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DE NÉSTOR KIRCHNER Y FELIPE SOLÁ AL PRESENTE

La solapa de Kicillof y el armado bonaerense de Alberto F.

Jue, 19/09/2019 - 10:48am
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Hay datos para comenzar a especular cómo se intenta articular la relación entre la Casa Rosada y el Gobierno bonaerense que viene, y que provoca tantos comentarios en el mundillo político. Aquí algunos apuntes imprescindibles:

Una foto de campaña, ¿reflejará la realidad que viene si gana el FdT?
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Alberto Fernández suele referirse a sus tiempos como jefe de Gabinete de Ministros de Néstor Kirchner (2003 / 2007)para explicar qué hicieron y que hará si le toca ganar la Presidencia de la Nación.

El tema lo utilizó en un spot publicitario de campaña antes de las PASO. Aquella experiencia gubernamental podría encontrar similitudes pero muchas diferencias con el país que le tocaría gobernar desde el 10/12/2019.

Si la lupa se detiene sobre cómo fue el manejo del ex Presidente con los intendentes municipales del conurbano bonaerense, es interesante refrescar lo que sucedió para evaluar si el candidato del Frente de Todos aplicaría el mismo método. De cómo él realice sus pasos, servirá para entender por donde pasará la relación con Axel Kicillof, en caso que él derrote a María Eugenia Vidal.  

Néstor Kirchner entendió que su construcción política, para desmarcarse de Eduardo Duhalde, debía contener a los intendentes del Gran Buenos Aires, a quienes el ex gobernador había alimentado y promovido desde su conducción provincial, inclusive con la división de distritos que creó nuevos municipios donde surgieron nuevos líderes territoriales.

La manera que encontró Kirchner fue muy simple: les giró recursos de manera directa sin pasar por la gobernación, que en ese momento ejercía Felipe Solá, privilegiar el trato personal con ellos y la construcción de un esquema que condenara al gobernador de la provincia a un mero administrador de los escasos recursos.

Luego de Felipe Solá llegó al territorio Daniel Scioli, y no fue diferente. Ninguno pudo desplegar armados propios que le dieran independencia política.

Éste fue el motivo por el cual un Presidente de la Nación asistía a cortar la cinta de un simple asfalto vial en el conurbano. Impensado en otros tiempos. 

El candidato del Frente de Todos conoce muy bien aquella experiencia, que se basaba mucho en los recursos provenientes del Ministerio de Planificación Federal. Allí estaba Julio De Vido, quien nunca se llevó del todo bien con Alberto Fernández.

¿Realmente Alberto F. buscaría replicar esa experiencia, que fue muy cuestionable en términos de institucionalidad, para condicionar al gobernado futuro y lo que él pueda representar? Léase Axel Kicillof. Aún es una incógnita. Pero hay tenues señales. 

En su viaje a Bolivia y Perú que realizará en estos días, Fernández sube al avión a los intendentes de San Martín, Gabriel Katopodis; y de Hurlingham, Juanchi Zabaleta. Ambos fueron parte del proyecto de Florencio Randazzo en 2017, cuando compitieron con Cristina Fernández de Kirchner. Lo mismo ocurrió con el Movimiento Evita.

Hoy día, todos ellos integran el núcleo político más cercano al candidato presidencial, igual que Felipe Solá, quien fue la primera víctima de aquella mirada de Néstor Kirchner sobre la provincia de Buenos Aires, con Alberto Fernández como jefe de Gabinete de Ministros. 

La relación de Fernández con Katopodis y Zabaleta puede hacer recordar, a los memoriosos, a la que tuvo Néstor Kirchner con Julio Pereyra y Alberto Descalzo, intendentes de Florencio Varela y de Ituzaingó en aquellos tiempos.

Al mismo tiempo de apreciar el vínculo de Fernández con los alcaldes del Gran Buenos Aires, es interesante lo que está sucediendo entre ellos y el candidato a gobernador Axel Kicillof.

Por estas horas, el teléfono celular de Carli Bianco, la mano derecha del ex ministro de Economía y dueño del famoso Renault Clío, no para de sonar. Se multiplican los pedidos de reuniones privadas y las invitaciones a compartir actos en el conurbano.

Esta semana, él estuvo en Escobar, junto a Sergio Massa y al intendente Ariel Sujarchuk, en la 1ra. Sección Electoral, hasta donde llegó un representante de la 3ra. Sección, Martín Insaurralde.

No puede ignorarse que en algún momento Diego Bossio, como jefe de campaña del entonces aún presidenciable Massa, deslizaba a muchos que Sujarchuk era un candidato de unidad desde el Frente Renovador.

El intendente de Lomas de Zamora es observado de reojo por el círculo cercano a Kicillof. Ellos entienden que sus movidas apuntan, con el apoyo de otros jefes comunales, a quedarse con lugares importantes del posible gobierno provincial. Es un tema que está en discusión.

Es notorio que Insaurralde pretenda replicar con Kicillof la experiencia que tuvo con María Eugenia Vidal y Federico Salvai, cuando decayó el vínculo de Massa con ambos, es decir: garante del orden del siempre convulsionado conurbano bonaerense.

La mayor resistencia Insaurralde la encuentra en distritos de la 1ra. Sección Electoral, cuyos jefes no están dispuestos a subirse a su tren. Y arman un esquema paralelo.

Quizá esta puja vuelva a darse ahora con los mismos protagonistas que supieron ubicar gente en lugares clave.

Uno de ellos es el estratégico Tribunal de Cuentas provincial, donde su titular, de origen radical, analiza jubilarse.

Otra tensión que vendrá, invariablemente, será la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense, donde el lomense impulsa a Juan Pablo De Jesús.

Por su parte, Sergio Massa 'teje' también, por su lado, con otros intendentes que no siguen a Insaurralde y querrán hacer valer su peso.

Alguno de ellos dialogan con mucha frecuencia con el candidato a gobernador Kicillof, quien a su vez parece bastante conversador con Massa. 

Estos diálogos de estos intendentes con Kicillof son mucho más de lo que trasciende. Tirar de la solapa de Kicillof para ver quien lo seduce más.