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GRU-29155

Investigan la injerencia de espías de Putin en el separatismo catalán

Jue, 21/11/2019 - 8:16pm
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Por Urgente24

Este jueves (21/11) se conoció que un juzgado de Barcelona investiga si la unidad de élite de espionaje ruso GRU-29155 intervino en el proceso independentista de Cataluña, con el objetivo de desestabilizar Europa. Qué es y cuáles son los antecedentes que se le adjuican a este grupo de inteligencia de Vladimir Putin.

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Este jueves (21/11) se conoció que un juzgado de Barcelona investiga una trama rusa que supuestamente apoya el proceso de independencia de Cataluña, con el objetivo de desestabilizar Europa.

El diario español El País informó que existe una investigación secreta centrada en un grupo militar de élite al que se conoce como Unidad 29155 y es heredero de la vieja y temida KGB.

Según ha podido confirmar el portal Voz Populi, el juez Manuel García-Castellón y la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, especializada en la lucha antiterrorista, están al frente de las pesquisas sobre la Unidad 29155. Son varias las investigaciones realizadas en diferentes países sobre la presunta injerencia de Rusia: la financiación de la Liga italiana, los préstamos al Frante Nacional francés, el Brexit o el separatismo catalán, entre otros.

Obviamente, la investigación se mantiente en total hermetismo. Pero se conocieron, según estos medios españoles, informaciones que vinculan maniobras geoestratégicas de Rusia con Cataluña. La Audiencia Nacional considera probado que un grupo vinculado a los servicios secretos rusos ha llevado a cabo acciones en la región.

"En Rusia nadie puede mover un dedo sin que lo sepa el Kremlin", explican a Voz Populi desde Moscú fuentes conocedoras del caso. "Ni siquiera el ultra Vladimir Zhirinovski, opositor a Putin vinculado con Puigdemont, podría hacer nada en Rusia sin el conocimiento y la autorización del Kremlin", añaden.

El nombre de la unidad 29155 apareció en medios de comunicación occidentales el mes pasado y adquirió relevancia internacional después de que The New York Times lo asociara a acciones de repercusión global como el envenenamiento en 2018 del ex espía ruso Serguei Skripal y su hija en Gran Bretaña.

Cabe recordar que dos miembros del servicio de inteligencia ruso GRU (heredero del KGB) fueron identificados y denunciados por las autoridades británicas como supuestos responsables del atentado contra el ex espía ruso y su hija, una acción con gas tóxico que contaminó también a una de sus vecinas.

Volviendo al caso español, según los expertos en seguridad ésta no ha sido la primera ocasión en que espías rusos pisan suelo catalán para apoyar posiciones independentistas con sus acreditadas nociones para la propaganda antieuropea y antioccidental.

La Guardia Civil ha hallado nexos entre la Federación Rusa y un personaje de cierta relevancia en el procés por su influencia en Puigdemont: el antiguo secretario de relaciones internacionales de la extinta Convergència, Víctor Terradellas, investigado por el desvío de fondos públicos de la Diputación de Barcelona y el Govern.

En una de sus últimas comunicaciones, en la víspera de la fallida declaración unilateral de independencia (DUI) y de la posterior huida de Puigdemont a Waterloo, Terradellas le prometió al entonces presidente catalán que el separatismo podía contar con el apoyo de Putin si finalmente la declaraba.

Abrumado por la presión de los suyos y del Gobierno, Puigdemont ignoró esos mensajes, rechazó convocar elecciones autonómicas y declaró la independencia sin recibir ningún apoyo del Kremlin ni de prácticamente nadie.

# GRU-29155

El Departamento Central de Inteligencia (GU oficialmente, aunque se le sigue conociendo como GRU, sus siglas antiguas), con miles de funcionarios, unidades de fuerzas especiales y espías se está convirtiendo en una de las herramientas más poderosas de la guerra híbrida de Rusia, señalan informes de inteligencia occidentales.

Entre sus tareas se cuentan desde ataques cibernéticos y operaciones de desinformación y propaganda a la recolección de información; también operaciones más 'sensibles', como la eliminación de personas consideradas dañinas o enemigas. Son los responsables más “atrevidos y brutales” de las agencias de inteligencia rusas, ha dicho en ocasiones Gennadi Gudkov, hoy opositor al Kremlin y ex diputado, que sirvió en el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y antes en su antecesora, el KGB.

El Kremlin siempre ha rechazado las acusaciones que vinculan a su inteligencia militar con operaciones de injerencia o desestabilización. El Gobierno ruso asegura que esos informes y evidencias forman parte de una campaña de desprestigio occidental.

Según publica El País, al menos cuatro países (y ahora España) investigan la unidad GRU-29155. Hay pistas de este grupo, por ejemplo, en el supuesto intento de golpe de Estado en Montenegro en 2016. La justicia del país balcánico, miembro de la OTAN, condenó en ausencia el año pasado a dos ciudadanos rusos que las agencias de inteligencia e investigaciones periodísticas vinculan al GRU. Según su veredicto, formaban parte de un grupo que pretendía tomar el Parlamento el día de las elecciones, en octubre de 2016, asesinar al entonces primer ministro, Milo Dukanovic, e instalar un liderazgo pro-Kremlin.

La unidad aparece también en la investigación sobre el intento de asesinato del traficante de armas búlgaro Emilian Gebrev en 2015, según publicó el diario The New York Times en una extensa investigación sobre esta división del GRU, que revela que el grupo descrito en otros documentos de inteligencia y reportes de investigación es la unidad 29155, que ya había aparecido en informes periodísticos. Según las investigaciones de Bellingcat, el grupo al que pertenecen los autores del ataque a Skripal es de hecho una subunidad de élite estructural dentro de la 29155.

“Los funcionarios de seguridad occidentales han concluido que estas operaciones, y potencialmente muchas otras, son parte de una campaña coordinada y en concurso para desestabilizar a Europa, ejecutada por una unidad de élite dentro del sistema de inteligencia ruso expertos en subversión, sabotaje y asesinato”, asegura la nota de The New York Times.

No hay mucha información respecto al GRU, pero se sabe que está dirigida de forma interina por Igor Kostiukov –quien se encuentra en la lista de sanciones de USA junto a otros funcionarios rusos, por la injerencia en las elecciones presidenciales de 2016–, depende directamente del jefe del Estado Mayor, Valeri Gerasimov, y del ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, uno de los hombres más cercanos al presidente Putin.

Se habla de que ha realizado operaciones sospechosas en todo el mundo. Actividades que los servicios de inteligencia occidental y los analistas atribuyen a órdenes del Kremlin. Aunque hay informes que señalan que operativos del GRU han actuado –aunque bajo una serie de parámetros– en ocasiones con autonomía y sin seguir órdenes concretas.

Según publica El País, en uno de los primeros niveles de esa arquitectura del GRU, estarían sus agentes encubiertos con protección diplomática, infiltrados en embajadas, consulados, organismos de representación comercial; se les conoce como “trajes de chaqueta”, según investigaciones de los medios en ruso. En un segundo nivel están los agregados militares destinados o enviados al exterior que son en realidad espías.

En el tercer nivel están los agentes entrenados para liderar operaciones en el extranjero. Dentro de este escalón, cree un exfuncionario de uno de los servicios de seguridad occidentales, están sus “institutos” o “divisiones” o unidades como la 29155, ahora en el foco. También otras, como las 74455 y la 26165, que vinculan a los ataques cibernéticos al Comité Nacional Demócrata de USA y que aparecen en el informe del fiscal especial Robert S. Mueller sobre la llamada trama rusa. O la unidad 99450, que distintos informes involucran en la operación rusa para anexionarse la península ucrania de Crimea en 2014. Son, dice el exfuncionario, algo así como la “élite del ejército ruso”.

La unidad 29155 también está vinculada con el pirateo de los servidores del Comité Nacional Democrática y la campaña de Hillary Clinton durante la campaña de 2016.

# Métodos utilizados

Según informa La Vanguardia, la causa ya se encuentra bastante desarrollada como para poder acreditar de manera indiciaria que un grupo del Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU) habría cometido diversos ataques, sobre todo informáticos, para perjudicar a España a través del conflicto catalán.

Estas fuentes explican que se trata de una acción no coordinada con el independentismo, sino que es autónoma. La causa independentista, de hecho, no es una preocupación para este grupo, que únicamente busca los puntos débiles de una nación para atacarla y lograr una desestabilización, según sostienen estas fuentes.

Los métodos utilizados son diversos, a través de redes sociales, aplicaciones y sobre todo ataques informáticos. En este caso, habrían trabajado para aumentar la tensión de cara al referéndum declarado ilegal del 1 de octubre de 2017 y contribuir a mantener el conflicto en Catalunya desde entonces.

Ahora bien, estas fuentes descartan que se haya enviado a sujetos a pie de campo para participar, por ejemplo, en los últimos disturbios protagonizados en diversas ciudades catalanas, sobre todo Barcelona, tras la sentencia del ‘procés’ dictada por el Tribunal Supremo el 14 de octubre.

Otra cosa bien distinta es la investigación desarrollada por el mismo juzgado contra hackers que habrían ayudado al movimiento Tsunami Democràtic para llevar a cabo convocatorias de manifestaciones de cara a estos disturbios. En este caso, la acción promovida por el GRU sí estaría conectada con la causa independentista, con contactos con dirigentes que les habrían solicitado su colaboración para aumentar las acciones en Catalunya.

Fuentes del caso explican que este grupo se había adentrado en el independentismo catalán igual que lo hizo con los llamados ‘chalecos amarillos’ en Francia. En ese caso, el gobierno francés intentó averiguar si medios estatales rusos se encargaron de lanzar información falsa o exagerada para agravar la crisis. Rusia niega las acusaciones de injerencias.

Los llamados “chalecos amarillos” fueron el primer movimiento de contestación social a las reforma del presidente francés Emmanuel Macron. Nació a finales de octubre y el detonante fue la subida del precio de la gasolina. El resultado de los disturbios fue más de 8.000 detenciones, de las que ya hay cerca de 2.000 condenas.