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Cubanos de Miami intentan obtener tajada, presionando a McCain, de la fusión entre Anheuser-Busch e InBev

Evidente interés del lobby cubano-estadounidense de obtener tajada, en días preelectorales, de la fusión entre Anheuser-Busch e InBev. O tajada política o tajada financiera, vía un reclamo de la familia Blanco Herrera sobre la propiedad de la marca Cristal. "Se pueden aplicar tecnicismos jurídicos, pero la clave del asunto es si se infringen los derechos de propiedad", dijo Nicolás Gutiérrez, abogado de la familia Blanco Herrera. El asunto es una complicación inesperada para John McCain.
Cindy, la esposa de John McCain, es propietaria de Hensley and Co., la 3ra. mayor distribuidora de Anheuser-Busch (Budweiser) en USA, lo que significa que se beneficiaría con la fusión de esta empresa con el gigante belga-brasileño InBev.

Según las declaraciones financieras, además, Cindy McCain tiene acciones en Anheuser-Busch y ganaría por lo menos US$2 millones en forma directa, si las vende después de la fusión.

La cuestión en debate es que InBev tiene negocios en Cuba, donde fabrica y vende varias de sus marcas de cerveza en Cuba, y hasta las exporta.

Para complicar más el asunto para McCain, la familia Blanco Herrera -exiliados cubanos- alega que InBev usa ilegalmente, en Cuba, la marca de cerveza Cristal, que esa familia estableció en Cuba antes que Fidel Castro Ruz la interviniera, en 1960.

McCain es un defensor a ultranza del embargo que prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios en Cuba.

Lesley Clark, del The Miami Herald, explicó la tormenta política que todo esto provoca entre los republicanos del estado de Florida, territorio electoral decisivo para McCain.

La campaña de McCain no respondió si la empresa distribuidora de Cindy en Arizona, Hensley and Co., seguiría comercializando productos de InBev después que se concrete la fusión.

Pero Hensley, con ventas anuales cercanas a US$ 200 millones, ya distribuye productos de InBev, como las cervezas marca Stella Artois, Beck's y Lowenbrau.

2 de los principales partidarios de McCain en la Florida, los representantes Lincoln y Mario Diaz-Balart, republicanos por Miami e hijos de exiliados cubanos, criticaron el acuerdo InBev-Anheuser Busch, diciendo que estaban "profundamente preocupados" de que un ícono estadounidense como Anheuser-Busch está a punto de ser adquirida por una empresa "con vínculos con la dictadura cubana, un Estado que patrocina el terrorismo".

Pero otros simpatizantes de McCain cuestionan la especulación: "Vincular a InBev, John McCain y la política hacia Cuba es una exageración ridícula'', dijo Ana Navarro, de Miami, que conoce a McCain desde hace años y es copresidenta de su Consejo Nacional Asesor Hispano. "McCain no tiene ninguna relación con los negocios de su esposa, y el negocio [de su esposa] no tiene nada que ver con la venta de Anheuser-Busch. ¿Acaso Publix controla las decisiones de Frito-Lay?".

Sin embargo, es conocido que los negocios de la esposa de McCain financiaron parte de su carrera política, en especial su 1ra. elección, cuando aún él era un desconocido en Arizona.

InBev no ha dicho si mantendrá lo que califica de "modestos intereses" en Cuba.

Los países europeos no tienen obstáculos para hacer negocios en Cuba y una portavoz de InBev dijo que la empresa "revisa continuamente'' sus actividades comerciales para cumplir las leyes internacionales.

Marianne Amssoms, vicepresidenta de comunicaciones globales de InBev, afirmó que los intereses de la empresa en Cuba se manejan desde Europa.

Ella agregó que la empresa -N°2 en el mercado cubano de cerveza- fabrica, distribuye y vende cerveza Beck's, Bucanero, Cristal y Mayabe en Cuba, a través de un acuerdo con el Ministerio de la Alimentación de Cuba.

Amssoms dijo que las operaciones de InBev en Cuba son menos de 0.5% de la facturación global de la empresa.

Un portavoz del Departamento del Tesoro -que supervisa las normas del embargo conjuntamente con el Departamento de Estado- dijo que todavía no puede comentar si el embargo se aplicaría a la nueva firma fusionada o cómo ésta podría verse afectada por la ley del embargo vigente.

La familia Blanco Herrera afirma haber intentado contactar infructuosamente a InBev en 2001 sobre el uso de la marca registrada Cristal.

"Todo este problema tendría solución si McCain decidiera decir: ‘Yo no voy a meterme en asuntos empresariales, pero denuncio las operaciones de InBev en Cuba y denuncio especialmente el uso de propiedad confiscada'", afirmó Ramón Blanco Herrera, cuya familia fundó la cervecera en Cuba en 1888.

"Una cosa es que el gobierno comunista de Cuba trafique con propiedades robadas", afirmó en una declaración por escrito. "Pero otra cosa completamente diferente es que una empresa multinacional respetada como InBev trafique a sabiendas con nuestra propiedad sin nuestro consentimiento o autorización".

La Ley Helms-Burton castiga a las compañías extranjeras que usan propiedades expropiadas a ciudadanos cubanos en la isla y que desde entonces se han naturalizado estadounidenses.

Exhibiendo cuál es el tema, Blanco Herrera escribió: "InBev tiene que resolver este asunto con nosotros, así como las autoridades estadounidenses que tienen la responsabilidad directa de aprobar la adquisición de Anheuser-Busch. Nuestra intención es asegurar que todas las autoridades estadounidenses tengan conciencia del problema y esperamos que convenzan a InBev de que le busque una solución".