Economía

EN JULIO

Sin aguinaldos y con ayuda del Central, se consolidó el freno del deterioro fiscal

Según el Índice de Equilibrio Fiscal que elabora el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, en julio hubo una mejora del 19,7% respecto del nivel que había registrado en junio. Los ingresos totales experimentaron un aumento del 8,3% en la comparación mensual mientras que los gastos cayeron un 9,6%. Se debe a la contracción en el gasto provisional y transferencia de utilidades.

Un hecho positivo para la economía argentina, pero que tiene su explicación en el momento del año en que se produce y en una ayuda del Banco Central: El Índice de Equilibrio Fiscal del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) que mide la Universidad de Belgrano registró en julio una mejora del 19,7% respecto del nivel que había registrado en junio.

Los ingresos totales experimentaron un aumento del 8,3% en la comparación mensual mientras que los gastos cayeron un 9,6%.

En junio ya había mejorado debido al incremento verificado en los ingresos fiscales, al levantarse o flexibilizarse la cuarentena en gran parte del país, con la consiguiente reactivación de la actividad económica”, analicó Víctor Beker, director del CENE.

Y explicó cómo se produjo esa mejora: “La mejora producida en julio es atribuible a la contracción en el gasto previsional que en junio se había visto influido por el pago del medio aguinaldo a los beneficiarios de jubilaciones y pensiones. Adicionalmente, el fisco recibió una transferencia de utilidades por parte del Banco Central por 100.000 millones de pesos, para cubrir parcialmente el déficit de 189.000 millones registrado en el mes”, precisa el economista.

Si bien los gastos en concepto de remuneraciones crecieron en razón del pago del sueldo anual complementario, la caída en el gasto de seguridad social fue mucho más significativa posibilitando la referida mejora en el equilibrio fiscal”, completa.

El Índice de Equilibrio Fiscal se calcula como el cociente entre los gastos y los ingresos totales. El valor 100 indica una situación equilibrada; por encima de dicho valor denota superávit, y por debajo, déficit.

El déficit fiscal en julio alcanzó los $ 43.417 millones, según Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Los ingresos corrientes en el mes alcanzaron los $ 469.092 millones y fueron un 34,7% superiores a los de julio de 2019 en términos nominales, por lo que contra una inflación de más de 42% en el período la pérdida real es de 5,6%.

  Los ingresos tributarios subieron un 16,9% a $ 207.913 millones, un desplome real de 18,1%, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social mostraron una performance similar al totalizar $ 760.444 millones, una caída real de 15,5%.

La otra gran fuente de ingresos del período fueron las rentas de la propiedad, que incluye las generadas por activos en propiedad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y las utilidades transferidas por el Banco Central (BCRA), al totalizar $ 119.339 millones. No obstante, de este aspecto casi todo proviene de la asistencia de la autoridad monetaria, que giró $ 100.000 millones en el mes.

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