En 1971, en pleno gobierno de la Unidad Popular, Augusto Giangrandi y su familia dejaron Chile con rumbo a USA. Allí estudió en la Universidad de Purdue, Indiana, y desde entonces su vida ha transcurrido más en el extranjero que en Chile.
En los años '80 se asoció con Carlos Cardoen y como presidente de la empresa Swissco vendió bombas de racimo al régimen de Saddam Hussein cuando éste estaba en guerra con Irán.
La relación con Cardoen se rompió, sin embargo, a principios de los '90 y Giangrandi declaró en contra de su ex socio en un juicio en USA.
Desde entonces, ya independizado, dejó el negocio de las armas y se instaló en Abu Dhabi (Emiratos Arabes Unidos) con la firma United Management Chile Limited Company. Además, en esa época compró la fábrica Cosmos, dedicada a la fabricación de submarinos y la empresa Italtech, que comerciaría más tarde con el petróleo iraquí.
Sus contactos con Chile han seguido presentes. Su cercanía con el régimen de Saddam Hussein lo llevó a intentar gestionar una fallida misión comercial chilena a Irak a mediados de los '90. Además, mantiene el control de la empresa de aceite de oliva Valle Quilimarí y está interesado en traer a Chile a inversionistas extranjeros.
# Petróleo por alimentos
El escándalo del programa Petróleo por Alimentos de Irak ha remecido el corazón de Naciones Unidas, en Nueva York. El secretario general, Kofi Annan, nombró una comisión independiente para aclarar lo sucedido e incluso el Congreso de USA decidió investigar al propio hijo de Annan.
Después de todo, el caso ha puesto en tela de juicio a figuras prominentes de la ONU y cuestiona el funcionamiento de uno de los proyectos estrella de esa organización en el país árabe.
En 1996, cuando se lanzó el programa, fue descrito como el mayor esfuerzo humanitario realizado hasta entonces por la ONU.
El objetivo era paliar los efectos del embargo al que era sometido el régimen iraquí. Así se permitiría que Irak vendiera petróleo a cambio de que con ese dinero se compraran alimentos para la población del país. Todo bajo la supervisión de la ONU.
Al final, el plan se prestó para cuestionados manejos, que habrían beneficiado a funcionarios de la ONU y a empresarios.
Según un artículo conjunto del periódico británico The Financial Times y el italiano 24 Ore, entre estos hombres se encuentra Augusto Giangrandi.
Oficialmente, el programa establecía que todos los ingresos obtenidos por Irak en la venta de petróleo serían enviados a una cuenta administrada por Naciones Unidas.
El dinero recaudado allí sería luego utilizado para importar alimentos. Pero Saddam, según una comisión investigadora del Congreso norteamericano, habría llegado a acuerdos secretos con algunos de sus compradores para que le cancelaran un porcentaje a cambio de recibir una cuota de crudo.
sí, los compradores revendían el crudo a un valor más alto y Saddam acumulaba una fortuna.
# El papel de Italtech
Según The Financial Times, Giangrandi habría intervenido en esta red a través de la empresa Italtech. La compañía, con sede en Italia, compró altas cantidades de crudo que luego, de acuerdo con el periódico inglés, traspasaba a otra empresa -Bayoil- a cambio de una comisión y ésta se encargaba de revender el petróleo.
Las operaciones comenzaron a fines de los '90 y convirtieron a Italtech en el principal comprador de petróleo iraquí, según ese medio.
"Estábamos todos envidiosos", comentó un empresario petrolero italiano.
De acuerdo con The Financial Times, Italtech debía cancelar las comisiones a un agente establecido por el régimen iraquí. Estos eran distintos para cada empresa.
En el caso de la compañía de Giangrandi, el periódico sostiene que se estableció que la comisión fuera pagada a una firma con sede en Emiratos Arabes Unidos que, según agentes norteamericanos consultados por el medio británico, era una firma de fachada del régimen de Saddam.
La versión del Financial Times fue desmentida por Giangrandi al diario chileno La Tercera.
Según el empresario -quien reconoció, en todo caso, haber comerciado cuotas de petróleo en Irak en esos años-, los periodistas que realizaron el artículo utilizaron fuentes que califica de "contaminadas", y asegura que él jamás pagó comisiones al gobierno de Saddam por las cuotas de petróleo que recibía.
"Todo se rigió estrictamente por lo establecido por la ONU", sostiene Giangrandi, y asegura que su empresa siempre estuvo asesorada por expertos en el programa para que no se violaran sus normas.
Giangrandi lanza sus críticas contra la comisión de la ONU que manejó el Programa Petróleo por Alimentos y que hoy está en el centro de una investigación.
Según el empresario, ese comité, que fijaba los precios a los que Irak podía vender el crudo, manipuló el programa para manejar el mercado mundial del petróleo.
El comité "puso precios absurdos no sólo con la intención de evitar cualquier sobreprecio que quisiera fijar el gobierno iraquí sino también para beneficiar a ciertas empresas multinacionales", dijo.
Las denuncias que rodean al Programa Petróleo por Alimentos han involucrado no sólo a empresarios y al régimen de Hussein.
Actualmente quien fuera el encargado de ese programa, el chipriota Benon Sevan, también está en el centro de los cuestionamientos. Esto porque, según la cadena ABC News, Sevan se habría beneficiado con la entrega de permisos a empresas para operar en los términos de esa iniciativa.
simismo, funcionarios del gobierno estadounidense aseguraron a ABC News que el derrocado líder iraquí habría acumulado una fortuna de US$ 5.000 millones a través del programa.
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Escándalo mundial por el petróleo de Saddam
Según los periódicos The Financial Times y 24 Ore, el empresario chileno Augusto Giangrandi habría obtenido cuotas de petróleo a cambio de pagar una comisión al gobierno iraquí de Saddam Hussein, algo que Giangrandi niega tajantemente.







