En el mundo del fútbol, hay momentos que quedan grabados por siempre en la memoria de la hinchada. Uno de estos hechos mágicos se produjo el 19 de septiembre de 1948 en el Estadio UNO de La Plata, cuando Estudiantes se enfrentó a Rosario Central en un partido de alto voltaje. En ese día, la figura de Estudiantes, Ricardo ‘Beto‘ Infante, escribió un capítulo inolvidable en la historia del fútbol argentino al inventar lo que hoy conocemos como “la rabona”.
otro aporte argentino al fútbol
Ricardo Infante, el gran creador de la rabona
Ricardo Infante inventó la icónica "rabona" en un partido entre Estudiantes y Rosario Central, una jugada que quedó para la historia.
Un partido de leyenda
El partido comenzó con ambos equipos luchando por la supremacía en el torneo. Estudiantes estaba decidido a mantenerse en la lucha por el título, ya que se encontraba en cuarta posición, a tan solo tres puntos de los líderes Independiente, Racing y River. El encuentro estuvo marcado por momentos de fricción entre los jugadores de ambas escuadras, pero fue ‘El León‘ quien tomó la iniciativa en el ataque.
En la segunda mitad del partido, Manuel Pelegrina desató la euforia de la hinchada albirroja al convertir un gol desde el punto penal y luego ampliar la ventaja con un potente zurdazo que dejó sin opciones al arquero de Rosario Central. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
Infante, una de las piezas claves del club platense, sorprendió a todos al ejecutar una “rabona” desde 35 metros que terminó en el fondo de la red. La extravagante técnica de ‘Beto‘, que consistía en cruzar sus piernas y golpear la pelota con el pie derecho detrás de su pierna izquierda, dejó perplejos a los más de 20 mil fanáticos que abarrotaban el estadio. Los aplausos resonaron en todo el recinto, y ese gol quedó grabado en la retina de todos los presentes.
La rabona de Ricardo Infante se hace histórica
Los diarios de la época no escatimaron elogios para describir esta obra maestra. “Fue una genialidad. No es fácil ni difícil describirla. Aunque sería indispensable haberla visto. Remató Gagliardo y la pelota rebotó en el poste. Sin pararla, el ejedelantero Infante, algo corrido hacia la izquierda, tiró al arco de calle 57 desde afuera del área. Le pegó con el pie derecho aplicado por detrás de la pierna izquierda. Fue una muestra de destreza, elegancia, agilidad y limpieza, propia de un intérprete de ballet”, expresaban los periódicos.
El gol de Infante fue tan innovador que inicialmente fue catalogado como la “hachita”. La noticia se propagó rápidamente a través de diarios y radios de todo el país, convirtiéndose en un hito en la historia del fútbol argentino y mundial. La rabona de Infante se convirtió en una de las jugadas más icónicas de todos los tiempos, y su legado perdura en la historia del balompié hasta el día de hoy. Un verdadero acto de magia en un deporte que sigue inspirando a generaciones de hinchas y jugadores.













