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ESPERANDO EL 10/12

Acerca del ministro de Economía que viene

Mar, 22/10/2019 - 2:21pm
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Muchas especulaciones acerca de quién será el próximo ministro de Economía cuando todavía hay que 'contar los porotos' el domingo 27/10. En el hipotético caso que no hubiese balotaje y que el futuro Presidente fuese Alberto Fernández, también aparecen especulaciones tremendistas como si el candidato no supiera dónde se encuentra parado.

"Lo que más aliviaría a un eventual Alberto F. presidente sería tener un ministro de Economía con capacidad de interlocución propia con agentes económicos locales y exteriores, y que además demuestre a propios y extraños que fue consecuencia de una decisión de Alberto F. aún cuando CFK no estuviera de acuerdo."
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Alberto Fernández conoce que, si fuese elegido Presidente de la Nación el domingo 27/10 para asumir el martes 10/12, quizás ni siquiera pueda gozar de 'luna de miel' en el cargo. Tampoco tendrá muchas oportunidades para intentar menguar la aguda crisis socioeconómica argentina. Las urgencias estarán acechando a diario, y también la necesidad de anuncios concretos.

Si bien dominan los interrogantes, hay otras certezas. No forzar ni una salida anticipada de Mauricio Macri ni un default de la deuda pública externa. El default es la opción B, no la A. Y si hubiese un default, resultaría imprescindible que no fuese prolongado. Sin embargo -considerando todo lo que sucedió entre 2001 y 2015-, cuando ocurren semejantes decisiones extremas, se ingresa al Reino de lo Imprevisible. Ya todos lo han aprendido.

El Manual del Buen Gobernante dice que se comienza por intentar influenciar sobre las expectativas de los agentes económicos, quienes por estas horas leen y releen el recorte del diario Financial Times anticipando a los tenedores de bonos argentinos prepararse para una importante quita de capital.

Una pregunta es: ¿cómo reordenar las expectativas para que prevalezcan las positivas?

Por ejemplo, sería pésimo que en diciembre el riesgo-país fuese más elevado con el nuevo Presidente que con el Presidente que ya se fue

Sin duda que la designación del ministro de Economía y de su equipo ayudaría mucho al logro de una tregua imprescindible para negociar / definir / ejecutar.

Es obvio que hay defensores de fragmentar el Palacio de Hacienda, impidiendo la creación de superministros. Mucho menos de Economía.

Los mandatarios temen a los superministros desde Domingo Felipe Cavallo, a causa del abuso que el irascible economista cordobés hizo de su posición dominante en el 1er. lustro de los años '90, gracias a la 'troika' que había armado junto a Guido Di Tella y el embajador estadounidense Terence Todman.

Sin embargo, a Mauricio Macri no le fue bien 'licuando' el Palacio de Hacienda. En verdad, nunca funcionó el modelo que ya lo había explorado, con pésimo resultado, Roberto Eduardo Viola para intentar borrar la memoria de otro 'superministro', José Alfredo Martínez de Hoz.

Macri, al igual que Néstor Kirchner, quiso ser el dueño del éxito. Una tontería en ambos casos. Hay diferencia entre líder y ejecutor. Cada uno con su mérito. Además, quien va a las urnas es el líder mientras que el ejecutor siempre se encuentra a tiro de decreto. No lo entienden las personas muy inseguras. Roberto Lavagna no quería ser Presidente en aquellos días. Curioso: ni Macri ni Néstor K consiguen un 2do. mandato consecutivo.

En la crisis presente, es fundamental una conducción única de la política económica. Hay que evitar las confusiones, las horizontalidades y las dilaciones.

Luego, tiene razón Carlos Melconian -y probablemente se lo haya deslizado ya a Alberto Fernández- que en la Argentina no se hace macroeconomía desde los días del 1er. Cavallo. Con Roque Fernández, después, sólo se hizo endeudamiento externo para financiar a los gobernadores e impedir que se marcharan con Eduardo Duhalde. Lo que vino después, incluyendo el 2do. Cavallo, fue atender exclusivamente el día-a-día, a veces aliviado por el precio excepcional que tuvo la soja alguna vez. Desde diciembre de 2001, el default financiero externo complicó muchísimo todas las opciones.

Alguna vez, y resultaría apropiado que fuese en breve, la Argentina debería regresar a un Ministerio de Economía que haga macroeconomía y no la berretada de conducir la hacienda con 'libreta de almacenero', una simplificación espantosa, origen de otros desaciertos.

Esto lo saben tanto Alberto F. como Sergio Massa. Probablemente, aunque nunca lo reconocería, también Cristina Fernández de Kirchner, quien apostó por un 'superministro' el día que encontró a Axel Kicillof. Pero a CFK no le interesaron las expectativas. Así le fue: un 2011 / 1015 muy deslucido.

¿Es la 'troika' Matías Kulfas, Cecilia Todesca y Mercedes Marcó del Pont la indicada para regresar a expectativas positivas de los agentes económicos? Se conoce el diálogo cotidiano de los 3 con Alberto F.

El candidato del Frente de Todos ya tiene una respuesta, que en breve será pública.

Es deseable que no le ocurra tal como a Mauricio Macri, quien cuando todo el mercado esperaba la designación de Carlos Melconián, prefirió a Alfonso Prat-Gay, a quien terminaría pidiéndole la renuncia tiempo después, y la economía nunca terminó de despegar.

¿Qué espera hoy el mercado? O un Martín Redrado o un Melconian o un Lavagna (quien ya anticipó que no es candidato) o algún otro economista con dimensión propia, para que le aporte al futuro Presidente y no que le reste convirtiéndolo en fusible porque carece de peso específico.

Desde que Emanuel Álvarez Agis decidió ser más consultor privado que economista público, quienes acompañan a Alberto Fernández impulsaron a Kulfas a escena, afirmando que así se lograría un apoyo de Cristina Fernández de Kirchner a la decisión de Alberto F. En verdad, el candidato intentó con Kulfas satisfacer el reclamo de que exhibiera un interlocutor para la economía.

Cuando la especulación somete las elecciones de Alberto F. a la vara de CFK, se condiciona el futuro, subordina lo importante a humores y caprichos menores. Además, ¿por qué una persona a la que todos le adjudican la brillante decisión de ubicar como presidenciable a Alberto F. y elegir el 2do. lugar, deshaciendo la estrategia de Mauricio Macri / Marcos Peña, resulta que ahora boicotearía su propio triunfo?

Quienes insisten en que CFK posee la 'acción de oro' de la maquinaria gubernamental, afirman que Redrado recibe un veto 'de ella', por ejemplo. Algo parecido decían antes de Alberto F., y luego de Sergio Massa. Habría que informarles que, en ese caso, Marcó del Pont también tendría un veto. Y, con la excepción de Alberto F., Kicillof y Oscar Parrilli, todos los otros recibirían vetos, en especial en aquellos días en los que CFK se encuentra malhumorada.

El debate amerita fundamentos más concretos y profundos, y menos 'fake news'. Es imposible que un presidenciable que ha tomado conocimiento profundo de la crisis, decida con frivolidad a la hora de ubicarse directamente en la escena. Él conoce que tiene una única munición en su cargador y que el fracaso le será endilgado solamente a él.

Por estas horas, entre los dirigentes peronistas ya existen preguntas:

** Alberto F. Presidente ¿también será Alberto F. Jefe de Gabinete de Ministros? (es una reflexión a propósito de que su colaborador privado Santiago Cafiero sería designado Jefe de Gabinete)

** Alberto F. Presidente ¿también será Alberto F. Jefe de Gabinete de Ministros y ministro de Economía? (otra reflexión a propósito de todo lo que se escucha por estas horas).

Sin duda que lo que más aliviaría a un eventual Alberto F. Presidente sería tener un ministro de Economía con capacidad de interlocución propia con agentes económicos locales y exteriores, y que, además, demuestre a propios y extraños que fue consecuencia de una decisión de Alberto F. aún cuando CFK no estuviera de acuerdo. Este anuncio es lo que le dará más reconocimiento al propio Presidente.

Obviamente que resultaría lo más racional, aunque también es cierto que no siempre la política lo es.