El 6 de septiembre de 1972, el Ajax de Ámsterdam visitaba Argentina para disputar contra Independiente de Avellaneda la Copa Intercontinental de aquel año. Entre los integrantes del club neerlandés estaba el histórico delantero Johan Cruyff, que jugó por única vez en el país austral.
una labor breve pero efectiva
El día que Johan Cruyff jugó por primera y única vez en Argentina
Por la Copa Intercontinental de 1972, Johan Cruyff jugó junto al Ajax por única vez contra Independiente en la Doble Visera.
Todas las miradas puestas en Johan Cruyff
Todos los jugadores del Ajax eran diferentes entre sí, pero uno de ellos destacaba por su altura, su pelo y la fuerza de sus extremidades. Ese era Johan Cruyff, que los argentinos (y los sudamericanos, valga decir) no conocían tanto, pero hoy todos reconocen su nombre.
Con apenas 25 años, Cruyff ya había conseguido un Balón de Oro el año anterior y salió victorioso de la Champions League, lo que le dio ingreso para disputar la Copa Intercontinental. Además, había hecho los dos goles con los que su equipo se consagró campeón de la Copa de Europa ante el Inter de Italia.
Con semejante currículum, era digno de ser temido, y es que algunos decían que podía ser el sucesor de Alfredo Di Stéfano. Era realmente un guerrero mortífero en la cancha, digno de pertenecer a un equipo con el nombre del soldado más fuerte de la Guerra de Troya.
Un holandés en Avellaneda
Así, en la tarde del 6 de septiembre de 1972 ingresaba a la Doble Visera para pulsearle la Intercontinental a Independiente, que había salido campeón de la Copa Libertadores. Era la primera y única vez en su vida que visitó Argentina, aunque el recibimiento de los argentinos no fue el mejor.
La hinchada albiceleste no había tenido mejor idea, la noche anterior, que estar a puro bombo y platillo fuera del hotel donde se hospedaban los holandeses. Los del Ajax tuvieron que tomar pastillas para poder dormir y estar descansados antes del partido.
El partido comenzó y la goleada de Cruyff no se hizo esperar: en apenas 5 minutos dejó pedaleando en el aire a Miguel Ángel López y marcó el primer tanto en la red diabla, dejando atónito al arquero Miguel Ángel Santoro. Su tiempo en el campo de juego fue bastante breve: cuando el reloj marcó 23 minutos, Dante Mírcoli le dio una patada en el tobillo y tuvo que irse al banco de suplentes.
La ausencia de la estrella del Ajax se notó y El Rojo empató el encuentro a 10 minutos del final con un derechazo de Francisco Sá. El cotejo de ida terminó 1-1, pero en la vuelta los holandeses no tendrían piedad.
La segunda parte de la final se jugó casi un mes después, donde el Ajax destruyó a Independiente 3-0 y se proclamaron campeones del mundo. Pero el 6 de septiembre de 1972 quedará grabado como el día en que, aunque haya sido unos minutos, Johan Cruyff deslumbró a los argentinos.












