CLAVES

Macri, una obsesión de Cristina (y Randazzo parece un militonto)

El debate abunda en hipocresía. El Frente para la Victoria defiende la política de subsidios al transporte que mantiene desde 2003: pretende demostrar que es política redistributiva cuando fue una 'caja política' del kirchnerismo cuya consecuencia más terrible fue la ausencia de mantenimiento que derivó en la tragedia del TBA en Plaza Once. Pero, en verdad, ha resultado una política perversa e ineficiente, y las consecuencias alguien tendrá que pagarlas.

 

por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los debates son recurrentes en la Argentina. Con el paso del tiempo se vuelve un país aburrido porque siempre debate lo mismo y nunca resuelve nada. En 1983, el alfonsinismo llegó al poder con la idea de la redistribución a través de subsidios y el economista Ricardo Arriazu le enseñó al cronista una lección inolvidable: "No me opongo a los subsidios. Lo único que pido es que se sepa quién lo paga, y que quien lo paga también lo sepa".
 
¿Quién paga los subsidios a las tarifas de servicios públicos? Los mismos usuarios, vía impuestos al consumo e impuesto inflacionario. Por lo tanto nunca se entendió la demagogia que solo ha provocado una fenomenal desinversión en los servicios públicos, una de las muchas malas herencias que dejará Cristina Fernández de Kirchner cuando sea historia.
 
El Frente para la Victoria llegó al poder (y eso incluye a Roberto Lavagna, que no se haga el distraido) afirmando que había que mantener una política de subsidios a los servicios públicos porque era una forma de reintegrarle a la población lo que se le había quitado con las megadevaluaciones de 2002. Sin embargo, no fue una estrategia circunscripta a los servicios públicos bajo administración nacional, nunca alcanzó a las jurisdicciones provinciales ni municipales.
 
La política de subsidios siempre tuvieron problemas en cuanto a la implícita decadencia del mantenimiento (tragedia en Plaza Once) y la inversión. Los subsidios no eran a los usuarios directamente sino a los empresarios que, al recibir el subsidio, lo trasladaban, según su saber y entender, a los usuarios.
 
Con el paso del tiempo, los empresarios consideraron que había un incremento de costos y que el subsidio no alcanzaba para asegurar su tasa de rentabilidad, pero como, según se dijo, tributaban 'a la Corona', los reclamos se dirimían en otra instancia.
 
Tuvieron que ocurrir muchos problemas, quejas y erosión del sistema para que la Administración Cristina decidiera modificar el sistema de su marido y así nació la tarjeta Sube, que afirmaba que modificaría el enfoque de los subsidios.
 
Cuando comenzaron los problemas fiscales, el Tesoro Nacional aconsejó transferir la red de trenes subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires, sin los recursos para su mantenimiento, obviamente. Así se producía un ahorro en las cuentas nacionales, transfiriéndole el costo a la Ciudad, a la que se le sumaba un desafío: cómo financiar el absurdo de la tarifa subsidiada.
 
El Frente para la Victoria decidió impedir aplicar una tasa sobre el precio de los combustibles que se expendiera en la Ciudad (pese a que la provincia de Córdoba tiene argumentos sólidos que contradicen las acusaciones de Cristina sobre una supuesta inconstitucionalidad por doble imposición), pero no respondió la gran pregunta: ¿y entonces quién paga el subsidio?
 
Es tradicional en el Frente para la Victoria una gran irresponsabilidad en el abordaje de las grandes cuestiones de la macroeconomía. Heredó un fenomenal 'efecto rebote' pos devaluatorio y un 'viento de cola' de los precios agrícolas, pero nunca consiguió sumar algo a la herencia recibida. Por el contrario, la malgastó. Nunca pudo concretar la prometida 'sintonía fina' porque carece de creatividad y de comprensión de cuestiones como la competitividad y la productividad. Pero a los argentinos les dio mucha tristeza una viuda supuestamente desvalida por la muerte abrupta de su poderoso marido,  y aunque ya no hubiesen votado a Néstor Kirchner decidieron darle una mano a Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, a no quejarse... demasiado.
 
Cristina limita las herramientas de la Ciudad para Buenos Aires para sumar ingresos pero pretende que siga subsidiando, inclusive al Gran Buenos Aires, ya que muchos de los pasajeros de la red de subterráneos van y vienen del GBA, que no se hace cargo, obviamente, de nada y confía en que seguirá recibiendo los subsidios de Cristina.
 
Mauricio Macri no puede recaudar un impuesto al consumo ni un tributo inflacionario ni emite moneda pero Cristina exige (a través de un militonto como es Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte de la Nación) que los subsidios persistan y que, en definitiva, es un problema de Macri quién los paga. Una irresponsabilidad llamativa, solo explicable en una Administración a la deriva (¡qué joven queda Randazzo sin futuro político...!)
 
Entonces Cristina quiere aparecer defendiendo la justicia distributiva reclamando que Macri mantenga los subsidios o bien que le ruegue a ella que le 'tire un hueso'. Ridículo de parte de la Presidente, que además lo tuitea:
 
 
Cristina Kirchner ‏@CFKArgentina
Muchos usuarios, fundamentalmente los de menores ingresos, utilizan hasta 3 medios de transporte diariamente para ir a trabajar.
 
Cristina Kirchner ‏@CFKArgentina
Tarifas tan desiguales también impactan negativamente en sectores empresarios del transporte y en la prestación de servicios.
 
Cristina Kirchner ‏@CFKArgentina
Ya se pueden observar en las interminables colas de colectivos, consecuencia de haber cerrado sin necesidad la línea A de subtes.
 
Cristina Kirchner ‏@CFKArgentina
Imaginen si se concretaran las tarifas diferenciadas. Una verdadera locura.
 
Cristina Kirchner ‏@CFKArgentina
Estas son las cosas en las que los gobernantes deben acordar y cooperar. La gestión concreta. No la photo opportunity. Se entiende?
 
 
1.Cristina Fernández de Kirchner tuvo que pensar que si hay usuarios de bajos ingresos que utilizan hasta 3 medios de transporte diariamente, ella tendría que estatizar directamente todos los servicios públicos de transporte, no mantener la ficción de un próspero negocio privado subsidiado por los contribuyentes, que también son usuarios. Al menos podría destinar a inversión el porcentaje que hoy día es tasa de rentabilidad.
 
2. Las tarifas desiguales rigen en el país. ¿No se enteró la Presidente de la Nación cuáles son las tarifas en las otras jurisdicciones?
 
3. ¿Por qué los autotransportistas deberían estar preocupados por una mayor afluencia de pasajeros? Tienen la oportunidad de invertir en flotas más importantes y mejorarán su negocio. ¿De qué está hablando Cristina?
 
4. La gestión coordinada, de parte de los gobernantes, es imposible sin transferencia de recursos, simultánea a la transferencia del Transporte. La ausencia de la transferencia de recursos demuestra la mala fe de Cristina, quien ahora procura obtener un rédito político de su hipocresía.
 
También Randazzo acaba de tuitear
 
Florencio Randazzo ‏@RandazzoF
Macri, que tanto pregona el diálogo, una vez más faltará a la invitación que le hice para hablar sobre el transporte del área metropolitana
 
Florencio Randazzo ‏@RandazzoF
Lamentamos no contar con su presencia para tratar un tema que es de suma importancia para los vecinos de la ciudad que él gobierna.
 
Florencio Randazzo ‏@RandazzoF
Igual, haremos todos los esfuerzos para evitar que nuevamente Macri aumente el subte y cause un enorme perjuicio a miles de pasajeros.
 
Randazzo ni merece una respuesta. Además, nunca será gobernador de la provincia de Buenos Aires (porque él hace todo lo que hace pensando en eso).