Economía

¿SUBIRÁ LA TASA?

Dólar Solidario a $130: BCRA se prepara para achicar brecha mientras la inflación rompe piso de 40%

En medio de un fuerte escepticismo por parte de economistas y analistas financieros, el BCRA y la Casa Rosada se preparan para intervenir con mayor violencia en los tipos de cambio paralelos, no para que bajen sino para que esperen a que Dólar Solidario comience a acercarse a los $130 y así lograr la bendita unificación. En tanto, ahorristas están muy atentos a la tasa de interés mientras la inflación interanual rompe el piso del 40%.

Los diarios y portales económicos inundaron los espacios con artículos relacionados al tipo de cambio, tasa de interés, poder de fuego del BCRA y Anses e inflación.

Aquí, un pantallazo:

El Cronista Comercial: El BCRA tendrá US$7.611 millones en bonos para bajar al dólar Bolsa

Desde hoy, puede salir a intervenir en el mercado para reducir la brecha cambiaria. Se estima que el nuevo bono que más se operere para el CCL sea el 2030, donde el BCRA tiene US$2.365 y el 2035 tiene US$3.865.

"No necesitamos intervenir con todo porque el mercado, cuando sabe que tenés tanto para intervenir, se va acomodando solo ante las primeras intervenciones". El alto funcionario del Gobierno se refiere al poder de fuego que tendrá desde hoy el BCRA, aunque este lunes es feriado en los Estados Unidos, para poder intervenir en el Contado con Liquidación, de modo de salir a reducir la brecha cambiaria.

Según pudo saber este diario, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES no saldrá a vender bonos. "Si interviene, va a ser el Central".

Ámbito Financiero: Dólar, brecha, los bonos de Pesce y la jugada de AEA

El Gobierno buscará acortar el hilo vectorial que separa el dólar comercial del dólar financiero (bolsa, o liqui). El dato no es nuevo, como bien sabe el lector de Ámbito. Sí, en cambio, lo es el hecho de que el ministro Martín Guzmán haya reconocido que se ocupará, él, de meter mano en ese embrollo. Para hacerlo hay varios caminos, pero sólo uno que, por ahora, ha sido avalado por la “mesa de entradas” del super-ministro. La receta consta de algunos pasos. Por un lado, el ministro ratificó el viernes que no se modificará el actual sistema que permite comprar hasta u$s200 por mes a $102 por dólar a pesar de que le insume al BCRA poco más de u$s1000 millones por mes, casi todo el superávit comercial que “gana” el país con su recesión económica y el bajón de las importaciones. La demanda de dólares tiene su incentivo en lo vigoroso de la brecha, comprar a $102 y vender a $130 es un negocio cash para los ahorristas. En el BCRA piensan que mantener el dólar ahorro permitiría, lento, bajar las tensiones, o en todo caso no incrementarlas, comprar algo de tiempo, ver si surte efecto las buenas nuevas de la deuda. También permite administrar la marea alcista del “blue”, una plaza a la que el Gobierno no tiene acceso.

Desde hoy habrá para el BCRA nueva recarga de bonos, que podrá utilizar para marcar eventuales topes en la cotización financiera. La estrategia sería comenzar a poner un tope o techo, no hacerlo bajar de forma rápida. Es decir, que a medida que el oficial avance, y la inflación haga lo suyo, el financiero resista en la zona de los $130-$140. Por lo menos por algunos meses.

El fin de semana, la vicejefa Cecilia Todesca, volvió a las bases. Dijo, traducción mediante, que el año próximo habrá déficit y que ese déficit será financiado, mayormente, con emisión monetaria. Dijo también que este año sirvió para evidenciar que la emisión no genera inflación en los términos que la ortodoxia entiende. Que en 2021 no habrá recortes draconianos del gasto público (con excepción de los que puedan desandarse del paquete para compensar la pandemia) y que el FMI deberá consensuar todo esto. Que la apuesta del Gobierno será reforzar el negocio exportador (granos e hidrocarburos) y que los dólares que queden de este lado serán para financiar a la industria y los sectores de empleo intensivo.

Ámbito Financiero: Gobierno apuesta a nueva fórmula, pero analistas son escépticos

Algunos analistas desconfían de la efectividad de reducir esta brecha por la vía de la intervención oficial en los dólares financieros. Un informe reciente de la consultora LCG consignó: “BCRA y ANSES podrán tener éxito si logran que el mercado demande títulos que salen de sus balances, pero esta opción tiene límites y, sobre todo, es transitoria. Esta herramienta ya se usó en 2014 y mostró efectos acotados. Adicionalmente, no queda claro que la cotización tenga que ver con la escasez de títulos para realizar la operatoria. Asumiendo que el BCRA se desprende de deuda que tenía con el Tesoro y ahora la vende en el mercado, tendrá que existir comprador en el exterior. En primer lugar, si no encuentra demanda, el precio afuera podría bajar y hacer que la brecha no se modifique. Y hay que advertir que se trata de una forma de endeudamiento, ya que implica cambiar deuda intra sector público con el mercado”.

Ámbito Financiero: La mejor opción para sostener las reservas es ir por el "oro" olímpico

Si el Ministerio de Economía y el BCRA están dispuestos a mantener, sin cambios, el cupo de los u$s200 mensuales por persona para atesorar, mientras coquetean con el FMI y van cerrando el Presupuesto, quedan en el cortísimo plazo, dos caminos, racionales: vender parte de las reservas en oro o cambiar parte de los DEG del FMI.

¿Por qué tanta ansiedad? Es que en julio el BCRA vendió reservas por u$s568 millones y en agosto por u$s1.279 millones. O sea, en dos meses el sector privado le compró neto al BCRA u$s1.847 millones. Así las reservas brutas bajaron a u$s42.700 millones (incluyen divisas, encajes, swaps, oro y DEG) mientras que las netas o disponibles apenas rozan los u$s3.000 millones. Está clarísimo que a este ritmo la “caja chica” de dólares del BCRA se esfuma. Ya que a nadie se le ocurre pensar que, por obra y gracia de algún santo, la gente no va a seguir yendo a “buscar” su “voucher” de los u$s200.

Queda, entonces, por un lado activar el swap con China, lo que no es tan sencillo pero además es oneroso, o bien, ir por los DEG lo que tampoco es un camino llano, en términos operativos, sobre todo cuando se está por comenzar una negociación con el organismo internacional. De modo, que la opción más factible es recurrir a las reservas en oro. Si bien no se trata de ningún logro olímpico es lo que el BCRA tiene más a mano en el corto plazo.

Con relación al swap chino, vale señalar que se efectiviza cuando se procede a activar algún tramo del acuerdo. Eso implicaría una llamada al presidente del banco central chino (PoBC) de su par argentino, Miguel Pesce. Durante la gestión de Federico Sturzenegger se activó, por unos u$s5.000 millones, que fueron rápidamente devueltos a los pocos días porque el swap tiene un costo pactado a la tasa interbancaria de Shanghái, Shibor, que a un año opera en 2,857%. Claro que a esta tasa el PoBC además le aplica un diferencial de entre 3 o 4 puntos porcentuales más. La Shibor surge del promedio de la operatoria de 18 bancos que operan en el mercado primario de Shanghái. De modo que hasta que no se activa el swap, esos yuanes transformados en dólares no ingresan a las reservas del BCRA. Pero además del costo, la activación pasa a ser un tema político, lo que puede implicar otras decisiones. De ahí que el primer paso es tantear al jerarca del PoBC, quien traslada al “Partido” el pedido.

Por lo tanto, el BCRA podría en el cortísimo plazo echar mano a parte del oro que fue comprado a lo largo del 2004 durante la gestión de Alfonso Prat Gay quien invirtió reservas en unas 54,8 toneladas. Según datos internacionales, el BCRA tiene hoy un stock de reservas en oro de 61,7 toneladas, las cuales estarían valuadas en algo más de u$s3.500 millones (en lo que va del 2020 se ganó unos u$s900 millones por la suba del oro). Claro que también tendrían la opción de no desprenderse del oro, para no perder ganancia potencial, y podrían hacer un Repo. Incluso durante la gestión Sturzenegger se aprovechó la tenencia de oro para hacer operaciones de swap para sacarle un rendimiento. Fueron ventas de oro y recompras simultáneas que dejaron un gap, una especie de arbitraje de tasas pero con el precio del oro.

Por lo tanto, para no hacer olas en la actual coyuntura lo más factible es, si se quiere mantener el goteo del atesoramiento y las restricciones a los importadores, es operar sobre las reservas de oro hasta que se calmen las aguas de la brecha y se encamine la negociación con el Fondo.

Clarín: Sigue el boom de plazos fijos pero la tasa mínima ya pide un retoque

Muchos de quienes tienen la suerte por estos días de contar con un excedente en pesos -aún después de dolarizarse hasta donde permite el cupo-, están volcándose a plazos fijos. Y lo están haciendo masivamente. Convencidos por la tasa mínima que fijó el Banco Central, vienen generando desde mayo una explosión de colocaciones.

Agosto corrobora este fenómeno con un salto de $ 142.000 millones o 7,3% que hizo que el stock de plazos fijos superara los $ 2 billones. Fue a comienzos de agosto que entró en vigencia la tasa mínima revisada del 33% para no quedarse atrás de la inflación.

¿Pero fue un buen negocio? Si los analistas que prevén un avance de los precios del 2,7% tienen razón (según la media de la última encuesta del Banco Central), la tasa apenas empató (2,7%).

Pero sin ajuste, con una proyección del 3,3% para este mes, podría ser la primera vez desde que rige la regulación en que el ahorrista pierda poder de compra.

Pese a que en julio no hubo retoque de tasa, el salto había sido de $ 135.355 millones o 7,5%. El mes anterior, de $ 193.500 millones o 12%. Y ya venían de haber sumado $ 137.100 millones o 9,3% en mayo. Si agregamos agosto, en cuatro meses el stock creció más de $ 600.000 millones o casi 42%. 

Aunque por poco margen, la tasa viene superando la inflación, que se desaceleró "pisada" por el confinamiento de la cuarentena. Pero los pronósticos para los próximos meses reclaman un nuevo retoque para que la tasa no se deslice nuevamente en territorio negativo (disminución del poder adquisitivo del ahorro).

Según el relevamiento que hace el Banco Central en el mercado (REM), la inflación esperada para agosto es de 2,7% pero, aún cuando vienen revisando a la baja sus pronósticos, esperan que en septiembre alcance 3,3%, en octubre, 3,7%, en noviembre, 3,8% y en diciembre, 4,2%. 

Martín Vauthier, director de Eco Go, repara en otro punto central: el argentino no mide la tasa contra la inflación sino contra el dólar. O en todo caso, ambos.

Vauthier explica: "Hasta ahora se venían combinando varios factores: una cantidad de pesos muy importante  producto del déficit fiscal y del financiamiento monetario, el cepo como sostén artificial de la demanda de activos en pesos y la instauración de la tasa mínima, que hizo que el rendimiento se alineara con el movimiento tipo de cambio mensual. En los últimos dos meses la tasa empató con el dólar".

"Hacia adelante -asegura- es probable que los factores transitorios que anestesiaron a la inflación empiecen a debilitarse y muestre registros más altos. Ahí va a aparecer un dilema para el Central. Hasta ahora tanto la tasa como el dólar le venían ganando a la inflación. Es muy importante que se mantenga la consistencia entre estas tres variables si lo que se busca es tranquilizar la macro".

Eso sí, el boom de los plazos fijos, como siempre, viene atado al corto plazo. Como nota Nery Persichini, Head of Strategy de GMA Capital,  los depósitos entre 30 y 59 días acaparan aproximadamente un 70% del total. "De cada $ 100 colocados en bancos, $ 95 son a menos de 3 meses", detalla.

"Considerando la Badlar promedio de los últimos 22 años, la recompensa de los pesos frente a la inflación fue -0,9% anual. En este mismo lapso, la tasa real fue negativa durante 154 meses, o lo que es lo mismo, el 60% del tiempo analizado".

Y remarca que la tasa en pesos neta de la inflación esperada para los próximos tres meses, es decir la tasa real que considera expectativas, rinde un 11% anual negativo.

BAE Negocios: El BCRA modera la emisión para no alimentar el tipo de cambio

El BCRA logró ponerle un freno a la emisión monetaria durante agosto. Fue un mes contractivo, en el que absorbió $141.675 millones. Las claves fueron una menor asistencia al Tesoro, por una mejor recaudación tributaria y además por emitir deuda en pesos por $92.000 millones más allá de los vencimientos; el uso de las Leliq como herramienta de política monetaria; y las ventas de dólares para intentar sostener el precio de la divisa. 

El Economista: REM del BCRA: caída del PIB de 12% y 37,8% de inflación

En un nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el BCRA, el mercado fue un poco más optimista y corrigió sus estimaciones. Según los analistas sondeados, el país cerrará el 2020 con una inflación del 37,8% anual y un desplome del 12% del PIB

Con una inflación de 2,2% en junio y de 1,9% en julio, los analistas del mercado proyectan que la inflación minorista para fines de este año se ubicará en 37,8% interanual, disminuyendo en 1,7 puntos porcentuales los pronósticos provistos a fines de julio. Eso implicaría una brusca reducción contra la inflación de 53,8% de 2019.

Por su parte, el promedio de quienes mejor pronostican esta variable para el corto plazo indican que la inflación a nivel general para 2020 se ubicaría en 37,3% interanual, levemente por debajo de lo proyectado por ese conjunto de pronosticadores durante la encuesta previa (37,5% interanual). 

Sin embargo, los pronósticos sobre el PIB siguen sin ser alentadores. Si bien los analistas del mercado mejoraron sus perspectivas respecto a la caída de la actividad económica y la redujeron de 12,5% en julio a 12% en agosto, la cifra sigue prometiendo superar la caída de 2001 (10,9%) y, acaso, convertirse en el mayor desplome de la Historia.

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