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El 'caso Petersen' confirma que el 'riesgo argentino' paga sobretasa en el mundo

Con cierto aire de denuncia, el diario 'Critica de la Argentina', en su 3er. día, anunció que la empresa Petersen Energía es controlada por Energía PYT Ltda., bajo jurisdicción de Australia. Sin embargo, el dato no es la situación jurídica de la compañía controlante porque en esa misma situación -aunque en el estado Delaware, de USA- se encuentran empresas de Marcelo Mindlin, fue creada ImpSat por Enrique Pescarmona, y hay sociedades que controlan a Grupo Clarín y hasta a S.A. La Nación. El problema es otro.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando Juan Perón estatizó los activos de los Bemberg, a mediados del siglo 20, la familia decidió que si los recuperaba -la Revolución Libertadora se los devolvió, tal como correspondía porque lo de Perón había sido otro bochorno populista demagógico-, ubicaría la sede de la empresa en el extranjero. Con la seguridad jurídica no se juega, y así lo hicieron los Bemberg, eligiendo el Principado de Liechtenstein, sede de Quinsa, al menos hasta su transferencia a AmBev. Desde entonces han sido muchas las empresas argentinas con sede en el extranjero, siempre por cuestiones de seguridad jurídica. Ocurrió con ImpSat, al menos cuando fue de Enrique Pescarmona, y más recientemente con Ternium, la siderúrgica especializada en aceros planos de Organización Techint, que ubicó su sede en Luxemburgo. Tanto Grupo Clarín como S.A. La Nación, por ejemplo, tienen una organización accionaria con fuerte presencia en el extranjero. A fines de los '80, Citigroup constituyó Citigroup Equity Investments, que fue accionista controlante de CEI Holdings, que fue propietaria de numerosas empresas argentinas. Ahora, el diario Crítica Digital, que dirige Jorge Lanata, en su edición Nº3 publicó una nota de la ex Página/12, Susana Viau, acerca de que las acciones de YPF que compró Petersen Energía S.A., son controladas por Petersen Energía PTY Ltda., de Australia. Viau ha seguido con cierta devoción los temas de las sociedades offshore como biógrafa de Raúl Moneta, quien fue uno de los socios de CEI Holdings y personaje frecuente de las investigaciones de Viau. Sin embargo, Australia no es un mercado financiero offshore, todo lo contrario. Es un país en un nivel intermedio entre emergente e industrializado, pujante, envidia de la Argentina (Australia, Argentina y Canadá fueron objeto de análisis comparados acerca de porqué hay naciones de geografía similar que crecen y otros decrecen), origen del imperio News Co., holding de las empresas de Rupert Murdoch; y sede del grupo minero más importante del mundo, BHP Billiton, que se encuentra explorando (y próximo a extraer petróleo) en las costas de islas Malvinas bajo licencia británica. Algo que no deberían perder de vista Lanata y Viau es porqué Enrique Eskenazi o cualquier empresario hoy día que ambiciona obtener financiamiento externo tiene que tener una empresa en el exterior que sea la que se endeude: porque el denominado 'riesgo argentino' tiene un sobrecosto financiero importante, en tasa y recorte de plazos. Es curioso que Lanata no lo haya percibido, habiendo sido el productor-guionista de un documental acerca de la 'Deuda Externa': el 'default' tiene consecuencias, y la Argentina aún no abandonó la posición de 'default' porque mantiene US$ 20.000 millones en litigios de bonistas que rechazaron el canje con quita decidido por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, y además sigue en 'default' toda la deuda con los países que integran el llamado Club de París. Ya se sabe que la Argentina ambiciona una reestructuración sin auditoría del Fondo Monetario Internacional, y el Club de París tiene normas internas que dicen que o la Argentina paga al contado o se somete a la auditoría del FMI. Por lo tanto, una empresa de 'riesgo argentino' 100% que va al exterior a buscar dinero, sufre onerosas consecuencias. ¿Dónde se encuentran radicadas las empresas de control de Pampa Holding, supuestamente de Marcelo Mindlin, que controla Edenor y otras empresas de energía eléctrica? Esta situación no habla mal ni de Mindlin ni de Eskenazi ni de Héctor Magnetto ni de Matilde Noble Mitre de Saguier (aún cuando, aparentemente, debe resolver todavía alguna investigación derivada de la sede donde radicó sus tenencias accionarias) ni de Paolo Rocca. Quien está fallando es el Estado argentino, que no ha comprendido las leyes que reglamentan las finanzas y el comercio global. Curiosamente, su socio, Venezuela, está sufriendo consecuencias judiciales por cómo le quitó a ExxonMobil sus concesiones en la Faja del Orinoco. En cambio, ENI y Total llegaron a acuerdos de resarcimiento con Venezuela. Y Chevron parece continuar con sus negocios en ese territorio. No hay financiamiento en tiempo y forma estándar de mercado internacional para el 'riesgo argentino', y esto limita todo el proceso de inversiones que necesita el Gobierno kirchnerista. Si ahora se embiste contra las mineras, a quienes se pretende gravar con derechos de exportación no previstos, la situación va a empeorar. Por eso es que aparece el Estado como gran inversor pero resulta que no alcanza para movilizar toda la economía sin provocar desequilibrios, en parte hoy reflejados en la inflación que sube en espiral. Entonces, en vez de quejarse de las tasas de interés bancarias que cobran los bancos que operan en el país, Cristina de Kirchner tendría que preocuparse por el 'costo argentino' que provoca, por ejemplo, que ni siquiera el Estado pueda endeudarse en el exterior a tasas de mercado, y por eso la dependencia financiera de Venezuela (a lo que se le sumó la dependencia energética). Así, el 'caso Petersen' marca las contradicciones a corregir en el 'modelo' de los Kirchner porque la inseguridad jurídica forzó a Repsol a ceder una parte de YPF, pero también obliga a los Eskenazi a resolver, en su caso vía Australia, el castigo del 'riesgo argentino' que genera tanta incertidumbre.