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Exclusivo: Alberto F. llevó ajuste fiscal de Nielsen pero CFK busca reeditar Patria o Buitres

Mar, 19/11/2019 - 8:58pm
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Por Urgente24

Definir el Gabinete Nacional no fue el tema central de la reunión entre Alberto Fernández y su vicepresidente Cristina Fernández ayer (18/11) como trascendió en la mayoría de los medios nacionales. En realidad, el paquetazo fiscal y la renegociación con el FMI y los acreedores privados es el gran desafío que se debate en el Frente de Todos.

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Tanto el gobierno de Alberto Fernández, su equipo económico liderado por Guillermo Nielsen como la Casa Blanca quieren una salida rápida de la renegociación del préstamo que la Argentina le pidió al FMI por US$57.000 millones.

Esto posibilitaría extender plazos, sacar del ahogo fiscal al país y que se efectivice principalmente el desembolso de US$5.400 millones de mediados de septiembre que quedó pendiente.

Sin embargo, la renegociación con los acreedores privados es el gran debate en el Frente de Todos, generando los primeros chispazos.

Urgente24 pudo confirmar que Nielsen preparó un escenario para negociar con el FMI prometiendo un gran ajuste fiscal. Sin embargo, el ala política liderado por Cristina Fernández se está oponiendo a esta visión. Ella quiere que primero se recupere la economía para luego negociar, postergando los pagos y defaulteando. Claro está, pasándole la factura a Mauricio Macri.

"En lo que están de acuerdo es con el acuerdo contra el hambre para licuarle la inflación pasada e inercial a los jubilados", confirmaron a este portal desde las nuevas oficinas del presidente electo en Puerto Madero.

Este medio también informó el pasado viernes 15/11 que Fernández y Nielsen ya iniciaron conversaciones con fondos de inversión y el organismo multilateral de créditos sobre el peso de la deuda en el PBI que, neteado, ocupa alrededor del 60% de los bienes y servicios que produce la Argentina.

Lo que tienen en claro en las oficinas de Madero es que el presidente estadounidense Donald Trump no quiere problemas extras. Esto es, que la Argentina no vaya al default ni con el FMI ni con fondos de inversión en plena recta final de cara a las elecciones presidenciales en el país norteamericano del martes 3 de noviembre de 2020.

El comentario, incluso, es: "El objetivo de la Casa Blanca es una tasa de interés del 0% de la FED de junio en adelante y con eso la Argentina lograría bajar la presión. ¿Por qué vas a ir a un default?".

El problema es cómo hace el gobierno de Fernández para llegar a junio.

En una jornada organizada por Miami Herbert Business School para debatir sobre la crisis que se vive en el país, el ex secretario de Finanzas detalló que "es muy complejo pero estamos tratando de llegar a una solución lo antes posible. Esa es la urgencia.

Estamos empezando a trabajar la parte en dólares tanto nacional como internacional, jugando con los modelos de sustentabilidad aplicados a la deuda neta porque en Argentina es muy importante de la deuda que está en manos del Estado, básicamente ANSES y Banco Central.

Esto se presenta como un problema de liquidez y no de solvencia, por lo menos por cierto tiempo. Quienes estamos asesorando al presidente electo estamos tratando de minimizar daños y para eso esto tiene que salir rápidamente.

El gobierno saliente deja en la tubería del gasto una expansión en pesos significativa que va haber que manejar con mucha muñeca".

Nielsen se encuentra en una encerrona porque ya vivió una pulseada similar con la entonces presidente Cristina Fernández y su ministro de Economía Axel Kicillof, quien la convenció de no llegar a un acuerdo con los famosos fondos buitre porque, supuestamente, en la nacionalización de esa deuda había una maniobra oscura de banqueros argentinos para luego obligarla a un corralito en medio de toda una teoría conspiranóica sobre un latente golpe de Estado.

Al parecer, el ala política del peronismo, principalmente del kirchnerismo, no aprendió nada y jugar a esa teoría anti-imperialista podría tener rédito social pero sería muy perjudicial para la economía del país.

Alberto Fernández tendrá que definir de entrada qué impronta le dará a su plan económico: populista o con una visión técnica porque podría ser esclavo su propio relato dependiendo la elección.