Hija de un padre alemán y una madre mexicana, Frida Kahlo es, hasta el día de hoy, una de las artistas más influyentes del siglo XX. Nacida un 6 de julio de 1907, la pintora -que plasmó su vida a través de sus obras– sufrió poliomielitis cuando era niña, pero encontró su rehabilitación en el deporte, como el fútbol.
"pies, para qué los quiero"
Cómo el fútbol ayudó a Frida Kahlo con la polio
Es sabido que la icónica artista mexicana Frida Kahlo sufrió la polio cuando era niña. Poco se sabe cómo el deporte la ayudó a rehabilitarse.
De hospital en hospital: la infancia de Frida Kahlo
Frida Kahlo era la tercera de cuatro hijas, llegando al mundo luego del nacimiento de sus dos hermanas mayores, Matilde y Adriana. Desde muy chicas, a las hermanas les fascinaba la fotografía, un pasatiempo que compartían con su padre Guillermo, fotógrafo de profesión.
Pero la pequeña Frida tenía algo distinto: mientras sus hermanas solían ser más extrovertidas y sociables, ella pasaba sus días prácticamente en solitario. Y es que, debido a sus constantes problemas de salud, Frida Kahlo pasó buena parte de su infancia en hospitales sin poder hacer amigos (algo que reflejó posteriormente en sus pinturas).
Cuando cumplió 6 años, Frida comenzó a sentir que una de sus piernas le fallaba al caminar. Fue entonces cuando los doctores le diagnosticaron poliomielitis, una enfermedad que afecta la médula espinal atrofiando los músculos.
La polio le cambió drásticamente la vida. Se pasaba largo tiempo en sesiones de rehabilitación y consultas con los médicos mientras observaba jugar a los chicos de su edad desde su ventana. Para colmo, la pierna afectada por la enfermedad cada vez se le ponía más delgada y le trajo algunos problemas de salud más adelante.
Pies, para qué los quiero…
Un día Frida veía a sus amigos jugando al fútbol, deseando poder unirse a ellos mientras se estaba recuperando. Su padre (con el que tenía un fuerte vínculo afectivo), viéndola desanimada por esto, se le acercó y le preguntó si quería salir a jugar con ellos.
A Frida le sorprendió la propuesta porque, en esa época, el fútbol era un deporte masculino. Aún así, se levantó de la cama y salió a la calle a jugar. El ejercicio que le proponía este deporte le permitió recuperar la fuerza y la movilidad de sus piernas y, junto a la práctica también del boxeo (otro deporte de varones), pronto Frida quedó como nueva.
La pronta recuperación de la autora de la frase “Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar” la inspiró a estudiar medicina. Pero la vida la llevaría a convertirse en pintora luego de que el autobús en el que viajaba fuera embestido por un tranvía. Allí, nuevamente en el hospital, nacería Frida Kahlo la artista, a la que el fútbol ayudó a ponerse de pie.
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