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ESPÍA CLAVE DEL NAZISMO

De deportista única a "hiena" de la Gestapo: la particular historia de Violette Morris

Mar, 04/02/2020 - 10:11pm
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Por Urgente24

Supo llenar de gloria el deporte francés durante los años 20'. Atleta sin igual, nunca ocultó su lesbianismo y sus conductas asociadas a la masculinidad pese al repudio de la época, lo que atentó contra su carrera deportiva. En la década del 40' se sumó a las filas operativas del nazismo y pudo sacar información crucial de ciertos enemigos de Alemania, además de participar en torturas contra prisioneros del régimen.

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Violette Morris pasó de ser una de las atletas más importantes del deporte francés a "hiena de la Gestapo".
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La historia de Violette Morris es digna de llevarla a la pantalla grande. ¿Cómo se explica la transformación de una joven prodigio en el deporte, que además supo ser enfermera de la Primera Guerra Mundial, a una espía nazi y sádica que tortura cientos de pobres inocentes en tiempos de la Segunda?

Morris nació en París el 18 de abril de 1893, en el seno de una familia tradicional y aristocrática. Su infancia y adolescencia transcurrió en Huy, Bélgica, donde estudió hasta graduarse en una institución religiosa. Desde temprana edad empezó a practicar deportes, sobresaliendo en sus inicios principalmente en lanzamiento de peso y disco, disciplina que le valió éxitos en demasía: entre 1921 y 1924, logró establecer numerosos récords nacionales. Antes, había formado parte del equipo de enfermeras de la Cruz Roja en tiempos de la Primera Guerra Mundial. Una de sus labores allí fue la de manejar el correo motorizado, lo que empezó a gestar su amor por las pistas.

Después de casarse con un militar por mandato familiar, abandonó el lanzamiento de peso y disco a pedido de su marido. 

Otros deporte en el que dio que hablar fue el boxeo. Claro, su gran porte físico, con 1,66 m y 68 kg de peso, fue aprovechado para las peleas: en 1923 se consagró campeona nacional y se la ha visto luchando contra hombres, en muchos casos derrotándolos. 

Por otro lado es imposible no mencionar su legado en el automovilismo francés: en esa disciplina también logró varias medallas, algunas en los Women’s Olympiad Women’s World Games, los equivalentes femeninos a los Juegos Olímpicos, que por aquel entonces estaban reservados únicamente a los hombres. De hecho, fue mientras competía en este deporte cuando se practicó una mastectomía, con la excusa de "entrar mejor en el coche".

La lista no termina ahí: también participó y se destacó en fútbol (jugó para la selección nacional femenina), waterpolo, natación y otros deportes más asociados al hombre como lucha grecorromana y tiro con arco. Su consigna era clara: demostrar que cualquier cosa que podía hacer un hombre una mujer también lo podía hacer. 

Sus éxitos en el deporte fueron acompañados con mayor seguridad en si misma y finalmente terminó de aceptar su bisexualidad. En 1923 consuma su divorcio y no temió que la prensa se enterara de su orientación sexual. Por lo contrario, cada vez lo hacía más evidente en su modo de vivir. Para 1925 ya se había despojado de toda femineidad y su apariencia y conducta era más parecida a la de un hombre que a la de una mujer, con pelo corto , ropa masculina, lenguaje vulgar y permanentes borracheras, combo que representaba una verdadera afrenta para la sociedad imperante en aquel entonces. 

Todo esto sumado a su condición sexual y sus cuestionamientos a ciertas disposiciones que consideraba machista (como la prohibición a mujeres de usar pantalones largos), hicieron que no sólo la opinión publica la castigara, sino también la Federación Deportiva: le revocó su licencia en vísperas de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, los primeros en admitir mujeres. 

Obligada de alguna manera al retiro anticipado, Morris empezó a dedicar tiempo completo a un local en el que comercializaba bicicletas y accesorios de automóviles, pero debido a la Gran Depresión de 1929 entró en crisis y debió cerrar.

SU LLEGADA AL NAZISMO

No hay una única versión que indique cómo se produce la llegada de la ex atleta a las filas del nacionalsocialismo.  

Una de las hipótesis más consistentes la brindó el escritor francés  Raymond Ruffin, que asegura que todo comenzó en 1935. Según cuenta, los nazis al saber el rencor que Violette llevaba consigo para con su propio país por haberle negado la posibilidad de seguir compitiendo y participar de los JJ.OO., pensaron en utilizar ese sentimiento a su favor. Fue la agencia de inteligencia de la SS, organización militar que respondía a las órdenes de Hitler, quien la contactó ese año para invitarla como invitada de honor a los próximos JJOO de Berlín a llevarse a cabo en 1936.

Durante su visita, parece que quedó obnubilada con el régimen nazi y la propaganda surgió un gran efecto en ella. Rápidamente aceptó la tarea encomendada de espiar bases enemigas, incluso en Francia donde logró infiltrarse y conseguir información muy importante sobre la Línea Maginot, que protegía a Francia de  Alemania, así como sobre el principal tanque francés, el Somua S35

Una vez que Hitler invadió Francia fue puesta bajo las órdenes de Helmut Knochen, comandante de las SS en Francia, y participó en forma directa en los operativos de "cacería" de la Gestapo como delatora entre 1942 y 1944, año en el que fue asesinada a manos de la resistencia francesa Maquis Surcouf tras ser emboscada mientras se dirigía con su auto desde Normandía a París.