Después de dejar Boca en 1982, Diego Maradona retornó a La Bombonera el 7 de octubre de 1995 para disputar tres nuevas temporadas. Su regreso triunfal ante Colón estuvo marcado por una victoria del conjunto boquense, aunque también con un cruce que casi termina en pelea.
el hijo pródigo ha vuelto
El regreso de Maradona a Boca: con triunfo y desafío a pelea
Diego Maradona volvía a jugar en el plantel boquense después de una década. Su regreso trajo consigo una pelea con 'El Huevo' Toresani.
Dios vuelve al Xeneize
Diego Maradona hacía rato que había dejado las suntuosas instalaciones del Sevilla para volver a ser parte del fútbol argentino. Su regreso a Argentina lo llevó a alborear los colores rojo y negro del equipo de Newell’s, aunque su tiempo en la Lepra fue breve.
Lo cierto es que al año siguiente, con barba candado y una parte de la sien rubia, firmaría con Boca Juniors, club que había cambiado en 1982 por el Barcelona 20 años antes del debut de Lionel Messi. Habían pasado 13 años desde su último partido en el Xeneize y su reestreno en La Bombonera fue recibido con bombos y platillos.
El encuentro aquel 7 de octubre de 1995 fue contra Colón, sobre el que Boca se impuso por 1-0. Si bien no fue un resultado impresionante y el gol había sido autoría de Darío Scotto a un minuto del final, quedó en segundo plano con la vuelta de Diego.
Maradona invita a Toresani a su casa
Pero la vuelta de Maradona no pasó sin penas ni gloria. Un rato antes de que terminara la primera mitad, después de una falta del xeneize Claudio Caniggia sobre el sabalero Dante Unali, Julio César Toresani salió a increpar al ‘Pájaro‘ en defensa de su compañero.
Maradona, en respuesta, defendió a Caniggia del ‘Huevo‘ en una acalorada discusión, lo que derivó en la expulsión de este último. Pero el conflicto no terminó ahí: todavía enardecido por el suceso, el santafesino culpó a Maradona y declaró que “Me gustaría tenerlo enfrente a ver si me dice lo que me dijo en la cancha. Lo iría a buscar hasta la casa”.
Ni corto ni perezoso, el fioritense redobló la apuesta y le pasó la dirección de su departamento de Devoto. “ Lo espero en Segurola y Habana 4310, séptimo piso. Vamos a ver si me dura 30 segundos“.
Al final, la cita nunca se concretó y con el tiempo limaron asperezas. De hecho, Toresani pararía en Boca al año siguiente donde, a pesar de una estancia corta, haría ocho goles en 47 partidos.













