ECONOMÍA

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Pese al precio súper soja, la economía acumula expectativas negativas

La Administración Fernández parece no comprender dónde se encuentra parada en términos de macroeconomía y que, en definitiva, a la sociedad la condiciona tanto su economía personal como la pandemia sanitaria.

La economía argentina no crece desde 2011.

En 2020 el Producto Interno Bruto cayó 10%, en el marco de una estrategia sanitaria deficiente en términos de la economía.

En 2021 se especuló con un 'rebote' por inercia de entre 5 y 6 puntos porcentuales anuales pero la apuesta no incluyó alguna mejora en lo que había fallado en 2020: la estrategia sanitaria deficiente.

Un problema enorme que el gobierno ha dejado abierto es el de sus finanzas internacionales. La postergación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional condiciona una cantidad de variables notables de las cuentas públicas, de los precios relativos y de la propia inflación a causa de la tensión sobre el tipo de cambio.

El Estado argentino reestructuró la deuda con los bonistas, pero no pudo regresar a los mercados internacionales de crédito. 

El Estado especula con mayores ingresos por un incremento coyuntural en el precio internacional de la soja pero será interesante conocer cómo convive con los vencimientos con el Club de Paris y el propio FMI, y el desequilibrio fiscal y monetario en un año electoral. 

La Argentina especula con unos US$ 8.000 millones extra, en gran parte a liquidar en esta primera parte del año, aprovechado por el BCRA para comprar divisas con las cuales pagar intereses a los organismos internacionales e intervenir en el mercado cambiario, bajando la brecha. 

Pero el desequilibrio monetario es muy grande. Los plazos fijos crecen al 100% interanual. La masa de pasivos remunerados del BCRA crece al 140% interanual. 

En el comportamiento de la economía, la confianza y las expectativas son no tangibles fundamentales. La Administración Fernández tiene malos comportamientos en ambas variables.