El material fue redactado en 1809 y hallado hace unos 40 años en el Archivo General de Indias de Sevilla: Manuel Belgrano denunciaba que “amparados en el espíritu cruel de la codicia muchos se enriquecen con el tráfico del contrabando que destruye el comercio lícito y acelera la destrucción del Estado”.
A 206 AÑOS: ¿POCO HA CAMBIADO?
Manuel Belgrano denunció a la corrupción como uno de los mayores peligros
El historiador Felipe Pigna reveló un texto perdido (escrito un año antes de la Revolución de Mayo) donde Manuel Belgrano condenaba a comerciantes corruptos.
Mientras los libertarios se han esforzado por mostrar al creador de la bandera nacional como un liberal a ultranza, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús era un defensor a ultranza de los productos creados en territorio rioplatense.
“Desengañémonos: jamás han podido existir los estados luego que la corrupción ha llegado a pesar en las leyes y faltar a todos los respetos. Si los mismos comerciantes entran en el desorden y se agolpan al contrabando, ¿Qué ha de resultar al comercio?; Arruinarse, porque no puede entrar en concurrencia en las ventas con aquellos que han sabido burlarse de ella” explicaba.
Los 4 Manuel Belgrano
1-Existió un militar admirado por su valentía y tácticas de guerra capaces de obtener victorias como las de Salta y Tucumán contra las huestes realistas.
2-Un prohombre capaz de crear la enseña patria y luego defender la Revolución de Mayo sacrificando su patrimonio personal y familiar.
3-Un economista consumado que creía que la riqueza llegaba desde la producción de bienes y no de las finanzas, un profundo conocedor de las ciencias sociales y políticas.
4-Un gobernante que fue verdadero referente de los valores de integridad y transparencia.
La corrupción, un grave problema de la naciente patria
Aunque era un gran defensor de la libertad de comercio y la propiedad, veía con disgusto que los comerciantes rechazaran toda idea que llevaba al desarrollo local:
“El comerciante no conoce más patria, ni más rey ni más religión que su interés propio”.
Más duro fue con la corrupción de la época, que nacía del contrabando, actividad que había desarrollado su padre:
“Veo empresarios empapados de codicia, que se vuelcan al contrabando acelerando la destrucción del Estado. Jamás han podido existir los Estados luego de que la corrupción ha llegado”.
Su forma de conducir equipos, tanto civiles como militares, estuvo marcada por la disciplina y el mérito.
Belgrano estaba convencido que el desarrollo económico y social dependía de 2 elementos: el conocimiento y la moral de los ciudadanos.
“Un pueblo culto nunca podrá ser esclavizado” repetía.
Los Belgrano, una familia adinerada
Al morir, en 1795, Domingo, el padre del prócer, un comerciante llegado desde España, era el líder de la familia que contaba con la segunda fortuna más importante de la ciudad de Buenos Aires, detrás de los Segurola.
Manuel fue hijo privilegiado de una actividad comercial monopólica con España que él luego fustigaría con pasión.
En Buenos Aires poseían más de veinte casas y terrenos que alquilaban para sacar renta.
Adquirió dos chacras de cultivos y árboles en las cercanías de Buenos Aires, tenía campos en Arrecifes y en la Banda Oriental para cría de ganado, fue dueño de hornos de ladrillos y prestamista.
El prócer fue duro con las actividades mercantiles de su propio padre.
En lugar de custodiar la fortuna heredada, Manuel Belgrano se dedicó a “invertir” esos bienes en la liberación de los criollos que padecían el yugo español.


















