ECONOMÍA

Prohibido hablar de la emisión y el gasto: Una decisión de Cristina

El Gobierno estudia crear nuevos impuestos o aumentar alguno de los ya existentes para cumplir con el reclamo de los asalariados (muchas categorías de activos como de pasivos) de modificar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. ¿Por qué se hizo tan expansivo ese tributo? Por las necesidades que le impone al Fisco un gasto público exorbitante. Pero Cristina Fernández de Kirchner no acepta un debate sobre el ajuste porque para ella ese es un concepto neoliberal. Por lo tanto, si hay un ajuste en la escala del tributo sobre Ganancias, habrá que recuperar los ingresos con más presión en otros gravámenes o crear nuevos impuestos. O sea que Cristina sustituye una situación regresiva por otra que, además, puede atentar contra la actividad económica: un disparate cómo la Presidente de la Nación aborda las cuestiones de la macroeconomía.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Presidente de la Nación no abordó por decisión propia lo del Impuesto a las Ganancias aplicado a salarios y jubilaciones. No debería sorprender: tampoco tiene la iniciativa de debatir sobre inflación, competitividad y gasto público, aunque ella dijo a los periodistas que pidió a sus interlocutores empresarios, ejecutivos y sindicalistas que se hablara "de todo". En el caso del gasto público, su desborde es el origen de la emisión que provoca inflación, que provoca atraso cambiario, y también presiona hacia arriba los tributos.
 
Quienes aceptaron trasladarse hasta Río Gallegos, Santa Cruz, para un teatral convocatoria en la que, en teoría, durante más de 3 horas se inició un "diálogo social"” en el 1er. piso del Hotel Patagonia, confirmaron que Cristina reconoció que el Fisco precisa mucho el dinero que ingresa en concepto de gravámenes sobre salarios y jubilaciones, y si se reduce ese ingreso habrá que sustituirlo por más presión impositiva sobre otros tributos o bien crear nuevos impuestos. Pero de ninguna manera contempló alguna reducción en el gasto público equivalente al monto que el Estado deje de percibir en concepto de regresivos gravámenes sobre salarios y jubilaciones.
 
Un menor gasto público no aparece en la idea que Cristina Fernández de Kirchner tiene sobre la economía. Todo lo que gasta el Estado está muy bien asignado. Es más: según ella, probablemente el gasto público resulte insuficiente para cumplir con los grandes objetivos de su gestión.
 
Uno de los nuevos impuestos posibles consiste en gravar el pago de dividendo a toda empresa que distribuya utilidades entre sus accionistas. Un disparate: el concepto de la ganancia es el nudo del capitalismo. Las empresas ya tributan Ganancias sobre sus ingresos operativos y si habrá un cargo fiscal adicional sobre sus utilidades no solamente se trata de una doble imposición sino de una nueva restricción a la inversión.
 
¿Por qué una empresa, que asume un riesgo en su actividad, invierte, contrata y ya paga sus impuestos, debería asumir un castigo por tener éxito? (O sea utilidades). Cristina está llevando el debate a un punto en el cual ninguno de sus contertulios la contradecirá pero todos desean que acabe cuanto antes el suplicio de tener al frente del Ejecutivo Nacional a una persona tan ignorante.
 
Es más: ¿cuál es la tasa de rentabilidad que tendría que tener, entonces, una empresa argentina para resultar 'rentable'? ¿Qué actividades lícitas debería abordar, entonces, una empresa para obtener tan elevadas tasas de rentabilidad? 
 
Otro tributo adicional posible podría aplicarse al sector turístico hacia el exterior: los argentinos viajan mucho, ellos gastaron en el extranjero US$ 6.000 millones en lo que va del año”, dijo Cristina a los periodistas una vez finalizada la reunión.
 
Ridículo lo de la Presidente: los argentinos que viajan a destinos turísticos del exterior lo hacen porque no hay condiciones propicias para el ahorro local, y porque en la estructura cambiaria vigente hay un subsidio al dólar turista respecto de la cotización del dólar libre, que es considerada la paridad real, O sea que la Administración Cristina provoca un desbarajuste y luego, además, castiga por sus consecuencias.
 
Por lo demás, el problema de fondo no es el dinero que gastan los argentinos en el exterior sino el escuálido ingreso de divisas que provocan las políticas de Cristina. En todos los países de la región hay exceso de dólares, menos en la Argentina.
 
Luego, considerando el escaso ingreso de dólares, existe un déficit cambiario resultado del déficit energético, consecuencia de erradas decisiones que tomaron Néstor & Cristina, y que ella no ha rectificado. Ese fue el origen del cepo cambiario, que permanece. Lo que está diciendo Cristina es que una posibilidad es ampliarlo.
 
Cristina se queja de que el sistema financiero ha ganado mucho dinero, introduciendo así el debate sobre un eventual impuesto a la renta financiera. Sin embargo lo que la Presidente de la Nación omite es que el origen de la rentabilidad bancaria tiene que ver con títulos públicos que emite el Estado, consecuencia de las necesidades que impone una política fiscal expansiva más allá de las posibilidades de los contribuyentes.
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El sistema financiero no gana tanto dinero con los negocios con las personas físicas y jurídicas privadas. Es más: la desconfianza del público y las tasas de interés vigente provoca un crecimiento del ahorro doméstico por debajo de las necesidades de la economía. Por eso fue que Cristina descartó gravar los plazos fijo. Resultaría absurdo gravar el escaso ahorro local (debiéndose recordar que ese dinero es del público, no de los bancos).
 
Queda pendiente una duda que provocó la convocatoria en Río Gallegos: ¿los presentes eran los 'titulares' a los que ella aludió recientemente? Más bien pareció una sugestiva mezcla de 'titulares' y 'suplentes', quedando la duda, además, de por qué quedaron afuera muchos 'titulares' y por qué invitaron a tantos 'suplentes'.
 
A algunos les satisfizo el 'diálogo' que afirman que existió. Es tan opresiva la tendencia de Cristina a impedir opiniones diferentes que el mero diálogo ya es una virtud. Para otros, en cambio, hubo un interminable monólogo, al que algunos llamaron diálogo.
 
Por ejemplo: "A ver, ¿ustedes quieren hablar de inflación? Hablemos de inflación. Yo no digo que tenemos una inflación de 2%, pero no me digan que es de 25% porque la economía no resistiría", dijo Cristina. ¿Qué espacio quedaba, en ese contexto, para el intercambio de opiniones?
 
Sin embargo, ella calificó a la reunión como "excelente", porque "hablamos de distintas cuestiones de la economía, y se pasó revista a todos los puntos de vista, y así tanto nosotros como ellos nos fuimos con un importante cuadro de situación. Les pedí que dijeran lo que realmente piensan. Coincidimos en que vamos a repetir más seguidos estos encuentros y realizar mesas para debatir temas puntuales".
 
Acerca de algunos temas que importan en el debate, ni mención. Por ejemplo, por qué no revisar un poco la emisión y el gasto público. Eso sí: varias consultoras de opinión pública recibieron el mandato de iniciar de inmediato encuestas telefónicas para conocer si la convocatoria había mejorado la imagen de la Presidente y de su Administración.