Leído

BLANQUEO PARA CONSTRUCCIÓN

Cedines, un mal recuerdo que garantiza otro exitoso fracaso

Mie, 21/10/2020 - 2:47pm
Enviado en:
Por Urgente24

Para atraer dólares, el Gobierno apuntó sus fichas hacia el sector de la construcción con un nuevo blanqueo de capitales. ¿Regresan los Certificados de Depósitos de Inversión (Cedin)? El mal recuerdo de 2013 es ahora la apuesta del Gobierno para atraer dólares. Pero, ¿por qué creer que un fracaso antiguo podría ser hoy un "éxito"? ¿O el plan es fracasar?

El Cedín, el invento con el que Moreno soñó reemplazar al dólar
cedin_moreno.jpg
¿Reviven los fracasados inventos de Moreno?
Contenido


La construcción fue y es uno de los sectores más comprometidos por el freno de la economía, pero también es una posible salida. Así lo ve el Gobierno que analiza alternativas y termina de pulir un proyecto de blanqueo para el sector.

El anteproyecto recuerda la vuelta a una política que en 2013 fue impulsada por el kirchnerismo: se de los Certicados de Depósitos de Inversión (Cedin), un documento que por aquel entonces se obtenían a través del blanqueo de capitales, y que permitían la compra de bienes y servicio de todo tipo, siempre que el vendedor los aceptara.

Para el caso de las viviendas, este documento estaba habilitado para adquirir nuevas y usadas. En cambio, la propuesta que elevó la Cámara de Empresarios de Desarrolladores Urbanos (CEDU) al Gobierno era solo para la compra de inmuebles en pozo.

"La recepción fue buena y está bajo análisis. Nosotros ya presentamos la propuesta a las autoridades, por lo que ahora nos queda solo esperar. Después de pasar por todo lo que estamos pasando, algo vamos a tener que hacer para salir a la superficie", comentó Damián Tabakman, presidente de la CEDU, cuando aún corría el mes de mayo.

La otra medida que se puso en juego, que también tiene algunos años, contemplaba la posibilidad de que los desarrolladores que levanten viviendas sociales no paguen –en esos trabajos- impuestos nacionales como IVA o Ganancias. Este abaratamiento en los costos actuaría como impulsor de las obras para este sector, lo que podría desembocar en un mayor volumen de viviendas de este tipo.

En este caso, la complejidad era que para eliminar esos impuestos el proyecto debería pasar antes por el Congreso, lo que se entendía podía demorar un tiempo hasta que se active. Aunque ahora parece que se espera una rápida aprobación del anteproyecto para el cual hoy se sacarán la foto el ministro Martín Guzmán, Santiago Cafiero, Máximo Kirchner y Sergio Massa junto al presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Iván Szczech, y al secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez.

Incluye un blanqueo de capitales y una serie de beneficios para quienes inviertan en la construcción. El objetivo: repatriar divisas y movilizar los ahorros dolarizados que se encuentran debajo del colchón. El texto, sobre el que se ultiman detalles, marcaría que las alícuotas a pagar para ingresar el dinero variarán entre el 5% y el 25%. También se contemplan beneficios impositivos en Bienes Personales, Ganancias y en el Impuesto a la Transferencia de Inmuebles. 

Sin dudas, la idea del nuevo blanqueo de capitales destinado a fomentar la construcción privada es atraer dólares. Pero, ¿se parecerá esta iniciativa al exitoso blanqueo del 2016 o al plan que, sin ningún éxito, impulsó Guillermo Moreno entre 2013 y 2015 con los Cedines?

El sitio 'iProfesional' escribía en 2013: "Hoy -cuando la palabra Cedin ya fue borrada de la memoria por la enorme mayoría de la población-, la lectura de aquellos encendidos debates parece casi una obra de ciencia ficción. Parece mentira que desde aquellos días hayan transcurrido apenas cuatro meses.

Y es imposible reprimir una sonrisa irónica al contrastar la grandilocuencia con la que se hizo el anuncio y la alta temperatura de la discusión en el Congreso con el paupérrimo resultado del plan.

Al cumplirse tres meses desde su debut, la suma ingresada es un irrisorio 6,5% de la meta fijada. Y, para peor, los Cedines emitidos tuvieron muy corta vida.

Al contrario de lo que planteaba el Gobierno -es decir, que fueran usados como medio de pago y circularan ampliamente en la economía- fueron canjeados rápidamente por dólares. El Cedin no cumplió ninguna de las funciones para el que había sido creado. Tanto, que es casi imposible encontrar a alguien que haya visto un certificado. Y, por cierto, nadie sabe cuánto vale, porque como no ha habido operaciones en el mercado secundario, el papel no tiene un precio real.

De manera que aquellos que se alarmaban ante la posibilidad de que fuera un "nuevo patacón" pueden respirar aliviados: aparte de los funcionarios del Banco Central y unos pocos agentes inmobiliarios, casi nadie vio un Cedin de verdad.

Finalmente, la realidad parece haberle dado la razón a quienes desde el comienzo se mostraron escépticos respecto del entusiasmo que este blanqueo de capitales podría despertar en la población. 

Pero, en medio de este fracaso tan estrepitoso, es posible que el Cedin tenga otra "utilidad" todavía no advertida: la de haberse convertido en un símbolo de esta época de la Argentina. Como si fuese casi una parábola sobre los vaivenes, euforia y desencanto que genera el "modelo K".

Es que todas las características del certificado -empezando por los motivos económicos que le dieron vida, siguiendo por los errores de implementación y terminando en el intento por transformar en compulsivo algo que había nacido para ser voluntario-, son una especie de síntesis del estilo kirchnerista en el manejo de la política económica.

Para empezar, el propio nacimiento del Cedin es bien elocuente respecto de cierta falta de comprensión sobre la sociedad argentina: llegó como un reconocimiento a que el Gobierno había sufrido una derrota en la "batalla cultural contra la dolarización".

El año y medio de vigencia del cepo cambiario había demostrado de manera contundente que esta restricción era algo mucho más grave que esa caricatura sobre "tilingos" de clase media-alta enojados por no tener dólares para ir a Miami. Por el contrario, si algo quedó en evidencia fue que desplomó la actividad inmobiliaria y que, además, fue interpretado por la población como que se les prohibió la posibilidad de ahorrar. El Cedin venía a corregir esos errores.

No obstante, la mayoría de los economistas advirtió tempranamente que no habría forma de que tuviera aceptación, en la medida en que no se atacaran los problemas de fondo que habían disparado la fuga de capitales, que luego derivó en el cepo. Es decir, mientras no se resolviera la inflación y la distorsión de precios causada por el atraso cambiario.

"Como mucho podría ser un sedante, pero no resolverá los problemas de fondo", afirmaba en su entonces Luciano Cohan, director de la consultora Elypsis. En tanto Caamaño Gómez, economista jefe de la consultora Ledesma, decía que la estrategia del Cedin estaba destinada a "fracasar con todo éxito".

En definitiva, lo que los analistas ponen de manifiesto es que todo lo que rodeó a su nacimiento (como medida desesperada), su instrumentación dificultosa y el rechazo del mercado es, ni más ni menos, el costo oculto derivado de los problemas irresueltos que enfrenta la economía. (...)

Una prueba clara de ello es cómo la negativa a recurrir al crédito en el mercado internacional (...) llevó finalmente a que la única alternativa a la que se echara mano para tratar de conseguir algo de dólares fuera la amnistía para los evasores fiscales con fondos de origen dudoso.

"Los problemas argentinos son básicamente inventados, más autoinflingidos que reales, que sólo pueden resueltos si las medidas gozaran de credibilidad", resume Diana Mondino, docente de finanzas de la Ucema.

Precisamente este punto, el de la confianza, es recurrentemente señalado por los analistas a la hora de explicar el fracaso del Cedin.

"Hay que entregar los dólares físicos al Banco Central. O sea que se tienen que cambiar billetes emitidos por la primera economía del mundo por papelitos impresos por un país que ha estafado varias veces a los depositantes y que ha repudiado el peso con una inflación del 25%", graficaba José Luis Espert cuando comenzó a hacerse evidente la reticencia del público.

Lo que otros advierten es que un mal resultado del blanqueo no tendría efecto neutro, sino que hasta podría acelerar los problemas. "Si el monto que ingresa es finalmente muy bajo, eso debilitaría todavía más la confianza en el Gobierno", apunta Alvarez, de Analytica.

(...) nunca se logró que el Cedin tuviese un mercado secundario con un precio claro, ni que fuera percibido como un medio de pago con capacidad de aceptación de la sociedad.

"Con un dólar blue que está un 70% encima del oficial, y con permanente caída de reservas, es evidente que el mercado se está adelantando a lo que pueda ocurrir y que el margen de acción del Gobierno se va reduciendo", sintetizaba Aldo Pignanelli, ex titular del Banco Central (...)."

Ese contexto luce aún peor hoy. La brecha supera el 120%, y la caída de reservas es tan incesante como la de la confianza en el Gobierno.

Y, para sumar 'contras', también flota en el Congreso el cuestionado proyecto de impuesto a las "grandes fortunas" en pesos cada vez más devaluados, que nunca terminó de convencer al ministro ni a las autoridades legislativas del oficialismo.

Algo parecido ocurrió con el proyecto que se anunció el viernes para que la gente coloque sus ahorros en pesos, a cambio de un supuesto beneficio en Bienes Personales, que, si se observa en detalle, se desvanece por una "cláusula anti elusión" que contiene en su articulado. Los contadores afirmaron que este agregado es lógico en términos teóricos, pero opera como un desincentivo si el objetivo del Gobierno es fomentar que baje el dólar.

Mariano Britos, titular de la inmobiliaria 'Britos y Asociados', lo dijo claro en diálogo con el diario 'La Voz' de Córdoba: el desafío para que los fondos dispersos o fuera del circuito legal se encaucen en este instrumento es generar la confianza suficiente para atraer a los ahorristas, a los efectos de allanar el camino a un reto mayor, que es el de reactivar la economía en general, o al menos, la industria a la cual se destinen esos fondos.

"El éxito en la implementación de los Cedines que lleve adelante el Gobierno Nacional dependerá pura y exclusivamente de la confianza que posean aquellos sujetos que tienen ahorros no declarados, que tendrán la oportunidad de poder hacerlo, sin tener que pagar penalidad alguna por el blanqueo, pasando de ser ahorristas a ser inversores", concluyó Britos.