El compromiso asumido por los ex montoneros era un intento por propugnar y sostener la pacificación nacional.
Según expresaron en el documento, la historia Argentina de las últimas década "estuvo signada por un guerra civil intermitente, con falsas antinomias que dividieron y enfrentaron a sectores del pueblo y de la nación".
Para los ex jefes montoneros no había entre los argentinos absolutamente ningún sector libre de culpas y de errores por los violentos enfrentamientos políticos que desquiciaron el orden jurídico constitucional y que han sumido en la decadencia económico-social a la Patria, para beneficio de intereses ajenos y minoritarios. "Es por ello que se impone la necesidad de la autocrítica nacional. Nosotros hemos aportado la nuestra".
"La pacificación nacional es un requisito indispensable para que existan las condiciones mínimas que permitan suturar las heridas del cuerpo nacional y popular y alcanzar la reconciliación, desde esta base podremos aspirar a superar definitivamente esta situación, pactando un proyecto de País compartido que satisfaga los anhelos de justicia social, desarrollo independiente, afirmación cultural y estabilidad de la abrumadora mayoría de los argentinos".
Los ex jefes montoneros firmantes del pacto consideraron que la conducta política al servicio de la consolidación de la transición democrática, expresada por el Movimiento Peronista Montonero en 1983 y por el Peronismo Revolucionario desde su constitución en 1985, ha estado guiada por la profunda convicción sobre estas consideraciones.
"La realidad actual demuestra un profundo resquebrajamiento de la paz política que no puede disimularse diciendo que es un apasionamiento de la campaña electoral, la violencia y el terrorismo político han tenido un agravamiento continuo durante los últimos años. Como una expresión particular, la ruptura de la paz política ha tenido, la manifestación reiterada de enfrentamientos entre militares. Por último, el gravísimo copamiento del cuartel de La Tablada por sectores de ultraizquierda."
Ante el temor que se manifestaba en la sociedad Argentina, según la visión de los montoneros, y asumiendo sus responsabilidades para contribuir a la pacificación nacional, a la necesaria autocrítica de todos y cada uno de los sectores nacionales, confiaron en pactar un Proyecto Nacional que se concretaría con el triunfo de la entonces fórmula presidencial del PJ integrada por Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
De esa manera, el 17 de abril de 1989 juraron ante el escribano Luis García Orlando:
A. Propugnar y sostener con el ejemplo de la autocrítica pública como sólido fundamente de la reconciliación nacional.
B. Propugnar y sostener con el ejemplo la realización práctica de la definitiva pacificación nacional.
C. Aceptar como únicos criterios de legitimidad jurídica y moral para el eventual ejercicio del derecho de resistencia a la opresión con las armas en nuestro país, el Art. 21 de la Constitución Nacional que obliga a todos los ciudadanos a armarse en defensa de la misma, el precepto de la doctrina cristiana sobre la salvedad del caso de tiranía evidente y prolongada que atentase a los derechos fundamentales de la persona y damnificase peligrosamente el bien común del país.
D. Reafirmar, consecuentemente con lo anterior, la renuncia al uso de las armas y a la lucha clandestina como sustitutos de los mecanismos democráticos para dirimir diferencias políticas interpartidarias y/o intersectoriales.
E. Certificar con el presente compromiso, firmado por el Consejo Federal del Peronismo Revolucionario, ha sido propuesto y fundamentado por la totalidad de los militantes montoneros que canalizan orgánicamente en nuestra corriente su vocación política transformadora tras los mismos objetivos esenciales a los que han consagrado hasta más de 20 años de militancia y que no son otros que la erradicación de la injusticia social, presente en la realidad de una multitud ingente de hombres, mujeres, niños, adultos y ancianos, en una palabra, de personas humanas concretas e irrepetibles, que sufren el peso intolerable de la miseria, así como la eliminación de la oprobiosa dependencia nacional constituida por mecanismos económicos, financieros y sociales, los cuales … maniobrados por los países más desarrollados de modo directo o indirecto, … terminan por sofocar o condicionar las economías de los países menos desarrollados.
El pacto fue firmado por Mario Firmenich, Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja, Oscar Bidegain, Jorge Cepernic, Héctor Pardo, Guillermo Martínez Agüero, Inés López, Pablo Unamuno, Jorge Salmón, Mario Montoto, Carlos González, Oscar Viñas, Gustavo Gemelli, Arturo Hellman, José Bisciotti, Pedro Montero, Oscar Holmquist, Juan Guilliani, Emilio Martinez, Néstor Muñiz, Alfonso Lobo, Héctor Navarro, Jorge Layana, Oscar Acuña y Rubén Zaremba, entre otros, quienes asumieron el compromiso ante la grave situación nacional, con la mirada puesta en el horizonte.
"Valoramos y recogemos la permanente prédica de la Iglesia Católica en favor del reconocimiento que todos debemos hacer de nuestras responsabilidades ante la realidad nacional, en favor de la paz, la reconciliación, la unidad nacional y la justa distribución de los recursos. Por eso, hacemos depositaria moral de nuestro solemne compromiso a la Iglesia Católica; como constancia de nuestra unánime e indivisible voluntad, entregamos el texto original del mismo firmado de puño y letra por todos y cada uno de los miembros de este Consejo Federal y de su Mesa Nacional, acompañado de copias autentificadas ante escribano público, a Monseñor Emilio Ogñenovich, Obispo de Mercedes, por ser el custodio de la Virgen de Luján, Patrona de la Patria, a los efectos de depositar nuestro juramento a los pies de la venerada Imagen, hacer llegar copia del mismo al Santo Padre Juan Pablo II y al Nuncio Apostólico en Argentina, hacer llegar copia del mismo al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y al Arzobispo de La Plata".
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Kirchner rompe un acuerdo de pacificación que tiene más de una década de vida
El 17 de abril de 1989, los ex jefes montoneros hoy detenidos o con pedido de detención, Mario Firmenich, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, entre otros integrantes de la organización, firmaron ante escribano público el "Compromiso solemne por la pacificación y reconciliación nacional, sustentadas en la justicia social, y la autocrítica nacional", haciendo a la Iglesia Católica como la depositaria moral del compromiso, mediante la entrega de un acta autentificada al monseñor Emilio Ogñenovich.








