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PLEBISCITO CONSTITUCIONAL

Chile, entre la Pandemia y una demanda histórica

Mar, 28/04/2020 - 7:57am
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La mitad de los ciudadanos chilenos encuestados por Cadem, con fecha de cierre 25/04 manifestó que el plebiscito por una nueva Constitución debía postergarse hasta que el coronavirus haya sido superado. En tanto, un 35% de los consultados indicó que hay que realizarlo en octubre sí o sí tomando las precauciones respectivas. Y un 12% afirmó que había que suspender la votación definitivamente. Esto ayuda a entender lo siguiente:

Chile en tiempos de cambio, más allá de la pandemia.
Chile en tiempos de cambio, más allá de la pandemia.
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Este 26/04, el pueblo chileno estaba a punto de dar un paso histórico en el primer plebiscito constitucional desde el retorno de la democracia en 1989. Sin embargo, la crisis sanitaria causada por la pandemia del Covid-19 hizo que la República de Chile, al igual que muchos de los países de la región, debiera posponer sus procesos electorales.
    
La agenda electoral 2020 tiene dos protagonistas que responden a una deuda histórica:

 **  por un lado, la posibilidad -si gana el sí- de contar con una nueva constitución creada en democracia; y

 **  por el otro la primeras elecciones de gobernadores regionales, paso emblemático en el camino hacia la descentralización del país. 

El plebiscito constitucional estaba planificado para el 26/04 y para el 25/10 las elecciones de gobernadores regionales. Pero ante la decisión de postergar ambas ante la crisis sanitaria que enfrenta el país, las nuevas fechas terminaron definiéndose para el 25/10, en el caso del plebiscito; el 29/11 las elecciones primarias municipales y regionales y el 11/04/2021 la de constituyentes, en caso de haber ganado la opción del SI.

Más allá de las modificaciones en el calendario electoral del país, el hilo conductor de ambas elecciones gira en torno a la representatividad, una demanda incesante ante una ciudadanía con desafección creciente hacia sus gobernantes y líderes políticos, junto a  una estructura institucional que no puede -o no sabe- responder a las necesidades estructurales de la sociedad. 
 
Así, la acumulación de las mismas, explican parcialmente los acontecimientos del pasado 18/10/2019 y el aumento de la importancia de “las calles” como la nueva arena política de la última década. El recurso del plebiscito, como una idea de volver a la democracia directa, se vio con recurrencia y en aumento en diversos países de la región.
    
El plebiscito de Chile se enmarca en un proceso acelerado de la última década, a lo que se le suma una demanda recurrente desde que la ciudadanía “dijo que NO” a la continuación del gobierno militar y, al siguiente año, en la última experiencia plebiscitaria que tuvo el país, en la que se aprobó una reforma constitucional a la Constitución de 1980 entre el gobierno de facto y los partidos políticos. 

De este modo, podemos notar que, a pesar de una serie de reformas desde el retorno de la democracia, la Constitución vigente es la establecida bajo la dictadura militar en 1980. Esta transición “pactada” significó que varias instituciones políticas en democracia estuvieran fuertemente influenciadas por el diseño de la Constitución de 1980 y por otras leyes que requerían altísimos quórums para su modificación. 

Dichos enclaves autoritarios condicionaron el funcionamiento del Congreso Nacional, sistema electoral y otras instancias claves, las cuales restringieron la competencia política y se convirtieron en barreras a la hora de afrontar los dilemas estructurales que tiene el país.  

Muchas de sus reformas, fueron pasos destacables para subsanar una institucionalidad que -por debajo- se iba agrietando con el paso de los años. La creación de la figura de gobernador regional es un ejemplo de ello. 

El país, a pesar de ser unitario y rechazar la idea de construir un modelo federal, ha optado por una descentralización progresiva, principalmente con base regional, que cobra vital importancia debido a la heterogeneidad que reina inter e intra las 15 regiones en la que se divide el país. 

Cada una de ellas está a cargo de un intendente elegidos por el Presidente, figura que será reemplazada por el gobernador regional electo directamente por primera vez en abril de 2021, correspondiéndole presidir el Consejo Regional y ejercer las funciones de desarrollo social, cultural y económico. Esto es un hito y un logro de vital importancia sabiendo que Chile es un país unitario, centralista, muy diverso regionalmente, donde reina la inequidad entre las mismas. 

Así, las demandas regionales podrán encontrar representación en una figura que por primera vez en la historia será electa por votación directa dotando al gobierno regional de autonomía política y administrativa.
    
A pesar de esas reformas históricas a las que podemos sumar el fin del sistema binominal, o la eliminación de la figura de los senadores vitalicios, la Constitución actual -su baja legitimidad de origen, y lo que representa en el inconsciente de Chile- remarca la importancia del proceso que se está dando y que podría dar lugar a una Carta Magna completamente nueva. 

El Chile de fines de 2019 es la imagen viviente de que las reformas constitucionales ya no son suficientes, y se requiere un renovatio para poder continuar. De este modo, el 25/10 los ciudadanos decidirán si se quiere o no realizar un proceso para elaborar una nueva Constitución y, en caso afirmativo, cuál debería ser el órgano que la redacte:

 **  si una Convención Constitucional, integrada por ciudadanos electos, y que equivale a una Asamblea Constituyente; o

 **  una Convención Mixta, integrada en un 50% por parlamentarios designados por el Congreso.
    
El reclamo histórico de una Constitución que sepa resguardar a la población ante un sistema económico, político y social en el que prima la desigualdad, exige una salida institucional con participación ciudadana, especialmente cuando es esa institucionalidad la que se ha puesto en jaque desde el estallido social de 18/10/2019. 

La emergencia sanitaria a causa del COVID-19 le exige al pueblo -una vez más- que espere para ver sus históricas demandas concretadas. Chile se ha embarcado en un vehículo que será muy difícil de detener. Ese momento va a llegar, sólo queda esperar un poco más. ¿Y qué son unos meses en relación a 30 años de espera? 

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