CLAVES

Cristina en emergencia: El horizonte se parece a 2009

¿Y qué hará ahora Cristina Fernández de Kirchner? ¿Ignorar lo que ha ocurrido durante la semana que pasó? Nadie lo puede anticipar con precisión porque la metodología de trabajo de la Presidente de la Nación es enigmática y caprichosa. Pero la situación se le complica y lo más grave es que no advierte que cada vez que habla, pierde... pero no puede controlar su necesidad de hablar... Acerca de qué lo que ocurrió en USA, algunas observaciones:

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Fueron 8 compromisos oficiales durante la gira en USA. Por lo tanto, eran necesarios 8 puntos de vista de lo ocurrido. El problema del Frente para la Victoria consiste en que los análisis sobre lo sucedido que publican sus diarios Página/12 y Tiempo Argentino son tan genuflexos que ni siquiera permiten una transcripción como para provocar el debate. Conclusión 1: ha ocurrido una nueva derrota estrepitosa de la Presidente de la Nación en la construcción del relato.
 
Luego, un recordatorio: se trataba de un viaje a USA para recuperar imagen positiva ya que Cristina Fernández de Kirchner se encuentra en graves problemas. La consultora Management & Fit realizó una investigación en Ciudad de Buenos Aires, centro del país, NOA, NEA, Cuyo y Sur del país, 1 semana después del 13-S. Fueron entrevistadas 2.259 personas: 60% de los consultados dijo que desaprueba la gestión de Cristina, tal como ocurría durante el conflicto por las retenciones móviles al agro, en 2008, cuando el 65,3% decía desaprobar el rumbo. La imagen positiva de Cristina retrocedió otros 5 puntos en el último mes y está en el 24%. El kirchnerismo parece conservar el núcleo duro de sus votantes, cercano al 30%. Fue el 4to. mes consecutivo de deterioro en la imagen del Gobierno. Conclusión 2: si la Presidente no reordena sus ideas, su equipo y su rumbo, se le avecina una derrota electoral en 2013 igual o peor que la de 2009.
 
Los puntos de vista prometidos:
 
1. Pepe Eliaschev en El Día, de La Plata (él fue quien ofreció la primicia sobre Irán, en marzo de 2011):
 
"Durante toda una semana la Argentina pareció absorta en una serie de poco comprensibles idas y venidas escenificadas en la costa este de los Estados Unidos. Una vez más, fue la Presidenta la que derivó hacia grandes ciudades norteamericanas (Nueva York, Washington DC., Boston) el eje de la atención periodística. ¿Valió la pena? ¿Sirvió para algo? ¿Dejó un saldo positivo mensurable con el tamaño de tanto ajetreo internacional? Todo parece indicar que nada de lo dicho, proclamado, anunciado y verbalizado tendrá más que una efímera sobrevida mediática. Tampoco hay razones para imaginar que, al margen de los medios, la nueva semana larga de la Presidenta en esas ciudades, que evidentemente ama y admira, no tiene proyecciones fecundas para el porvenir. (...).
 
El anuncio de que la Argentina acepta sentarse a “dialogar” con el régimen de la República Islámica de Irán había sido largamente previsto. Confirmó en todos sus detalles la revelación que ofrecí como exclusiva en marzo de 2011, cuando conté con minucioso detalle el viaje clandestino de Héctor Timerman a Siria en enero de ese año. Con la mediación del sátrapa sirio, Buenos Aires y Teherán acordaron abrir un proceso de negociación hasta ese momento congelado. La Argentina mantenía, hasta el anuncio de la Presidenta, el pedido de captura vía Interpol a ocho funcionarios del régimen iraní, imputados de participar en la voladura de la AMIA el 18 de julio de 1994.
 
Al anunciar que quiere negociar con Irán, la Argentina se ha colocado en una posición inexplicable, sobre todo cuando el régimen de Teherán, que afronta un serio aislamiento con las naciones de Occidente, avanza velozmente hacia la posesión del arma nuclear. El gobierno de Irán es el principal sostén militar y estratégico del régimen sirio de Bashar El Assad, en guerra contra una sublevación que ha costado ya 30.000 víctimas fatales. La abrumadora mayoría de ellos fueron asesinados por las tropas de Assad, cliente de Irán. ¿Era el mejor momento para ponerse cordial con el régimen de Irán, que en 18 años jamás aceptó la más leve responsabilidad en la masacre de 1994 en la Argentina? (...)
 
Lo de La Matanza no fue lo más grave: al anunciarle a Irán su disposición a que la causa AMIA sea negociada y juzgada en el exterior, la Presidenta explicita algo gravísimo. Está dispuesta a tercerizar la soberanía nacional argentina ante los crímenes cometidos en este país. Con un agregado: el terrorista libio del avión de Pan Am fue juzgado por la justicia de Escocia, con jueces escoceses y cumplió su pena en una cárcel escocesa. (...)".
 
 
 
"Una señora que descalifica a jóvenes que estudian en Harvard porque le hacen preguntas incómodas, mientras no dice una palabra sobre los costos de los estudios de cine de su hija en Nueva York, estudios que fueron más un capricho de nena malcriada que una vocación real por el séptimo arte. Una señora que se da el gusto de desacreditar a la Universidad de La Matanza, olvidando que fue una creación del peronismo y que cuenta con un rector que ejerce ese cargo desde hace casi quince años y cuyo mandato académico se extiende hasta el 2017, un sueño que seguramente la señora quisiera realizar en su propio beneficio. 
 
Una señora que justifica su fortuna en nombre del éxito, identificando esa palabra con los brutales desalojos a los que sometían a los deudores hipotecarios en Santa Cruz -valiéndose para ello de la legislación de la dictadura militar- y a los negociados discretos y secretos realizados por ella y su esposo desde el poder nacional. Una señora que identifica el éxito con el dinero, dinero que nunca pudo justificar y que sólo la complicidad de un juez venal y corrupto permitió dar por concluida una investigación por enriquecimiento ilícito. Una presidente que descalifica el dólar, olvidando que su marido se dio el lujo de comprar dos millones de esa moneda aprovechando sus decisivas influencias con el poder.
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Una señora cuyo ministro político agravia a los opositores por sus supuestas intenciones de viajar a Miami, mientras él vive en una residencia de quinientos metros cuadrados en un barrio paquete de Buenos Aires y su padre es el asesor y colaborador de uno de los hombres más ricos del mundo. Una señora que mientras se llena la boca hablando en contra de los militares, parece ignorar que su benemérita cuñada se desempeñó como funcionaria de ellos, ignorancia que se hace extensiva a los antecedentes de su canciller, un notorio y cínico colaborador de esa dictadura, más interesado en organizar fiestas multimillonarias para su hija en Punta del Este, que en representar los reales intereses del país. 
 
Una señora que supone que la cuenta bancaria de su estudio jurídico puede sustituir un curriculum profesional tan inexistente como su supuesta militancia política universitaria. Una presidente que sugiere que Juan Manuel de Rosas fue un héroe progresista, democrático e industrialista como Abraham Lincoln, mientras confunde a Ulises Grant con George Washington, un político norteamericano que le vendría bien conocer, porque fue el hombre que teniendo todas las posibilidades y méritos para ser reelecto, prefirió volver al llano para impedir el culto a la personalidad y la idolatría a los héroes militares. (...)".
 
 
 
"(...) Vale decir, los chicos argentinos que estudian en Harvard están allí gracias al esfuerzo colectivo de una nación que, además, Ella encarna. Pero Ella, en cambio, está donde está porque fue una abogada individualmente exitosa en épocas procesistas y una presidenta exitosa en épocas democráticas. El principal prejuicio que ella le critica a la clase media (la de que sobrevalora el esfuerzo individual por sobre el colectivo y cree poder salvarse sola) lo expresó rotundamente con esa frase que pronunció en EEUU, tanto por su contenido como por su manera de decirlo, al exigir con tono airado e indignado que se le valore su mérito personal como variable principal para explicar su fortuna económica y su poder político. (...)"
 
La clase media es la que hoy, objetivamente, impide la partición de la nación en mitades inconciliables. Sus fluctuaciones de opinión, que son tan criticadas por los fundamentalistas que se dicen de izquierda, son las que vienen impidiendo magníficamente bien que las divisiones políticas que se viven entre las élites del país se trasladen abajo. O que se trasladen del modo brutal en que sus propulsores desean. 
 
En medio de un país políticamente herido, donde las instituciones siguen en crisis y la representatividad dirigencial expresa cada vez menos las necesidades y aspiraciones populares, la clase media durante el conflicto con el campo simpatizó con este sector y con la oposición, en forma mayoritaria. Pero dos años después, ante la deserción opositora, esa misma clase social fue clave para el aplastante triunfo de esa mujer sola a la que decidieron ayudar no sólo con su voto, sino con una simpatía renacida hacia ella. Sin embargo, a diez meses el clima de opinión generalizado (ese que hoy por hoy sólo la clase media es capaz de crear) nuevamente parece revertirse, y esta vez no tanto por razones económicas, sino por las limitaciones a la libertad personal y las arbitrariedades institucionales que fomenta el poder político
 
(...) Son precisamente las fluctuaciones de la clase media las que permiten que se formen mayorías simbólicas nada permanentes pero que, en cada oportunidad, frenan por abajo los odios que se acumulan por arriba. La clase media, cuando se moviliza -tanto tomando la calle como expresándose con su voto- recupera la estima en sí misma, unificando tras ella las reivindicaciones más diversas -a veces hasta incluso contradictorias-, pero no la une el odio a los de abajo, ni siquiera al gobierno, sino a los sectores que dentro del mismo la han elegido como su enemigo cultural.
 
(...) Lo paradojal es que este nuevo “medio pelo de izquierda” que hoy predomina en la Argentina se propone saltar de la clase media a la clase alta apoyándose en las clases bajas, pero no buscando su promoción o ascenso social, sino tratándolas con un cariño paternalista similar al que dispensaban los viejos caudillos conservadores o los patrones de estancia hacia el “obreraje” o “paisanaje”, al cual de vez en cuando invitaban a un asado o le regalaban un feriado a cambio de su supuesta lealtad política. Esos políticos que se sentían los patroncitos de los pobres mientras trataban despóticamente a sus ministros y funcionarios. Esos políticos que se creían los dueños del país y consideraban a todos los demás como sus empleados."
 
 
 
"Harvard University acaba de cumplir 376 años de vida y es la número uno del mundo, la más prestigiosa, la más reconocida. Por allí, pasaron ocho presidentes estadounidenses y de sus aulas surgieron 43 premios Nobel y 47 Pulitzer. Sus actuales 21.000 alumnos colapsan las aulas porque saben que no sólo la tradición los cobija, sino porque la enseñanza y sobre todo sus métodos de estudio son de excelencia. Es muy duro llegar hasta allí, ya que el acceso se basa en el mérito. La admisión de un estudiante comienza con una solicitud escrita aprobada por un comité, una serie de exámenes y dos cartas de recomendación de docentes que lo haya tenido como alumno en ciclos anteriores. El costo de estudiar y vivir en Harvard es de unos U$S 52.000 al año, aunque el 70% de los estudiantes tienen becas parciales. Del total de alumnos, 4.200 son extranjeros de 130 países y hay anotados en sus nueve facultades únicamente 36 argentinos. Sólo 5 de ellos estudian temas asociados con la política en la Kennedy School of Government, el foro que eligió la Presidenta para exponer, creyendo simplonamente que los estudiantes iban únicamente a teorizar con ella. (...)
 
Por lo repetitiva, la secuencia fue casi un calco: pregunta difícil, descalificación directa o indirecta del estudiante para deslegitimarlo y respuesta negadora o de criterio inmodificable basado en un criterio discutible de verdad. Lo había hecho en Georgetown cuando le preguntaron por los precios. "Si realmente la inflación fuese de 25% el país estallaría por los aires", dijo lo más campante. (...)
 
(...) Seguramente, Cristina nunca se puso a pensar en que quizá las familias de algunos jóvenes pasan penurias en la Argentina para darles la oportunidad de superarse a hijos y nietos o si tuvieron que vender alguna propiedad o el auto o si los alumnos tenían becas o si hacían alguna tarea por poca paga en el mínimo tiempo libre que les deja la Universidad. La sensación que dejó el evidente estado de nervios de la Presidenta fue que los supuso a todos inmensamente ricos y alejados de su proyecto político y, por lo tanto, pasibles de que se les aplique un correctivo desde el atril. 
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Nunca Cristina pudo procesar, ella que dice que tanto le gusta la juventud, que quienes le preguntaban, antes que otra cosa, eran jóvenes y, por lo tanto, desenfadados. (...)
 
"(...) En la misma línea de denigrar a cada interlocutor, sobre el final le salió el tiro por la culata cuando, después de un largo circunloquio sobre el periodismo, le pidió a un estudiante de San Juan que le repitiera su pregunta y el alumno se la dijo de corrido y sin lectura, lo que provocó un aplauso cerrado del auditorio. (...)
 
Otro punto más que interesante en sus respuestas fue que, por primera vez, alguien del Gobierno se ha dignado a explicarle a la opinión pública por qué se tomó la decisión de cerrar el mercado de cambios. Cristina primero aclaró su punto de vista sobre la simplificación del llamado cepo cambiario, con la paranoia de la prensa en primera línea: "El cepo cambiario es un título mediático...no hay ningún cepo cambiario", sostuvo sin sonrojarse. Luego, explicó que ella tenía que "cuidar" las reservas y que ésa era su "obligación" para pagar la deuda, importaciones de insumos básicos y aunque no dijo energía, energía también: "Si no se hubieran ido esos 4.768 millones de dólares que se fueron entre agosto, septiembre y octubre del año pasado...", se lamentó."
 
 
 
"(...) en los sectores más recalcitrantes del cristinismo prometían en las últimas horas "días de furia" de su jefa, a tono con el estado de ánimo severamente afectado con el que regresó a Buenos Aires, y cuyos efectos sufrió --dicen importantes fuentes gubernamentales-- el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, en la pista del aeroparque metropolitano apenas ella aterrizó con el Tango 01 en la tarde del viernes. Sirven un par de ejemplos: ordenó una feroz embestida contra el rector de la Universidad de La Matanza, que se atrevió a calificar de "desafortunadas" sus palabras casi denigrantes contra los estudiantes de esa casa de estudios, ubicada en uno de los bastiones electorales del oficialismo. Cometido que rápido como el rayo salió a cumplir ese mismo día el intendente Fernando Espinoza, apuntalado por un célebre relator uruguayo siempre listo a cumplir con lo que manden
 
Y bramó al enterarse en el vuelo de regreso de que sólo Luis D'Elía era por esas horas solitario defensor de su cruce con el estudiante de Harvard que la desafió a que garantizara que ella no iba a violentar la Constitución para forzar un tercer mandato. Flaco favor le hizo el piquetero, lo que aumentó el pésimo humor que la acompañaba desde que abandonó la sala John F. Kennedy Jr. de Harvard: denunció al estudiante como militante del PRO, como si la presidenta no se hubiese llenado la boca en los últimos actos partidarios con el rol de la juventud en la política y hasta con el "legado" que ella planea dejarles. 
 
A menos que se tome por certero que para el kircherismo-cristinismo los únicos que deben ser ponderados por meterse en política son "los pibes" de La Cámpora, y no los que decidieron abrazar otras afinidades partidarias. Esos son traidores que, para colmo, aceptan que los periodistas del grupo más odiado le soplen la pregunta o se la escriban en un papel, como dicen en la Casa Rosada --y lo sugirió la misma Cristina en aquella noche fatal de Harvard-- que ocurrió con el estudiante en cuestión.
 
Parrilli está acostumbrado a su rol de receptor de mamporros ajenos. Es su calvario ahora con Cristina y antes con Néstor. Pero esta vez dicen en sus despachos que la furia de su jefa, desatada tras el papelón universitario estadounidense, puede hacer rodar cabezas, entre las cuales no estará precisamente la suya. ¿Quedaron en la mira Héctor Timerman, y hasta el mismísimo Juan Manuel Abal Medina? Se sabrá con el tiempo. Pero hay indicios. 
 
El canciller se movió durante toda la saga norteamericana, tal cual es su costumbre, como elefante en un bazar. En despachos del gobierno lo acusan de no haber previsto cuál era el terreno fangoso en el que la presidenta se metía cuando aceptó las conferencias con estudiantes de Georgeown y Harvard. Peor: tras el primer tropiezo en Washington, donde fue vapuleada con un par de preguntas que ni ella ni sus acompañantes tenían en sus cálculos, vino el terremoto en la siguiente parada en Boston. La Presidenta salió tan desencajada después de los ostensibles derrapes ante las preguntas de los estudiantes, que con muy mal modo se retiró del lugar sin saludar a nadie y sin aceptar el convite a un cóctel en su honor, según relataron dos testigos que integran la comitiva de apoyo de la jefa de Estado que estuvieron en el lugar. (...)
 
Cristina no soportó, en verdad, que delante de sus narices los estudiantes aplaudieran las preguntas y no sus respuestas. La superó no tener enfrente a la tropa de aplaudidores y asentidores que la halagan en sus actos en la Casa Rosada cada vez que ella les ordena aplaudir con un estudiado movimiento de cabeza. "La sacaron de quicio, nunca le había pasado esto de tener que estar a la defensiva", justifican a su alrededor lo sucedido. (...)".
 
 
 
"(...) Pero además hubo otros componentes que trascendieron lo puramente doméstico.
 
No fue solamente la rotunda y muy pertinente refutación de la Presidenta a Christine Lagarde, la jefa del FMI, quien para censurar a la Argentina por el sistemático falseamiento de datos del INDEC habló de sacarnos una tarjeta roja. Con justeza, Cristina le recordó que nuestro país no es un equipo de fútbol, además de soltarle algo de su nutrido arsenal verborrágico. Por cierto, la Argentina está claramente en off-side –para seguir con la terminología futbolística– en materia de estadísticas, pero el FMI no se puede arrogar la propiedad de la panacea económica, en vista de cómo está la porción del mundo que regentea.
 
En términos políticos lo más sustancial del viaje fue la apertura de negociaciones con Irán, con el declarado interés de buscar algún camino que permita juzgar a los acusados por el atentado contra la AMIA, en 1994.
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El miércoles 19 Timerman difundió la invitación al diálogo que le hizo su colega iraní Alí Akbar Salehi. El martes 25, en la ONU, Cristina dijo que aceptaba esa oferta. El jueves 27 se reunieron los cancilleres, en el contacto de más alto nivel desde el atentado. Allí acordaron una agenda de negociación a partir de octubre, en Ginebra.
 
La velocidad de relámpago con que se llegó a este acuerdo sólo se explica por una intensa y silenciosa gestión previa. El tipo de gestión que el periodista Pepe Eliaschev denunció que se había abierto hace un año y medio entre Timerman y la diplomacia iraní, con un contacto secreto en la ciudad siria de Aleppo. Aquella revelación le costó a Eliaschev el anatema oficial y una fuerte presión judicial para que revelara el origen de su información. Pero estaba en el camino cierto. (...)".
 
 
 
"(...) La ideología la acercó al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, para negociar sobre la devastadora masacre de la AMIA. Siete funcionarios iraníes han sido acusados por la justicia argentina. Dicen que llegó hasta él de la mano de Hugo Chávez, que sueña con un comercio mundial al margen de las grandes potencias económicas.
 
Cristina negociará con los acusados sobre qué jueces les conviene para esclarecer un criminal atentado, que se llevó 85 vidas inocentes, cometido en territorio argentino. Esgrimió una particular "doctrina Lockerbie" que no existe; aquel atentado fue juzgado por jueces escoceses porque el avión de Pan Am derribado cayó sobre territorio de Escocia. Un tercer país para hacer justicia sería una enorme injusticia para su propio país.
 
Lo más contrastante fue el discurso de los dos presidentes. Cristina le pidió a Irán "soluciones concretas", pero el presidente iraní contestó que él le contará la verdad sobre lo que pasó en la AMIA y que su prioridad es ampliar la relación bilateral. Hablaban de dos cosas distintas o los discursos públicos esconden secretos que nadie conoce. Los gobiernos norteamericano e israelí reaccionaron en el acto con críticas a la decisión argentina. Cristina compró el aislamiento iraní a cambio de nada. ¿De nada?
 
¿De qué verdad quiere hablar Ahmadinejad? ¿Acaso sólo de "malentendidos", como anticipó, para hacer justicia con tanta muerte y destrucción? ¿Qué verdad quiere escuchar Cristina? El presidente iraní acaba de decirle a la CNN, aludiendo a la agraviante filmación sobre Mahoma, que "la libertad de expresión es en muchos sitios un crimen". Ahí aparecen las coincidencias. Es una discusión medieval, pero actual en la Argentina kirchnerista.
 
La Argentina podría ser un sitio donde la expresión es un crimen. El Consejo de la Magistratura convocó sorpresivamente para mañana (N. de la R.: lunes 01/10) a una reunión plenaria para designar al juez que debería dictar sentencia sobre la cautelar que protege las propiedades del Grupo Clarín. Ese eventual juez debería decidir sobre el fondo de la cuestión: la constitucionalidad o la inconstitucionalidad de un artículo de la ley de medios que apura la desinversión de los actuales propietarios.
 
La candidata a ocupar ese juzgado vacante es una kirchnerista con antecedentes de kirchnerista. El concurso que la habilitó para llegar a esta instancia fue denunciado penalmente y está siendo investigado. El oficialismo no tiene los dos tercios necesarios para designar a los jueces. No los tiene ni los tendrá, aseguró el diputado Oscar Aguad, representante de la oposición en el Consejo.
 
¿Qué se propuso el Gobierno entonces cuando llamó a esa reunión? ¿Una sorpresa, quizás? ¿Un escándalo, tal vez? Silencio. Después de las torpezas de Georgetown y de Harvard, está visto, como nunca antes, que el kirchnerismo se siente mejor en medio del misterio, encerrado entre enigmas."