CIUDAD DE BUENOS AIRES (Ecolatina). La elevada brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo modificó el comportamiento de individuos y firmas, alterando sus decisiones de ahorro, consumo e inversión.
La brecha cambiaria golpea a familias y empresas
En reiteradas ocasiones, la Administración Cristina afirmó que la cotización del dólar libre no afecta al comportamiento cotidiano de la economia argentina. Es falso. Y la Administración Cristina sabía que mentía porque, mientras afirmaba que no le importaba a qué cotización llegaba el dólar libre, envió a la ANSeS a vender porciones de su cartera de bonos para manipular la paridad cambiaria libre. Pero, por si no quedara en evidencia que el dólar libre afecta a la economía cotidiana, la consultora Ecolatina elaboró un interesante informe:
09 de junio de 2013 - 13:02
Además, se coló en la agenda del sector público, que formuló en los últimos meses una política económica que apunta al doble objetivo de frenar el alza en la cotización del dólar blue y la caída sin pausa de las reservas del BCRA, de manera de llegar a las elecciones de octubre con las variables controladas.
En este nuevo contexto, concentrémonos primero en el efecto sobre individuos y familias, que pasaron a privilegiar la inversión en ciertos bienes durables y el gasto en turismo en el extranjero.
Por ejemplo, el patentamiento de automóviles evidenció una dinámica vigorosa -principalmente el segmento de autos de alta gama importados- en coincidencia con el fuerte incremento del dólar informal, mientras que la facturación de supermercados y shoppings (en términos reales) y las ventas minoristas muestran que el consumo se enfrió en los primeros meses de 2013.
Por el lado del turismo, la brecha modificó tanto el comportamiento de los turistas argentinos en el exterior como el de los no residentes que ingresan al país.
En el caso del turismo emisivo (argentinos que viajan al exterior), la cotización del dólar blue impulsó no sólo el gasto en bienes y servicios, sino también los retiros de moneda extranjera en el exterior para atesoramiento, a lo que el Gobierno reaccionó con diferentes medidas que apuntan a cerrar la salida de divisas por este canal (y las expectativas apuntan a que dichos controles se profundizarán).
La contracara es un turismo receptivo que sólo se ve favorecido por un mayor poder adquisitivo si los turistas extranjeros liquidan divisas en el mercado paralelo, lo que profundiza la caída de ingresos en el mercado formal.
Aún así, tanto el gasto como el número de turistas que ingresan al país vía aérea están en descenso (datos oficiales a abril muestran que la cantidad de turistas que ingresaron al país por aeropuertos se redujo un 15% i.a. (interanual) en el primer cuatrimestre del año), mientras que la tendencia de los argentinos que viajan al exterior sigue en ascenso (+7% i.a. de residentes viajando al exterior en el primer cuatrimestre), profundizando el déficit de la cuenta Turismo.
En resumen, el ensanchamiento de la brecha incentiva a los residentes del país a gastar en turismo en el exterior o a invertir en bienes durables como una forma de acceso a bienes y servicios valuados al tipo de cambio oficial. Asimismo, impulsa a los no residentes que visitan Argentina a liquidar divisas en el mercado paralelo, ya sea para hacer turismo o para comprar bienes en ciudades fronterizas.
Sin embargo, este tipo de consumo impulsado por la brecha cambiaria, que en muchos casos excede su demanda “genuina”, solo puede ser realizado por los sectores de mayor poder adquisitivo, mientras que los estratos de menores ingresos no tienen acceso a estas opciones.
Pero hay que tener en cuenta que mientras el gasto en consumo masivo es necesariamente un flujo corriente que no puede ser sustituido (en el peor de los casos se reduce), el gasto en bienes durables de los sectores de mayor poder adquisitivo eventualmente encontrará un techo.
Finalmente, con el cepo cambiario y la posterior irrupción de la brecha, se acentuó el retiro de las cuentas de depósito en moneda extranjera, que presionan a la baja las Reservas vía menores encajes (el sector privado retiró del sistema financiero US$ 7.560 millones desde la imposición del cepo).
Adicionalmente, el sector inmobiliario, indexado (informalmente) al dólar blue, se encuentra virtualmente paralizado: las escrituras en CABA y en la Provincia de Buenos Aires muestran caídas anuales de manera ininterrumpida tras la imposición del cepo cambiario.
El dólar paralelo también modifica las decisiones empresarias
El actual escenario no afectó únicamente el comportamiento de los consumidores, sino también la toma de decisiones de las empresas. La brecha generó que muchas firmas busquen medios de cobertura frente a riesgos cambiarios e inflacionarios y también mecanismos para captar dicho spread con el fin de obtener rentabilidad por fuera del propio objeto social para el cual fueron constituidas, ya sea a través de operaciones legales o no.
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Por caso, el aumento de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones es una reacción típica de las firmas dedicadas al comercio exterior cuando la brecha cambiaria es significativa. Pero como esto reduce el superávit comercial, el Gobierno se ve obligado a contener las importaciones para apuntalar la principal fuente de divisas de la economía, afectando ulteriormente la capacidad productiva de ciertos sectores que requieren insumos del exterior.
Por otra parte, los exportadores (principalmente los dedicados al sector agropecuario) empiezan a encontrar incentivos crecientes a demorar la liquidación de divisas y/o la venta de sus productos a la espera de un tipo de cambio oficial más elevado como consecuencia de la presión impuesta por el dólar paralelo (el acopio especulativo de granos es un ejemplo de este tipo de comportamiento).
Adicionalmente, la expectativa de una nueva suba del dólar blue impulsa a las firmas a incrementar su endeudamiento en Pesos (cancelando simultáneamente las deudas en Dólares al tipo de cambio oficial), a la espera de que la inflación licúe el crédito obtenido.
En este sentido, las tasas subsidiadas en Pesos (15,25%; Línea de Crédito para el Financiamiento Productivo) aparecen como una opción rentable ante las elevadas expectativas de devaluación e inflación y la posible suba de tasas, situación que se ve reflejada en el fuerte crecimiento de los créditos en Pesos a las firmas.
Incluso los créditos a tasas no subsidiadas resultan opciones atractivas para empresas que esperan una corrección del tipo de cambio oficial en el mediano plazo. En estos casos aparece también el riesgo de que la captación de crédito en moneda local no sea posteriormente invertida, sino volcada al mercado paralelo (presionando sobre la brecha) con el objeto de captar una renta financiera adicional.
En resumen, la tríada de expectativas de devaluación, inflación elevada y posible alza de tasas se ve reflejada en el crecimiento de los préstamos en Pesos a empresas del sector privado, que muestran subas superiores al 50% i.a. (interanual).
Esta serie de opciones se añaden al ya mayor posicionamiento de las empresas en bonos denominados en Dólares (o en Pesos, pero atados al tipo de cambio oficial) como cobertura ante escenarios de devaluación, así como a la utilización de la operatoria “contado con liqui” para dolarizar los portafolios, dada la prohibición de giro de utilidades al exterior.
Además, la brecha cambiaria desincentiva tanto el ingreso de divisas de empresas radicadas en el extranjero como el influjo de Inversión Extranjera Directa (menores aportes), postergando decisiones de inversión o incluso cancelándolas.
En definitiva, ante los desafíos que impone el nuevo contexto económico, la importancia de los gerentes financieros ha tomado una nueva dimensión en términos de capacidad de generación de renta, considerando que, con una actividad débil, los beneficios inherentes al objeto social de las firmas se ven diezmados.
De esta manera, la apreciación sobre el volumen (pequeño o grande) del mercado informal se vuelve irrelevante en tanto y en cuanto la brecha cambiaria distorsiona las decisiones de los agentes, afectando negativamente todo el funcionamiento de la economía, y no únicamente el mercado de divisas.
Esto explica en buena medida el actual deterioro de las condiciones económicas, que se ve reflejado tanto en las mediciones de confianza de los consumidores como en el ajuste a la baja, por parte del consenso de mercado, de las proyecciones de actividad, reservas y demás indicadores.
Por otra parte, si bien el spread entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo afecta los precios vía formación de expectativas a la hora de pactar precios y contratos, consideramos que el impacto directo es acotado ya que pocos sectores -el inmobiliario es el caso emblemático- ajustan por el blue.
En conclusión, el cepo cambiario fue exitoso en sus inicios para frenar la fuerte fuga de capitales que estaba sufriendo el país, pero luego su efectividad fue perdiendo fuerza.
La aparición de nuevas vías de dolarización de portafolios y los efectos colaterales que generaron las restricciones cambiarias, dan cuenta de la necesidad de volver a encauzar la política económica y no limitarla a medidas que apunten exclusivamente a controlar los desvíos de manera transitoria.










