ECONOMÍA

También Economía & Regiones: La economía 2013 viene mal

"Argentina ha sido el país que más redujo su gasto en capital durante este año. Lo que explicaría en parte, que Argentina haya sido el país de menor crecimiento en 2012 y que también lo sea en 2013 (según las proyecciones de FMI). Esto sucedería a pesar de la recuperación de la demanda brasilera de exportaciones nacionales y del repunte de la cosecha de soja. La otra variable que explica el enfriamiento de nuestra economía en 2012, fue la floja performance del sector externo. Las exportaciones (medidas en pesos de 1993) habrían presentado una caída interanual del 9%, explicadas por una contracción de las ventas hacia Brasil y por la menor producción de soja (como consecuencia de la sequía)", sostiene Economía & Regiones.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones).  Si bien las estimaciones privadas difieren según la fuente consultada, todos coinciden (incuso las estadísticas oficiales) en un marcado enfriamiento del nivel de actividad, que parece no responder a una situación coyuntural sino que vino para quedarse.
 
El enfriamiento responde a las inconsistencias de política económica que se vienen aplicando desde hace algunos años; y que en lugar de corregirse, se amplifican: Inflación acelerándose por encima del 20% anual, déficit fiscal financiado con el Banco Central, desincentivos para la inversión extranjera directa, retraso de tarifas cuyo costo -creciente- es absorbido por el Gobierno Nacional, presión tributaria muy alta, déficit estructural en las provincias y economías regionales con pérdida de competitividad, son algunos de los descalabros que afectan negativamente al gasto en inversión doméstica y que se terminan trasladando al mercado de trabajo, aumentando el desempleo.
 
En efecto, según el índice ISAE E&R, la economía argentina habría crecido un 1.4% en 20123, con una caída de la inversión de aproximadamente 5% en el año y una tasa de desempleo, que en el promedio del año, permanece estancada en torno al 7.2% porque tanto la oferta (trabajadores) como la demanda (empresas) de trabajo se reducen ambas marginalmente un 0.1 punto porcentual.
 
La caída de la IBIF (Inversión Bruta Interna Fija) y el contexto de incertidumbre arremeten contra la generación de empleo privado, mientras que el deterioro de las finanzas públicas (sobre todo a nivel provincial) afecta la generación de empleo por parte del Estado. Justamente la floja performance que viene mostrando la IBIF, es lo que limitará no sólo el crecimiento de corto plazo sino, más importante aún, el crecimiento de largo plazo. Dado que el aumento de la producción depende de la acumulación de capital productivo, y cuanto menor sea el gasto en capital, menos crecerá la economía a lo largo del tiempo.
 
Si se compara la dinámica de la inversión doméstica con la de otros países de la región, se observa que Argentina ha sido el país que más redujo su gasto en capital durante este año.
 
Según las proyecciones del FMI, la IBIF en el resto de los países de región (excluyendo a Brasil) presentarían tasas de crecimiento superiores al 3% aproximadamente. Lo que explicaría, en parte, que Argentina haya sido el país de menor crecimiento en 2012 y que también lo sea en 2013 (según las proyecciones de FMI expuestas en el gráfico siguiente). Esto sucedería a pesar de la recuperación de la demanda brasilera de exportaciones nacionales y del repunte de la cosecha de soja.
 
Además de la caída de la inversión, la floja performance del sector externo fue la otra variable que explica el enfriamiento de nuestra economía en 2012. Las exportaciones (medidas en pesos de 1993) habrían presentado una caída interanual del 9%, explicada por una contracción de las ventas hacia Brasil y por la menor producción de soja (como consecuencia de la sequía). En términos nominales las exportaciones exhiben una merma del 3.7% anual, que implica una reducción de US$ 3.100 millones en el año aproximadamente.
 
Desde un lado negativo, durante 2012 las exportaciones de autos (80% destinadas a Brasil) sumaron 413.000 vehículos, un 18% menos que el año anterior. Durante febrero de este año, las exportaciones de vehículos continuaron contrayéndose a una tasa interanual del 15% por lo que la tendencia aún está lejos de revertirse. 
 
Es decir, el sector industrial automotriz domestico continúa siendo golpeado por el bajo nivel de actividad de Brasil. En este sentido, hay que considerar que 4 de cada 10 autos que se producen en Argentina tienen como destino a nuestro principal socio comercial.
 
Desde un lado positivo, en 2012 el valor de las exportaciones del complejo sojero crecieron un 7%, aportando US$ 22.000 millones en divisas (sin incluir el Biodiesel) al mercado cambiario. Los mayores precios internacionales del poroto, aceite y harina de soja más que compensaron el descenso de la producción (15%) respecto al 2011 provocado por la intensa sequía.
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Contrariamente, el consumo privado y sobre todo el gasto público fueron los componentes de la demanda que amortiguaron la dinámica del nivel de actividad durante el primer trimestre del año pasado. A partir del 2do. trimestre 2012, el gasto de las familias comenzó a aminorar su marcha y tocó piso durante el tercer trimestre del año, con un incremento interanual del 2% según la última información relevada por el INdEC.
 
Concretamente, pese al enfriamiento del nivel de actividad, en 2012 la inflación terminó un escalón arriba de la de 2011. Según el relevamiento del Congreso, el aumento de precios del año rondaría en el 26% a/a; mientras que el aumento del salario promedio (CVS) cerró con un aumento del 24%. 
 
Es decir, en 2012 comenzó a haber un deterioro del poder adquisitivo del salario que afecta negativamente el dinamismo del consumo privado.
 
Pensando en 2013:
 
> Para 2013 el USDA estimó una cosecha record de 51,5 millones de toneladas de soja, lo que representaría un 25% más que lo producido en 2012. Justamente, las exportaciones de soja serán la variable clave de la economía argentina en 2013. En este sentido, será fundamental el mix entre poroto, harina y aceite de soja de exportación. 
Cuanto más peso relativo tenga el poroto, que tiene menor valor agregado y más bajo precio, menor será el valor de las exportaciones, el ingreso de dólares y por ende las importaciones; generándose una menor tasa de crecimiento del PBI. Por el contrario, cuanto el aceite tenga más peso relativo dentro de las exportaciones del complejo sojero, mayor será el nivel de actividad.
 
> Más allá del comportamiento de las exportaciones del complejo sojero y el valor total de las ventas al exterior, hay que descartar un deterioro del resultado comercial de la balanza de pagos. Ante un menor dinamismo de las exportaciones el Gobierno responderá con trabas a las importaciones y el sistema ajustará con menor nivel de actividad. Esto último no debería sorprender porque responde a la decisión de política de cuidar la caja en dólares de la economía. Es decir, “el grifo” de las importaciones copia la dinámica de las exportaciones, manteniendo prácticamente constante el resultado comercial. 
 
Por ende, como ya mencionamos, a medida que las exportaciones se reducen se pierde capacidad importadora y la economía local se va cerrando paulatinamente.
 
> En cuanto al consumo privado, no esperamos que pueda convertirse en el motor dinamizador de la economía. Si bien esperamos que el consumo privado adquiera un leve repunte para el último cuarto del año y los primeros del 2013, consideramos que la dinámica del consumo doméstico no podrá retomar la senda de crecimiento que mantuvo en los años previos (cuando llegó a crecer a tasas superiores al 8% anual). Esto sucede por la incipiente anemia que comienza a mostrar el mercado laboral, con una demanda y una oferta de trabajo en retroceso. 
 
Y además, porque el salario real estaría presentado síntomas de debilidad, dado que no todos los sectores consiguen ajustar su salario con el aumento de los precios. Es más, muchos de los ajustes salariales nominales comienzan a ser menores que la inflación.
 
Por ende, si el aumento nominal del salario no alcanza para recuperar el poder adquisitivo erosionado por la inflación, el consumo podría mantenerse en los niveles del 2do. semestre del 2012 y difícilmente pueda retomar las tasas de expansión de los años anteriores, impidiendo que el gasto de las familias vuelva a ser la vedete del crecimiento.