Como todos los enfrentamientos entre eternos rivales, el primero entre Estudiantes de La Plata y Gimnasia y Esgrima tuvo que ocurrir en algún momento. Y es que el primer clásico platense se dio un 27 de agosto de 1916 en los albores del fútbol argentino. Aquel primer encuentro, después de años de rispideces, terminó con una humillante derrota para el conjunto pincharrata por un gol en contra.
leones contra lobos
Con un gol en contra, así terminó el primer clásico platense
Estudiantes y Gimnasia tienen un largo historial en su clásico platense. El primero de todos ellos fue definido por un vergonzoso autogol.
¿Cómo empezó la rivalidad?
Gimnasia ya existía en territorio de La Plata desde 1887, pero una fractura interna entre los socios terminó con la creación de su némesis. Resulta que los terrenos en los que funcionaba el club habían sido cedidos a la Universidad Nacional de La Plata en 1905, por lo que algunos quisieron buscar un nuevo lugar. Este grupo abandonó a los que pretendían seguir haciendo actividades sociales y fundaron Estudiantes.
Algunos jugadores del León se irían en 1915 por problemas con la dirigencia y terminarían en Club Independencia. Las ironías de la vida querrían que esta institución se terminara fusionando con Gimnasia, lo que demostró ser exitoso ya que el equipo resultante terminó ascendiendo a Primera División en su primer año.
El primer clásico platense se lo lleva el Lobo
En medio de estas rispideces (que derivaron en la creación de los motes de “Pincharratas” para Estudiantes y “Triperos” para Gimnasia) se llevó a cabo el primer duelo de la historia entre los dos clubes icónicos de La Plata. El clásico platense ocurrió el 27 de agosto de 1916 por el Campeonato de Primera División de aquel año en el Estadio UNO de Estudiantes.
De los dos lados habían “exes” que se habían pasado de una formación a la otra: Gimnasia se había quedado con los ex-leones Emilio Fernández, Américo Girotto, Diómedes Bernasconi y Ángel Bottaro. Y del lado de enfrente estaba Edmundo Ferreiroa, que había ascendido con el Lobo y ahora jugaba para Estudiantes.
El partido fue totalmente parejo, con espectaculares ataques aunque débiles defensas. Pero terminó siendo un descuido lo que definió el marcador del encuentro: Ludovico Pastor, que jugaba para el Pincha, hizo un autogol a los 24 minutos del primer tiempo. Su tanto, el único de la jornada, finalizó el partido con victoria lobuna.
Ese primer encuentro de muchos con los que enloquece La Plata terminó con el padre como ganador, aunque con el tiempo, el hijo lo superaría y Estudiantes se quedaría con la mayor cantidad de encuentros ganados.












