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Hadad necesita un poco de amor

La obsesión de Daniel Hadad es mostrarse como el muchacho de barrio que creció, un Ramón Ortega de los mass-media. Hadad odia que lo odien y desea/necesita que lo amen; detesta lo que le ocurrió a Bernardo Neustadt, quien nunca logró reconciliarse con sus pares. Por esto es capaz de llamar "conductor espectacular y carismático" a Mario Pergolini, quien lo acusa de "fascista". Jorge Lanata es aún más duro con Hadad. Aquí, una de las mejores entrevistas que se le hizo a este empresario de la comunicación tan de moda.
Daniel Hadad dice que no le gustan las entrevistas periodísticas, que quiere un perfil público más bajo, que no quiere hablar, que le pidan cualquier cosa, hasta dinero, pero no un reportaje, que pitos y flautas... menos mal... porque el hombre ya tiene una biografía (en la que participó directamente y fue editada por sus nuevos socios en Canal 9), le dedican una parte importante del más reciente libro de Eduardo Anguita, y hay una 2da. y una 3ra. biografía en marcha (la de Jorge Boimvaser, que edita Grupo Norma, y la de Romina Manguel, de Planeta. "Romina trabajó conmigo. No creo que sea un libro en contra. Reitero, que digan lo que quieran"). Hadad también fue nota de tapa del semanario Noticias; y cuando habla, habla hasta por los codos. Dicen que comienza a disputarle al juez en lo Penal Económico, Guillermo Tiscornia, el apodo de el Mudo, conque lo bautizaron precisamente por su locuacidad. La obsesión es mostrarse como el muchacho de barrio que creció, un Ramón Ortega de los mass-media. Hadad odia que lo odien y desea/necesita que lo amen ("Yo trato de no pelearme con nadie, de no hacer periodismo de periodistas. Mi postura es hacer mi laburo. El primer libro de estrategia que leí fue "El Arte de la Guerra", de Sun Tzu, y ahí recomienda sólo librar aquellas batallas que están ganadas de antemano. Por ahora no puedo dar grandes batallas porque todavía soy chiquito, aún enclenque, en pleno desarrollo. No quiero pelearme con nadie. Estoy en paz. Antes era más exasperado, pero la vida te va domesticando. Uno crece y se va dando cuenta de que no todo es blanco o negro, no hay cosas absolutas", le dijo a Noticias); detesta lo que le ocurrió a Bernardo Neustadt, quien nunca logró reconciliarse con sus pares. Es capaz de llamar "conductor espectacular y carismático" a Mario Pergolini, quien lo considera "fascista". Jorge Lanata es aún más duro con Hadad. También Horacio Verbitsky, y otros. En ese deseo de reconocimiento y de emprendedor simpático, Hadad le concedió una entrevista al programa Día a Día, que en la AM La Red conduce Oscar Gómez Castañón, a quien en el medio apodan el Cholo. Es muy interesante el resultado y aquí lo reproducimos. Oscar Gómez Castañón: -Bueno, recibíamos el libro de Carlos Baudry hace unos días. Se llama: El Enemigo Público Número Dos. Dice: "Número dos, porque el número ahora está tan solicitado el puesto de enemigo público número uno que le pusimos número dos". Y está en tapa Daniel Hadad. "Apuntes para una biografía. Todo lo que se dijo y se dice de Daniel Hadad". Daniel tiene 41 años. Nos enteramos ahora que nació en Pompeya, que se crió en Floresta, que desciende sirios, que desciende de gente de Oriente, como los Dimitri. Dice Carlos Baudry que vendrían a ser los Mitre, ahora. Locutora: -Ah, claro. O.G.C.: Que es gente de trabajo muy obsesiva por la educación, que tiene amigos tan incondicionales como los enemigos, que tuvo acceso hay poder más alto, que hay mitos, que hay leyendas, que en diez años fue de la nada a todo. Hoy tiene una radio, tiene un canal, tiene un diario. Vamos a saludarlo, Daniel, en la mañana. Daniel, buen día. Daniel Hadad: -Hola, Oscar. Buen día. ¡Qué gusto escucharte! O.G.C.: -Igual, Daniel. Bueno, ante todo: ¿qué opinás del libro? D.H. : -¿A ver? lo primero: te aseguro que es raro ir a una librería y ver que tu foto está en la tapa de un libro, ¿no? Uno siempre vio los libros dedicados a gente, que, qué se yo, que tiene una historia atractiva. Lo mío me parece un poco una exageración. Digamos, yo soy un tipo... Vos me conocés. Lo que hago es laburar en periodismo hace muchos años y armé un par de empresas periodísticas. No sé si es tan atractivo mi vida, corta y efímera para, como para un libro, ¿no? Y el libro, qué se yo... Lo leí. No sé. Tiene cosas correctas, cosas medianamente correctas. Qué se yo. La verdad que, no sé, me sorprendió mucho. No esperaba... También me enteré está, hay otro libro ahora en camino. Se ve que hay poco tema atractivo en Buenos Aires... O.G.C.: - ¿Otro libro en camino? D.H.: -Sí, me sorprendí. Que, sí, creo que sale ahora otro, pero de Editorial Planeta, que hay un par de chicos trabajando como hace seis meses... Pero, bueno, qué se yo. A mí me sorprenden. Yo creo que la Argentina tiene temas mucho más atractivos, más preocupantes, personajes mucho más, no sé como decirlo, ¿no? Personajes que han hecho cosas más productivas en la Argentina como que, como para dedicarse a investigar un poco cómo han hecho. Pero, bueno, así están las cosas. O.G.C.: -Ahora, ¿vos creés que esto es porque vos sos controvertido, peleador, polemista o porque a quien llega arriba hay que automáticamente que analizarlo? D.H.: -Bueno, puede ser. La sociedad argentina... El Cholo Peco tenía una frase que realmente... Yo a veces cuando hablo con Carlos Taboada, Carlos la repite, ¿no? Dice que esta es una sociedad de guillotina horizontal, ¿no?, donde cuando alguien levanta un poquitín la cabeza, yo no sé si hay que examinarlo o cortarle la cabeza. Es una sociedad, en ese sentido, difícil pero, bueno, son las reglas del juego, son las reglas que conocemos y como tal hay que aceptarlas. O.G.C.: -Daniel, desde aquella lejana Floresta, ¿tus sueños llegaban hasta acá o tenías otro horizonte? D.H.: -No, no, yo creo que nunca soñé en hacer lo que hoy hago, ni en haber logrado cosas que creo haber logrado. Yo vengo de una familia realmente muy, muy sencilla, Cholo, yo vivía... El otro día fui a ver otra vez el lugar donde viví la mayor parte de mi infancia, entre los cuatro y los trece años... O.G.C.: -¿Dónde es eso? D.H.: -Eso es entre la calle Portela y Rivadavia. Portela, entre Rivadavia y Ramón Falcón. Ahí justo es Floresta. Es el límite entre Flores y Floresta. Después viví ya frente a la estación Floresta, después de los trece hasta los 19 años. Y la verdad que fue una cosa bastante emocionante. Yo vivía en una casa tipo... ¿Viste los pasillos tipo chorizo? O.G.C.: -Tipo la famosa casa chorizo. D.H.: -Casa chorizo, claro, un PH, en el departamento cuatro y una de las cosas que me impresionó fue el tamaño del departamento. Y yo no sé si te ha pasado alguna vez, pero para mí, era la primera vez que volvía a un lugar así de la infancia y yo, en mi memoria todo era más grande. O.G.C.: -Bueno, vos sabés que... D.H.: -Lo que pasa es que el cuerpo era chico, ¿no? O.G.C.: -Daniel... D.H.: -Sí... O.G.C.: -Dice Cortázar que no hay que volver porque quedás sin recuerdos. Yo volví, en un viaje al sur y le iba contando a mi mujer, a Silvia: "Y vamos a llegar al Bolsón y vas a ver un hotel impresionante donde hacíamos unas fiestas de esqui..." Después, cuando me encontré con una esquinita de chapa se me cayó todo. Pero en mi memoria era todo gigante y maravilloso. D.H.: -Es cierto, pero te juro que me conmovió encontrar, primero a la señora... Yo toqué el timbre, dije: "Mire, buen día..." No, "Buenas tardes" era porque fuimos como a las dos de la tarde. Me acompañaron algunos amigos que trabajan conmigo y que nacieron en la zona, ¿no? Todos mis amigos, son los amigos de esa zona y que estudiamos juntos y que hoy seguimos trabajando juntos. Están casi todos conmigo en la radio o en el canal o en el diario. Y pedí permiso y la señora... Le dije: "Mire, yo soy Daniel Hadad..." Y me dijo: "Sí, sé quién es". Y le digo: "Ah, bueno. Mucho gusto". Me dice: "No, pero usted no se acuerda de mí". Y, yo, la verdad digo: "No". Me dice: "Su papá me vendió este departamento". Y era la misma mujer que nos había comprado en el año ’73 ó ’74 el departamento. Y entré y estaba igual, ¿no? Al menos el techo, el techo... ¿Vieron esos techos corredizos de chapa? No sé como se llaman. Bueno, era el mismo que mi mamá había puesto. Me impresionó ver el lugar donde dormía. Reencontrarte con olores. No sé, se me llenaron los ojos de lágrimas ¿no? Pero fue, fue fuerte, ¿no? Fueron esas experiencias... Ahora, de ese Daniel, al de hoy, bueno, yo en ese momento jamás soñaba con esto. Yo me acuerdo que cuando estaba estudiando en el primer año de la facultad recuerdo un diálogo que el otro día lo hablábamos con un compañero. En esa época decíamos: "Ché, qué bueno si uno ganase 3.000 dólares por mes, ¿no?". Y creo que eso era a lo que más aspiraba. Yo no tenía grandes pretensiones. O.G.C.: -Claro, alguna vez habrás pensado: "Con un millón me retiro". D.H.: -Sí, pero mucho... Sí, seguro, seguro. O.G.C.: -Bueno, ahora... ¿Y ahora qué? No te voy a contar la costilla que tenés más de un millón, porque no te retirás. D.H.: -Pero, a ver: ¿sabés que? Lo que aprendés, con el paso del tiempo, y puede parecer un lugar común, ¿no? es que la sensación de felicidad – yo no sé si existe la felicidad, ¿no?- pero supongamos que exista la sensación de felicidad, no tiene que ver con cuánta plata puedas contar en la mano, pasa por otras cosas. Pasa por los afectos, pasa por el amor, pasa por sentirte útil en lo que estás haciendo. O.G.C.: -Eso. ¿Uno idealiza el ocio y después en realidad tanto no lo quiere? D.H.: -Yo nunca puede hacer ocio. Siento gran culpa, ¿no? en el ocio. Yo hace cuatro o cinco años intenté aprender a jugar al golf ¿no?. Me parecía atractivo. Dije: "Tal vez, dentro de unos años no voy a tener la fuerza para correr o para boxear, qué se yo, cosas que hoy todavía puedo hacer". Y dije: "Voy a aprender a jugar al golf". Y cuando me pasaba un sábado cuatro o cinco horas caminando una cancha, me sentía pésimo. Porque, ¿cómo puedo estar tirando cinco horas caminando una cancha de golf? Y en el fondo, está muy mal, ¿no? Me da culpa parar. Yo es muy raro que pare. El día que vendí la mayoría de las acciones de la radio, cuando me asocié con Emmis, fue la primera vez en mi vida que tuve la sensación de decir: "Ah, la pucha, hoy puedo comprarme sin culpa una camisa o la corbata que me guste". O decirle a mi mujer: "Tomémonos un vuelo, sin problemas, al lugar del mundo donde uno quiera" y podría haber bajado el ritmo de laburo. Y la realidad es que no, es raro que, digamos, con mi mujer: "Vámonos a cualquier parte del mundo". Qué se yo. Yo este último año, salvo el viaje que hice a USA para hablar con el banco de inversión que tenía la venta de Canal 9, prácticamente ni me moví y nunca paré de hacer cosas, ¿no? Y creo que tampoco voy a poder parar, excepto... No sé. Mañana la vida no sabés como te trata: si de un día para el otro te encontrás incapacitado o imposibilitado. Pero yo me siento bien laburando, ¿no? Y espero poder seguir haciéndolo. O.G.C.: -¿Te molestan los mitos y leyendas de Daniel Hadad que hay en la calle? D.H.: -No, no me molestan. Creo que muchas veces tienen que ver con el desconocimiento o con imágenes que han hecho... Vos sabés que Albert Einstein tenía una frase espectacular que decía que las grandes mentes discuten ideas, las mentes medianas discuten acontecimientos y las mentes más pequeñas discuten personas. Y yo lo que siento es que nuestros medios, en general, que no son ajenos a la crisis que tiene la dirigencia argentina... Nosotros tenemos una dirigencia escasa en ideas. Si vos ves la agenda política que venimos discutiendo hace seis meses... O.G.C.: -Sí. D.H.: ...no hay un hecho que discutamos fuerza, ¿no?, una idea fuerza. Estamos discutiendo si Solá apoyó a Kirchner, si Bussi va hoy al acto, si Menem dijo lo que dijo y si Reutemann dijo que es un estúpido o no, o Kirchner dijo que el hermano de Reutemann es un estúpido. Vos fijate que lo que discutimos permanentemente es personas y en los medios de comunicación pasa lo mismo: no somos ajenos a esto. Entonces, muchas veces es más fácil, me parece decir: ‘Bueno, yo, Daniel Hadad piensa tal cosa. Oscar Gómez Castañón piensa tal cosa’. En vez de discutir lo que piensa o lo que dice... O.G.C.: -Si la idea es buena o mala. D.H.: -Claro, ¿viste? Vamos a poner tono a su intelecto para saber si es correcto o incorrecto el razonamiento...vamos a decir: ‘Ah, no, pero este cuando tenía 22 años pasó un luz en rojo’, o, ‘ese no pagó un cheque en su momento’, o ‘ese fue novio de fulanito’. Qué se yo. Discutimos cosas que son mucho más fáciles de discutir, pero bastante más improductivas. Carlos Ulanovsky: -Daniel Hadad, buen día. Carlos Ulanovsky te saluda. D.H.: -Hola, Carlos. ¿Cómo te va? C.U.: -¿Cómo te va? D.H.: -Muy bien. C.U.: -El libro de Atlántida es el libro, en realidad, de un reciente socio tuyo en Canal 9, ¿no? D.H.: -Sí. C.U.: -Atlántida se acaba de incorporar a la sociedad. D.H.: -Sí, señor. C.U.: -¿Uno se podría imaginar un libro muy opositor a Hadad surgido desde la misma empresa que es tu socia? D.H. : -Bueno, te cuento que... A ver: el libro este... Baudry, me contó cuando me hizo la entrevista para terminar el libro, lo empezó a hacer en marzo o abril de este año, cuando yo todavía ni soñaba con tener el canal y mucho menos con asociarme con Editorial Atlántida. La sociedad con Atlántida empezó a gestarse, no sé, yo calculo que en los primeros días de noviembre fueron las primeras conversaciones que tuvimos con Constancio Vigil y con Carlos García, que es el presidente del (...) y del Fondo que entró junto con Vigil a la sociedad de Canal 9. Por ende, me parece que esto no tiene que ver con Baudry o con el producto en sí mismo, ¿no? Pero, la verdad que si hubiese sido distinto el libro, no sé cuál hubiese sido la actitud de la Editorial. Eso sinceramente no lo sé. Pero... C.U.: -Ahora... D.H. ...no tiene relación directa el libro con mi actual sociedad con Atlántida en este negocio. C.U.: -Yo no sabía del otro libro de Planeta que se estaba preparando, pero en las brevísimas vacaciones que me concedió el señor Castañón este año, aprovecho para pasarle la factura, leí un libro que se llama "Grandes hermanos", de Eduardo Anguita, que no sé si viste... D.H.: -No, no, todavía la verdad que no lo leí. C.U.: -No, sería bueno que lo vieras, porque tiene que ver con todos nuestros medios de comunicación y cuenta, cuenta ahí cómo se armó el acercamiento que, a mucha gente nos sorprendió, entre vos y Sokolowicz y Disnovksy, ¿no? D.H.: -Sí. C.U.: -Cuenta eso con bastante detalle. Es muy interesante. La pregunta que te hago es ¿por qué se deshizo tan rápido ese acercamiento? D.H.: -Bueno, a ver: no se deshizo de ninguna manera la relación personal que... C.U.: -No, no. D.H.: -...que tengo con Fernando. C.U.: -No, la vinculación societaria, digo. D.H.: -No, te cuento muy rápidamente: entrar a Canal 9 fue una excelente oportunidad económica, porque Telefónica debía desprenderse sí o sí de un canal. Lo tenían que hacer dentro de determinada fecha. Querían desprenderse de ese activo, para poder mejorar su balance en España, porque los activos en la Argentina hoy es algo que... Bueno, hoy tal vez está todo un poquitín mejor y hoy sobre todo, que creo que se anuncia el acuerdo con el fondo me parece que vamos a tener cierto respiro, pero a mitad de año huían los capitales de la Argentina, reconozcámoslo. Entonces, nosotros teníamos esa información. Fernando había viajado a España. Yo viajé a Estados Unidos. Con Fernando veníamos haciendo, de alguna manera, cosas juntos en Infobae y habíamos también comenzando nuestra relación pensando en hacer una película juntos, ¿no? Vos viste que Fernando es un apasionado del cine. C.U.: -¿Como productores, una película? D.H.: -Como productores, sí, sí. C.U.: -¿Qué película? ¿Se puede saber? D.H.: -Sí, bueno, Fernando, de hecho, avanzó en la película ésta que trabaja Diego Torres que creo que se estrenó ahora o se está por estrenar. Yo en ese momento, la verdad que no vi, vi los números, no me gustaron y en eso no estuvimos juntos. Sí ahora, seguramente, vamos a producir juntos la película de Patorucito para el verano próximo, ¿no? si Dios quiere. O.G.C.: -¿Patorucito en dibujitos? D.H.: -En dibujitos animados, sí. C.U.: -Por fin. O.G.C.: -Por fin, Patorucito. D.H.: -Sí, no, te digo que... C.U.: -¿Para cuándo Isidoro? D.H.: -No, bueno, si va bien esto creo que podríamos... Vamos a trabajar... Creo que va a ser un producto, no sólo lindo para la Argentina, sino un producto para afuera, porque si ves la calidad con la que está, se está trabajando y la imagen de la Patagonia, está todo ambientado. Se han tomado, la gente que tiene la idea, un trabajo espectacular. Pero bueno, te cuento lo de Fernando rápidamente: nosotros entramos a un canal a un precio sinceramente que hace dos años era imposible pensar en ese valor. Ahora, también, ¿con qué nos encontramos, Carlos? Que vos todos los meses... este es un auto que gasta nafta súper y que hay que ponerle una cantidad de nafta importante y es mucha guita todos los meses. Entonces, creo que tanto Fernando como Beto vieron que había una oportunidad para hacer un... Qué se yo, los economistas dijeron un upside, una diferencia hacia arriba y salieron a ver a quién le colocaban ese 50 por ciento que ellos habían tomado. Yo tomé el 50 por ciento. Yo sigo con la misma participación. Es decir, mi participación en el negocio no ha cambiado, pero ellos vieron la posibilidad de hacer un buen negocio y yo no tengo el derecho a decirles: "Muchachos, no lo hagan". C.U.: -¿Y Atlántida tiene el 50 por ciento? D.H.: -Atlántida tiene el otro 50 por ciento, sí. Bárbara Arroyo: -Daniel, Bárbara Arroyo. Buen día. D.H.: -Hola, Bárbarita, ¿cómo estás? B.A.: -Bien, bien, muy bien. Te llevo ahora al tema televisión. El año pasado, cuando arrancaste con Canal 9, decías que querías que fuera un canal de noticias, de información. Bueno, de hecho, hubo dos ediciones de Telenueve pero este año apostaste más a la ficción. ¿Tiene que ver con que, en vez de conformarte con el tercer puesto, vos buscás el primero por, bueno, la torta publicitaria que todos sabemos y que muchos necesitan? D.H.: -Sí. A ver: no sé si yo soñaba con un canal de noticias o muy periodístico. Yo me encontré con que de un día para el otro había que hacerse cargo de un canal y lo más rápido para armar son los programas de actualidad, ¿no? Pero también, lo que me parece es que si uno hoy quiere hacer una pantalla... Nosotros trabajamos bastante con encuestas. Lo hacemos tanto en la radio, en AM como en FM, preguntamos mucho sobre gustos de la gente y esa misma metodología la estamos tratando de aplicar ahora al canal. Y la gente lo que está demandando de la televisión abierta es, bueno, primero evitar la agresión. Por algo, el éxito de la pantalla de Canal 13, que es una pantalla no conflictiva. Por eso el éxito de Telefé. La gente identificó que, durante todo el 2002, hubo dos pantallas amigables, familieras y dos pantallas, de alguna manera agresivas o de conflicto, pongámoslo así. La de América y la de Canal 9. Y yo creo que eso, principalmente, es producto de que es más caro hacer la pantalla familiera o la pantalla, o la pantalla más cuidada. Nosotros hemos tomado la decisión este año de... Ya de hecho hemos empezado el año que terminó haciendo algunos cambios en la pantalla, tratando de evitar un, que sea una imagen televisiva de confrontación, de choque, amarilla. Y nos quedan cambios por hacer y me parece que este año vamos a tener productos de bastante calidad, ¿no? O.G.C.: -Daniel, ¿a quién te gustaría tener en tu canal? D.H.: -Qué se yo. A ver, de las figuras que hoy no están haciendo tele, me encantaría Nico. Nico es un tipo, un tipo bárbaro en televisión. Pero no sé si hoy la Argentina tiene grandes, grandes estrellas, ¿no? Me parece que está todo bastante más democrático. Lo cual me parece bueno ¿no? Ya no hay salvadores, ni magos en la televisión. Vos fijate lo que fue, en su momento Chiquita Legrand para la televisión o lo que fue Susana Giménez... O.G.C.: -Ya no, ya no. D.H.: -Ya no hay. O lo que era el negro Olmedo. No hay un tipo que te haga el... O.G.C.: -Bueno, ya Marcelo no es imbatible. D.H.: -Marcelo este año, el que pasó demostró que no es imbatible aunque es una de las grandes estrellas de la tele. Pero, pero no se hace un canal con una sola persona. Vos fijate: Telefé es una imagen. O.G.C.: -Es una idea. D.H.: -Es una idea, una percepción que han dejado. Han creado una imagen... Ayer justo hablaba con Claudio Villarruel y lo felicitaba por el buen comienzo que tuvo, ¿no?, de este años. Y hay que sacarles el sombrero ¿viste? Cuando todo el mundo daba por muerto a canal, a Telefé en el primer lugar y que ya está y que lo había liquidado, mordieron los labios, siguieron laburando y han recuperado la primera posición, ¿no? Carlos Burgueño: -Daniel, Carlos Burgueño ¿cómo te va? D.H.: -Hola Carlos, buen día. C.B.: -Bien. Durante toda la década del ’90 y antes también, eras periodista, ahora también lo seguís siendo ¿no? pero cuando eras periodista más activo, defendías el modelo, más bien liberal y eras bastante crítico a los empresarios argentinos que en ese momento estaban en la primera línea y que pedían algún tipo de protección del estado, de la apertura económica que se estaba impulsando en ese momento ¿no? D.H.: -Sí, señor. C.B.: -Por ahora sos un empresario hecho y derecho ¿no? ¿seguís defendiendo la misma idea? D.H.: -Sí, sigo siendo un liberal de... C.B.: -¿No querés que el Estado te proteja en algún costado, en alguna de tus empresas? D.H.: -No, no nunca he pedido protección, ni soy de los que hacen lobby pidiendo ciertas leyes. Y creo que en esto, pero tampoco voy a ponerme a criticar a los que lo están haciendo, pero mi postura, yo no golpeo por regulaciones que me favorezcan económicamente. C.B.: -Por ejemplo ¿no pondrías límites al capital extranjero en los medios de comunicación? D.H.: -No, cero, para nada. Porque yo creo... ¿a ver? Creo que el capital no tiene nacionalidad. No, creo, creo que la Argentina es un país que necesita muchas inversiones, muchísimas, y no importa si vienen de tipos que nacieron en Floresta o nacieron en Taiwan, me da lo mismo, donde nacieron los tipos que invierten en la Argentina. si este país quiere que termine la cultura de los planes trabajar, que son un paliativo para un mes, para un año, pero si realmente queremos que la gente tenga la dignidad de tener su trabajo, tenemos que abrir la puerta a todo el mundo que quiera invertir en la Argentina ¿no? O.G.C.: -Daniel, dos últimas agradeciéndote. ¿Hay algún enemigo del cual te gustaría convertirte en amigo.... D.H.: -Yo... O.G.C.: -Digo, amigo ideológico ¿eh? D.H.: -No, es muy raro, yo no siento enemistad por un tema de ideología, que se yo. Me sentiría enemigo si alguien, de alguien que le hace algo a mi familia, de alguien, que se yo, que se mete con mis amigos, pero..., yo, digo, la diferencia tal vez entre el que cree en el liberalismo y el que no cree en la libertad. Es tal que..., digo, yo puedo perfectamente sentarme en la mesa a intercambiar ideas con alguien que esté en las antípodas y a la sumo, lo que voy a hacer, es deducirlo o que él me convenza en sus ideas. Pero, me parece que en la Argentina, gracias a Dios ha dado un avance notable en las últimas dos décadas y quizás, por suerte, el resabio autoritario que aún queda un poco ¿no?, pero me parece que lentamente va desapareciendo ¿no? o al menos eso es lo creo o eso es lo que sueño, que termine definitivamente ¿no?. O.G.C.: -Daniel ¿tenés un reconocimiento profundo hacia alguien en este medio que en tus inicios te haya apoyado mucho, te haya ayudado? D.H.: -Bueno, tal vez, digo, no sé si tengo gran admiración, digo, que se yo, intelectualmente admiro mucho a Mariano Grondona ¿no? yo diría que de este medio, es la persona a la que más respeto por su inteligencia, su cultura, me pareció.... sí, aunque hoy no tenga la mejor relación en lo personal y hace años que no lo frecuento, ni hablo, siempre le voy estar agradecido a Bernardo Neustadt ¿no? porque mientras yo era..., que se yo, apenas yo llegué de hacer la beca en España, Bernardo me permitió trabajar con él en radio y tuvo la generosidad de un día, dejarme conducir la mañana, en ese momento era Del Plata, que era casi lo más escuchado y después, una vez en el ’90, me acuerdo que Bernardo tuvo un problema personal, creo que se estaba separando y no estaba bien anímicamente, y me dejó la conducción durante un mes de Tiempo Nuevo. Yo tenía 28, 29 años, eso es como para un chico que juega, que se yo, en Deportivo Riesta que le permitan ponerse una camiseta de Boca ¿no?. Y de eso yo no me olvido.... O.G.C.: -Ché Daniel... ¿a qué lugar? Vamos a cerrar como empezamos ¿a qué lugar, a qué momento te gustaría volver de tu vida? ¿a qué mañana, a qué tarde, a qué momento de familia, a qué foto para que se ponga en movimiento? D.H.: -A ver, alegrías que tuve...., que sé yo, fotos que me queden.... O.G.C.: -Visitar, visitar el pasado en este momento..., estar con tu mamá, con tu papá, con los amigos, en tal lugar o en tal momento, contalo vos... D.H.: -Me acuerdo 3 ó 4 cositas cortas. Una, la primera vez que mi viejo me llevó a la cancha. Vos sabés que papá laburaba los fines de semana ¿no? entonces, mis tíos aprovecharon y me hicieron hincha de Boca, hasta los 6 años, yo lo veía a mi viejo los fines de semana hasta que tuve 6 o 7 años y a los 7 años, mi viejo dejó de tener un trabajo que tenía los domingo, y me llevó a la cancha de Huracán, a ver River-Huracán y me acuerdo que River venía perdiendo uno a cero y terminó ganando 2 a 1. Y me acuerdo el abrazo que me dio mi viejo cuando hizo el segundo gol River. Te digo, es una cosa inolvidable. O que se yo, me acuerdo el día que aprobé el ingreso a la facultad de Derecho, me abracé con mis viejos, que se yo. Tengo recuerdos así aislados, lindos, que si tuviese la máquina del tiempo, me gustaría volverlos a ver. O.G.C.: -Daniel, gracias por esto. Un abrazo. D.H.: -No, un fuerte abrazo y gracias a ustedes ¿eh? O.G.C.: -Bueno, Daniel Hadad, uno de los libros, hasta ahora se llama: el enemigo público, número dos, Carlos Braudy y un dato de Carlos Ulanovsky y del propio Daniel Hadad que está por salir otro libro, en este momento es uno de los empresarios más fuertes de los medios de comunicación. Un hombre que en 10 años ha ido de un abogado recién recibido a esto, bueno, con mitos, con leyendas, controvertido, discutido. Aquí estuvo, en Día a día.