Un 1 de septiembre de 1971, Estudiantes de La Plata recibía a Boca Juniors en su cancha para la fecha 18 del Torneo Metropolitano. El encuentro lo terminó ganando el Xeneize con una impresionante goleada, pero lo que nadie pudo imaginar fue la cadencia de goles que hubo en la segunda mitad del partido.
y los arqueros boquiabiertos
La cifra récord en un Boca-Estudiantes: 6 goles en 13 minutos
En un cruce con Estudiantes, Boca Juniors le propinó una de sus más abultadas goleadas. Y en tiempo récord, los dos hicieron 6 goles.
Un partido normal como cualquiera
Los dos equipos estaban deslumbrando en esta nueva edición del Metropolitano, aunque las cosas favorecían ligeramente más a Boca que a Estudiantes. En condiciones bastante similares, el club de La Ribera y el de La Plata se encontraron en la capital bonaerense buscando escalar en el ranking de equipos.
Cuando Arturo Ithurralde pitó el inicio del partido, el Pincha se adueñó sin dudar de la pelota y no demoró en alcanzar el área protegida por Rubén Sánchez. Cuando el reloj había alcanzado los 19 minutos, Eduardo Flores metió de cabezazo el primer gol de Estudiantes.
El trámite cambió rápidamente de manos y la pelota pasó a estar en posesión de Orlando Medina, que igualó el marcador a los 36 minutos. Un nuevo tanto de Osvaldo Potente amplió la diferencia a favor de Boca a minutos de haber comenzado el segundo tiempo. El partido venía teniendo un ritmo normal pero los siguientes 13 minutos tuvieron un alto voltaje de dramatismo por la seguidilla récord de goles que se produjo.
De simple repartija a sangriento intercambio de goles
Jorge Coch y Hugo Curioni agrandaron todavía más la brecha con Estudiantes a los minutos 75 y 77 respectivamente del segundo tiempo, dejando el marcador 4-1. Fue entonces que la posibilidad de perder hizo que al León se le saltara la cadena y atacara sin piedad el arco boquense. Rubén Pagnanini (que había entrado a los 70 minutos) y un cabezazo de Hugo Spadaro acortaron la diferencia, dejando al plantel de Carlos Bilardo a un solo gol del empate, aunque Curioni imposibilitó esa tarea poco después, pues ahora el resultado quedaba en 5-3.
Finalmente, como tiro de gracia, Ignacio Peña marcó el sexto gol del conjunto dirigido por Fernando Riera, concluyendo el partido con un fusilador 6-3. Fue una de las mayores goleadas en la historia de Boca Juniors, aunque lo que quedará inmortalizado para siempre serán esos 13 minutos de pura adrenalina.












