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NUEVA YORK

Lacunza y Sandleris se sientan con Lipton, mientras Alberto F. analiza la propuesta que le acercaron los fondos

Mar, 24/09/2019 - 12:35pm
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Por Urgente24

Juntos y separados, Hernán Lacunza y Guido Sandleris buscaron ayer transmitir a los inversores que los diálogos con la oposición para avanzar con el reperfilamiento siguen. Es que tras las PASO, los principales fondos en el exterior que tienen títulos de deuda argentina están más interesados en qué piensa Alberto Fernández y su equipo para evaluar la propuesta de reperfilamiento que pueda surgir, que en sentarse a negociar con los funcionarios actuales, para quienes la reunión principal será hoy cuando se vean con el director gerente interino del FMI, David Lipton. Intentarán sin grandes esperanzas que destraben el giro de los US$5.400 millones que tendría que haber llegado al país hace 10 días. Mientras, Alberto F. analiza una propuesta que le llegó de diversos fondos de inversión.

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La deuda de unos US$330.000 millones es impagable en los términos estipulados hasta hoy. Esa realidad es conocida tanto por el gobierno como por la oposición y los acreedores. Todos lo saben. 

Por ello, ya comenzaron las negociaciones con los acreedores externos tenedores con deuda emitida bajo ley internacional (unos US$100.000 M), para discutir los plazos de pago. En ese marco, por un lado, el Gobierno comenzó a analizar el tema con bancos extranjeros, y por otro, Alberto Fernández, candidato a la presidencia y ganador de las PASO por amplia ventaja, evalúa una propuesta que llega desde el exterior que se traduce en un alargamiento de los plazos, sin quita alguna y respetando el capital que se adeuda.

Hernán Lacunza realizó ayer un rally de reuniones en Nueva York y en todos los encuentros procuró bajar la ansiedad de aquellos que poseen bonos argentinos y acumulan millonarias pérdidas desde que empezó la crisis en abril de 2018.

Lacunza estuvo acompañado en algunos encuentros por el presidente del Central, Guido Sandleris, y en otros por el secretario de Finanzas, Santiago Bausili. La Argentina tiene sólo un 33% del PBI de su deuda en manos de inversores privados, por lo que sólo precisa tiempo para recuperar el acceso a los mercados, ese fue el mensaje.

El ministro insistió en que no es necesario aplicar quitas de capital o intereses, pero sí conseguir un alargamiento de plazos para pagar. 

"Vine a sondear o a ver cuál es la disposición del mercado a este tipo de negociación. Hay un interés por escuchar propuestas de la Argentina", dijo ayer Lacunza en un breve aparte en el Consulado argentino. Hoy esa ronda continuará con un encuentro por la tarde con David Lipton y Roberto Cardarelli del FMI.

Las condiciones de ese "sondeo" con bonistas son hoy tanto económicas como políticas, ya que no solo hablan de nuevos plazos, términos y tasa sino que dependen básicamente de la confianza que tenga el mercado en lo que suceda con Argentina tras las elecciones del 27 de octubre.

Según publica hoy el diario 'Ambito Financiero', la ronda con fondos de inversión y bancos sirvió, y la estrategia, fue bien recibida, pero todo queda en expectativa ante los cruces de propuestas que ya se están dando también entre los bancos de inversión tenedores de activos argentinos y los equipos de Alberto Fernández.

Es la primera vez que el Gobierno en boca del ministro de Hacienda reconoce que intenta una negociación donde sienta también al peronismo. La oposición había apurado en origen la opción de una renegociación de la deuda en manos del gobierno de Mauricio Macri, alternativa que fue cediendo a una estrategia conjunta en parte ante la exigencia de bonistas que buscan garantías futuras para el caso que Alberto F. gane la elección.

Mientras, el candidato opositor analiza la propuesta que le llegó desde diversos fondos de inversión tenedores de títulos públicos locales, para reestructurar la deuda emitida fuera del país, que incluye la extensión en los plazos y aire para los primeros años de gestión, pero respetando el capital adeudado y sin aplicar quitas.

Según el matutino mencionado, esa es la base de la idea que se analiza desde hace semanas. Y según lo que se evalúa dentro del grupo de colaboradores económicos del vencedor en las PASO, un acuerdo de este tipo no necesitaría de una ley para aplicarse ya que se trata del repago de deuda ya existente, y sin la necesidad de emitir nuevos bonos. Las conversaciones continuarán hasta las elecciones presidenciales del 27 de octubre, y sería uno de los primeros anuncios de Alberto Fernández en el caso de ser electo presidente. 

El nuevo verbo que se utilizará para la operación es la "reconformación" de la deuda y una de las condiciones para que desde la oposición se aceptara la idea, es que no figure en ningún momento la obligación de emitir nuevos títulos públicos sino reprogramar los pagos de los bonos vigentes.

Para el albertismo, la idea de estos fondos es "muy razonable y viable", y además respeta su idea de que "primero se debe crecer, para luego tener la capacidad de pago suficiente para garantizar que los vencimientos se cumplirán. Es lo que hicimos cuando fuimos gobierno y volveremos a hacer", manifiestan cerca de Fernández. 

Esa oferta llevada a Fernández por los mismos acreedores, cuenta con el aval de los bancos internacionales que más relación mantuvieron con el Gobierno de Mauricio Macri; y que ahora quieren participar de la megaoperación que se viene con la segura renegociación de la deuda externa privada argentina emitida bajo legislación extranjera. 

Esta abarca aproximadamente unos US$100.000 millones, de los cuales unos US$24.000 millones (US$15.000 M de capital y US$9.000 de intereses) tienen vencimiento durante 2020 y que representan los compromisos más urgentes para renegociar (y si se consideran todos los vencimientos de deuda, esto es, privada y pública, letras y bonos y emitida bajo jurisdicción internacional y local, en los primeros cuatro meses del próximo año se debe pagar unos US$26.000 millones).

Alberto Fernández también está pensando en una propuesta para el FMI. Según 'Ambito', se trata de una negociación similar a la que en 2003, el tándem del entonces ministro Roberto Lavagna y su vice Guillermo Nielsen mantuvieron con el titular del organismo, Horst Kohler. Ese acuerdo, cerrado en septiembre de ese año, implicó una extensión de los plazos sin la toma de nueva deuda del organismo.