clark
 
Durante la campaña electoral de 1960, Alicia Darr Clark vio que podía ganar un dinero fácil. Artista o prostituta, según la fuente que se consulte, en 1951, había iniciado un romance con Kennedy que, según ella, podía demostrar con cartas y fotografías firmadas por JFK. El FBI se hizo eco de ello y de las declaraciones de Clark a la Prensa italiana sobre el tema. Supuestamente ella habría sido silenciada tras cobrar US$ 500.000, aunque la cifra y su historia nunca han quedado claras. En octubre de 2007, una casa de subastas vendía por más de US$ 6.000 una carta manuscrita en la que Kennedy admitía que habían intentado chantajearlo durante la campaña electoral. Parece lógico pensar que se refería a Alicia Darr.
 
> Angie Dickison
 
Numerosos rumores han señalado a la actriz como amante de JFK, pero la actriz nunca ha confirmado ni desmentido la historia. Preguntada, en 2000, por el periodista de CNN Larry King sobre por qué nunca había hablado públicamente sobre Kennedy, Dickinson contestó que "sería inapropiado".
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> Marlene Dietrich
 
Apenas existen datos de lo que parece ser fue un breve encuentro mantenido en la Casa Blanca y que la propia Marlene comunicó a su hija Maria Riva, tal y como recoge ésta en la biografía que dedicó a su célebre madre. Tras visitar Washington, Marlene presumió ante su yerno, como recuerda Riva, de que su ropa interior "huele a presidente". Lo curioso del caso es que años antes, Dietrich había mantenido una sonora aventura con Joseph P. Kennedy, padre del presidente.
 
> Judith Campbell Exner
 
Para muchos es la mujer más odiada de la biografía "kennedyana". Motivo hay. Judith Campbell era una explosiva morena que no pasaba desapercibida. En diciembre de 1975 decidió contarlo todo de una historia que fue modificando a lo largo de los años, hasta su muerte en 1999. Unos meses antes su nombre había aparecido en la comisión del Senado encargada de investigar las guerras secretas de la CIA, desvelándose que ella habría servido como enlace entre Kennedy y el jefe de la mafia de Chicago, Sam Giancana. Antes, en Las Vegas, había compartido alguna noche con Frank Sinatra, quien se la presentó al presidente y al mafioso. Campbell afirmaría que ella servía como correo de los pagos de la Casa Blanca a la mafia en sus intentos por asesinar a Fidel Castro
 
Robert Kennedy, advertido por Hoover, separó a los 2 amantes. El Senado nunca pudo corroborar la explosiva afirmación.
 
Campbell también dijo que se había quedado embarazada de JFK y que Giancana le obligó a abortar. En 1977 publicó sus memorias "My story", pero una década más tarde corrigió todo lo expuesto en su libro en una entrevista para la revista People. Cuando murió, hacía tiempo que muchos le habían dado la espalda por sus revelaciones.
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> Durie Malcolm
 
Probablemente una de las historias más extrañas en la biografía de Kennedy fue el episodio con Durie Malcolm. El rumor comenzó a correr en 1961 gracias a la extrema derecha estadounidense. Se decía que en 1947, el joven congresista se había casado con una chica de Palm Beach llamada Durie Malcolm. Ésta negaría insistentemente la historia, e incluso JFK desmintió todo eso a través de una charla con Ben Bradlee. El periodista Seymour M. Hersh retomó la historia en su libro sobre Kennedy, aunque sin aportar documentos ni testigos.
 
> Mary Meyer
 
Cuñada del periodista Ben Bradlee, un buen amigo de JFK, Mary Meyer fue una de las auténticas pasiones del presidente. Atractiva e inteligente, la pareja se vio en secreto en numerosas ocasiones en la Casa Blanca. Meyer pertenecía a la élite de Georgetown y se había casado con un agente de la CIA. Interesada en la experimentación con las drogas, especialmente el LSD, Meyer inició al presidente en la marihuana. Un año después de la muerte de Kennedy, Meyer fue asesinada en un crimen aún por resolver. Se descubrió entonces que llevaba un diario en el que hablaba de su relación con JFK. El cuaderno fue destruido poco después de saberse que uno de los jefes de la CIA, James Jesus Angleton, guardaba el cuaderno de la polémica en su despacho.
 
> Marilyn Monroe
 
Aparentemente fue la historia más conocida, pero también la más falsa de todas. El cuñado de Kennedy, Peter Lawford, fue quien preparó un encuentro que se limitó a una noche. No se volvieron a ver, con la excepción de la actuación de la actriz cantando "Cumpleaños feliz". Tras el asesinato de JFK y cuando su hermano Robert anunció su intención de ser senador por Nueva York, la ultraderecha estadounidense lanzó el rumor sobre Marilyn que llegó a responsabilizar a los Kennedy de la muerte de la actriz, pese a que ésta había muerto de una ingestión accidental de barbitúricos. Aún hoy se ofrece dinero por documentos y pruebas que demuestren todo aquello.
 
> Ellen Rometsch
 
Las investigaciones del FBI descubrieron que al final de su vida, John F. Kennedy se veía con Ellen Rometsch, quien resultó ser una espía soviética procedente de la Alemania del Este, que perteneció a la misma red que acabó con la carrera del político británico John Profumo. Robert Kennedy se encargó de poner punto y final a esa relación, expulsando a Ellen fuera de Estados Unidos.
 
> Pamela Turnure
 
Fue la secretaria personal de Jacqueline Kennedy durante los mil días de la presidencia. En 1998, los Archivos Nacionales desvelaron los documentos del FBI en los que se hablaba de los intentos de una tal Florence Mary Kater para llamar la atención del público porque afirmaba disponer de evidencias que demostraban la relación del entonces senador JFK con Turnure. Kater envió numerosas cartas a medios de comunicación, pero nadie le hizo caso. La denunciante, una ultrareligiosa, llegó a pasearse con un cartel con el lema "¿Ustedes quieren a un adúltero en la Casa Blanca?" con una fotografía tomada a Kennedy tras salir del apartamento de Turnure. Pamela tenía un muy sorprendente parecido físico con Jacqueline.