Desde España alertan que el incremento de precios fue el gran ganador en la década kirchnerista. En un duro informe periodístico publicado por el diario 'El País', se sostiene que Argentina sufre una inflación superior al 10% anual desde 2007. "Incluso está por encima del 20% desde 2010; las agencias provinciales de estadística la situaban en el 23,1% en 2012 y en el 20,8% anual hasta mayo pasado", dice.
La inflación reina en esta economía desbocada
Un informe periodístico del diario español 'El País' analiza la suba de precios durante la década kirchnerista. Se trata, en efecto, de una serie de notas críticas publicadas en el mismo día bajo los títulos "La inflación no da tregua al Gobierno argentino"; "La economía argentina se desboca" y "Guillermo Moreno, el hombre que apuntala el modelo con mano dura" .
16 de julio de 2013 - 12:53
En efecto, se hace referencia que desde 2003 a 2007 la política social local estuvo dominada por la negociación salarial entre patronales y sindicatos logrando una inyección en la economía formal. "Pero en 2012 y 2013 los acuerdos salariales no mejoraron tanto el poder de compra de los empleados", alerta.
A esto, le suman varios frentes como la división del movimiento sindical, con un Hugo Moyano, que de aliado pasa a convertirse en un rival de la administración de Cristina Fernández.
Así, el fracaso en la política económica también da que hablar en el exterior. La pérdida de exportadores a raíz de la caída de la rentabilidad; el fallido intento de la congelación total de precios entre febrero y mayo pasados, son sólo una muestra de los reiterados fallidos.
“El Gobierno ha optado por moderar las reclamaciones salariales de los sindicatos amigos, mientras acordaba con los supermercados la congelación total de precios entre febrero y mayo pasados. El metalúrgico Antonio Caló, peronista kirchnerista, pactó un 24% para sus representados, mientras que Moyano, candidato de la oposición en las elecciones legislativas primarias del 11 de agosto próximo, acordó un 26% para sus camioneros. En junio, cuando la mayoría de los sindicatos ya habían pactado sus nóminas, los supermercados descongelaron los precios de 9.500 de los 10.000 productos que ofrecen y mantuvieron los de solo 500".
"Habrá que ver qué nivel de inflación detectan las provincias. Sus estadísticas son más precisas que la del desprestigiado Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que la situó en junio en el 10,5% anual, o las de las consultoras privadas, que de media arrojaron un 23,7%, en ascenso después de la caída de los meses de congelación total en supermercados. Claro que las consultoras carecen de la capacidad para organizar encuestas tan amplias como las provincias”, dice el diario al tiempo que agrega: “El Banco Central también ha echado mano a una receta ortodoxa, la de subir los tipos de interés de sus colocaciones de deuda, aunque el objetivo de la medida no ha sido controlar la inflación sino bajar el dólar en el mercado ilegal. En un país con escasez de divisas por el déficit energético y el habitual ahorro en moneda norteamericana, las autoridades prohibieron la compra de divisas en 2011 y así se recreó una plaza paralela en la que el dólar llegó a valer 10,45 pesos en mayo pasado, pero con la subida de tipos y otras medidas ha bajado a 8,50, aún por encima de los 5,44 del segmento oficial”.
En tanto, en otra nota titulada "La economía argentina se desboca", destaca que "Argentina, el antiguo granero del mundo, ha dejado de exportar trigo para que no suba el precio del pan. El pan se ha encarecido en lo que va de año un 50%, más del doble que la inflación extraoficial y cinco veces superior a la oficial. Los agricultores están obligados a vender en el mercado interno lo que hayan almacenado. El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, impulsó la venta de un pan económico que cuesta 10 pesos el kilo (1,84 dólares). Pero ese producto solo abarca el 10% de lo que se vende en cualquier panadería. El que pretenda conseguirlo al precio reducido tiene que apurarse, porque en cuanto se acaban las existencias, se dispara el precio.
“Lo que puede pasar ahora es que muchos productores de trigo dejen de sembrar. Si saben que no lo pueden vender a un precio rentable, ¿para qué vas a sembrar?”, explica Martín Rapetti, economista y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Con la carne pasó algo semejante. Moreno promovió desde 2006 el consumo interno. Así que el pasado mayo sobrevino el fin de un reinado: por primera vez las exportaciones argentinas de carne se situaban por detrás de Brasil, de Uruguay y hasta de Paraguay. Argentina es el último exportador de los tres socios originarios de Mercosur.
Pero el problema más apremiante ahora es el de la inflación, la palabra que ni el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, se atreve a pronunciar. (...) desde junio, decenas de militantes kirchneristas salieron a los supermercados con la lista de los 500 productos en la mano. El 4 de julio, Guillermo Moreno, acompañado de cámaras para que propagaran lo que hacía, clausuró durante varias horas cuatro supermercados en la capital y la provincia de Buenos Aires, a los que acusó de desabastecimiento de los artículos recogidos en el acuerdo", continúa el matutino que finaliza con las explicaciones de Rapetti: “A mí esas medidas me parecen circenses, no tendrán efecto sobre la economía (....) Este Gobierno tuvo una retórica de favorecer a los más desventajados. Pero su política es muy cortoplacista y en el medio plazo terminará haciéndole daño a quien se dice favorecer. Porque cuando haya una devaluación los más perjudicados serán los más humildes. Y vamos hacia ese camino. No creo que se produzca una crisis como la de 2001. Pero habrá una devaluación fuerte. Cada vez hay más economistas que se unen a esta interpretación. No hemos tocado fondo, pero estamos asistiendo al último periodo de este Gobierno y esta estrategia populista que se va a intensificar”.










