Lo que oculta la falsa tregua entre Cristina y Paolo
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le manifestó al empresario Paolo Rocca la necesidad de dar a "conocer los `modus operandi´ de cierto monopolio -este sí de carácter ilegal- que aún subsiste en nuestra querida Patria", luego de que el presidente le Techint se despegara de las afirmaciones que le atribuyó el diario Clarín tras su discurso en la Academia de Ingeniería. Rocca aseguró que “una periodista que no logró acceder a la reunión buscó información sobre el contenido de la discusión de uno de los participantes, y lo elaboró a su manera, sin ningún contacto con alguien de nuestra organización”. Cristina le expresó: “Me siento en la obligación de comunicarle a usted que daré carácter público a ambas cartas. Las suya y la mía. En la comprensión de que las instituciones sean privadas -como la que usted preside- o publicas, como en mi caso, como así también los más de 40 millones de argentinos, merecen tener acceso a una información veraz y sobre todas las cosas: conocer los `modus operandi´ de cierto monopolio -este sí de carácter ilegal- que aun subsiste en nuestra querida Patria”.
08 de septiembre de 2012 - 23:12
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Algunas cuestiones eran obvias:
> Paolo Rocca se encuentra aterrado por la repercusión de sus dichos (tendría que haberlo meditado antes, en especial luego de la expropiación de Sidor en Venezuela); y
> Cristina Fernández se encuentra temerosa de un (imposible hoy día) acuerdo Techint-Grupo Clarín-La Nación-José Manuel De la Sota-Mauricio Macri-Hugo Moyano, que la erosione por completo.
Por lo tanto, hay tregua, a expensas de la periodista y el medio.
El intercambio de correspondencia se inició cuando Rocca le escribió a la Presidenta para informarle cuáles eran las “notas” en las que se había basado el discurso que dio el pasado lunes, escuchado por “15 miembros de la Asociación, sin presencia de otros invitados o periodistas”.
Entre las notas, detalló Rocca, decía que “la industria argentina ha crecido desde 1998 hasta hoy a una tas muy elevada, superior a la de cualquier otro país de la región”.
Allí también señaló que “la capacidad exportadora de la industria nacional se ha también incrementado, y su nivel de apertura hacia el mundo se ha duplicado en el período en cuestión”.
También se basó en notas que decían que “a partir de la crisis mundial del 2008” los indicadores de “competitividad” de la industria Argentina “se han ido deteriorando”.
Sin embargo, en la nota publicada por el diario Clarín el 05/09 se señalaba que Rocca dijo que “a partir de 2008 el Gobierno perdió el rumbo”, que “no se sabe para dónde va” y que “la Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada”, entre otras cosas.
Al referirse a la “competitividad de las exportaciones” el empresario apuntó en su carta que una de sus notas decía que habían sido afectadas por “el incremento del los costos laborales”.
El diario Clarín había publicado que Rocca dijo: “El costo de un obrero industrial en la Argentina es de 24 dólares por hora, contra 12 dólares en México y 9 dólares en Brasil. Eso sí, el operario argentino sigue siendo el más calificado”.
Durante su discurso del jueves 06/09, la Presidenta respondió a esas interpretaciones: “Parece que el obstáculo para que haya menos costo laboral soy yo”.
La carta enviada por la Presidenta, luego de haber respondido a cada una de las críticas durante uno de sus discursos, se ocupó de poner de manifiesto los puntos de acuerdo con Rocca, “sin perjuicio de diferencias y coincidencias”.
Ella agregó: “No puedo dejar de acordar con usted conceptualmente- y por se objeto constante de estas prácticas seudo periodísticas- en el último párrafo de su misiva donde señala: `Podemos tener diferencias de opiniones, pero no hacemos operaciones políticas y creemos en el diálogo abierto y transparente”.
Antes de la tregua, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, dijo por 678, en Canal 7:
"Lo que habría que hacer es bajar el precio de la chapa y fundir al señor Paolo Rocca, cosa que podría pasar si dejamos entrar la chapa del exterior que, a precio de dumping, está tratando de invadir estos mercados".
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Una estupidez de parte de Kicillof (¡¡otra más!!) porque el gobierno de Cristina Fernández no tiene dólares suficientes para hacerlo, y todos sus movimientos apuestan a impedir cualquier importación.
El diputado nacional por el Frente Peronista, Eduardo Amadeo, solicitó citar al funcionario a la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados. "Es necesario que Kicillof dé explicaciones sobre su amenaza de 'fundir' la principal empresa siderúrgica del país por la opinión que expresó su titular respecto de la política del gobierno nacional".
El diputado advirtió que "el funcionario deberá explicar si las declaraciones se tratan de un exabrupto personal o si forman parte de un plan que está elaborando el Gobierno para aumentar la intervención estatal en las industrias básicas del país".
Pero ¿cuál es el tema de fondo? El tipo de cambio. Por lo tanto, la disputa seguirá, aunque por ahora decidan solaparla. Cristina insiste en que no hay atraso (no puede afirmar algo diferente. Parece Carlos Menem entre 1995 y 1999). Rocca argumenta que le están impidiendo obtener un plan de negocios decente (tal como lo sostenía entre 1995 y 1999).
Lo reconoció, antes de la tregua, el vicepresidente Amado Boudou, quien cuando era ministro de Economía mantenía una relación amistosa con Rocca.
Boudou, utilizando la red social Twitter, afirmó: "Cuando estos personajes (por Rocca) hablan de competitividad lo que nos están diciendo es que necesitan bajar los salarios, lo que quieren es que haya pocos trabajadores".
Lo que Boudou no dice es que en la Argentina hay una insostenible deformación de la estructura de precios relativos, que él mismo ayudó a mantenerse, y profundizarse. Ni Boudou ni los otros economistas K saben cómo resolver el problema y por eso prefieren que permanezca en el tiempo, más allá de las consecuencias que provoca, y simplifican las críticas en la cuestión del valor en dólares de los salarios, cuando hay otras cuestiones a ingresar a la ecuación. De hecho, el sospechado de corrupto Boudou firmó un acuerdo con la Unión Industrial Argentina acerca de trabajo conjunto en cuestiones de competitividad que nunca se implementó, probablemente porque Boudou estaba muy ocupado en concretar sus negociados con Ciccone.
"Lo que quieren es una economía para pocos como pasó a principios de la década pasada, que un argentino de cada cuatro había perdido su trabajo (...) Cuando jubilados y estatales perdieron el 13 por ciento y no había dignidad laboral", agregó el vicepresidente de la Nación bajo sospecha, en referencia a la crisis de 2001 y 2002.
En este contexto, expresó que "son lo que tratan de decir todo el tiempo que todo está mal", y añadió: "Nosotros hoy estamos acá para decirles que los trabajadores mejoran día a día", sostuvo el hombre con propiedades en Puerto Madero.
"Por eso hay que estar muy atentos. Cuando este proceso nacional y popular habla de competitividad se está refiriendo a que haya muchos trabajadores, buenos salarios que aumenten todos los años", manifestó Boudou.
La realidad es que el tipo de cambio evoluciona por debajo de la inflación, que además no es la que informa el INdEC. Por lo tanto, todos los argentinos están dispuestos a comprar un dólar a $ 4.65, pero nadie está dispuesto a vender a dicho precio.
Al tipo de cambio oficial sólo los exportadores (obligados) le venden al BCRA. Al tipo de cambio oficial, sin trabas cambiarias, habría un exceso de oferta dólares que empujaría al tipo de cambio hacia una devaluación. De hecho, en el mercado paralelo en el cual interactúan la oferta y la demanda libremente, el tipo de cambio cotiza alrededor de $ 6.3 por dólar.
Por el lado de la oferta, el sector agro exportador provee de dólares (recursos fiscales) a la economía argentina (sector público) como nunca antes en la historia. Las exportaciones del sector primario se expandieron un 200% entre el 2003 y el 2011 y aportaron unos US$ 50.000
millones el año pasado. Paralelamente, en 2013 se espera que “el campo” aporte aproximadamente US$ 5.000 millones más que en 2012, porque la cosecha de soja sería 10 millones de toneladas más elevada que este año.
Sin embargo, aún con los dólares “record” aportados por el campo la economía argentina tiene problemas estructurales de oferta de dólares, dado, que entran mucho menos dólares de los que podrían entrar, ya que la inversión extranjera directa (IED) es baja y el país no tiene acceso a los mercados internacionales de crédito.
Las inconsistencias de política económica alimentan los problemas estructurales generando inflación, atraso cambiario y expectativas de devaluación. En este marco, la demanda privada total de dólares, aumenta el desequilibrio en el mercado cambiario.
Y eso no lo modifica la precaria tregua entre Cristina y Paolo.






