CLAVES

El error que alimenta la teoría conspirativa de la semana

Paolo Rocca se convirtió, esta semana, en blanco de la retórica oficial por haber criticado la gestión de Cristina Fernández. El primero en salir al cruce fue Julio de Vido, y le siguió Axel Kicillof y la propia Presidente, quien hace sólo 4 meses mantuvo una reunión cordial con el empresario. Volvió a la teoría conspirativa (y cayó 'Clarín' en el asunto) acusando a un hombre que si bien no pertenece al club de amigos de la mandataria, tampoco es un enemigo histórico. ¿Qué lo convirtió en tal? El atraso cambiario, eje de las preocupaciones en la Semana de la Industria.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Todo comenzó con las críticas que Paolo Rocca hizo durante una presentación en la Academia de Ingeniería el lunes por la noche, casi en simultáneo con la cena que mantenían sus colegas del sector junto a Cristina Fernández en Tecnópolis, con motivo del Día de la Industria. 
 
Dijo que "a partir de 2008 el Gobierno perdió el rumbo", y que "no se sabe para dónde va"; que "la Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada. A partir de 2008, la competitividad comenzó a caer"; que "hace dos años no hay inversión en serio"; que "cuando empezaron a mirar las ganancias de las empresas, nadie puso un mango". 
 
Advirtió además que la falta de infraestructura atenta contra una recuperación de la actividad económica, que "es difícil que la Argentina vuelva a crecer fuerte, por un cuello de botella en materia energética", puso énfasis en la pérdida de competitividad de la Argentina frente a Brasil o México, los principales rivales sobre todo en el terreno de la inversión automotriz, que "en la Argentina hay mucho ensamblador, pero no hay política industrial vertical" y remató con la frase: "en 2018, la Argentina va a ser un país muy distinto del que es hoy. Somos optimistas".
 
En definitiva, nada que no compartan la gran mayoría de los empresarios, y "Paolo no es socio del club de amigos de Cristina, pero tampoco es un enemigo de esos que a los Kirchner siempre les gustó tener enfrente". La descripción de 'El Cronista' no es errática, pero entonces, ¿por qué se convirtió en "el enemigo" de la semana?
 
Porque de todo aquello, el detalle que enojó a la Presidente fue la aclaración de que "a partir de 2008" perdió el rumbo y la competitividad comenzó a caer”. Ocurre que la precisión coincide exactamente con la etapa de Cristina en la Casa Rosada. Por eso, ordenó el correctivo público para Rocca que ella misma amplificó anoche en la Casa Rosada.
 
El ministro de Planificación, Julio de Vido, le pidió primero que "mida sus críticas" en un especie de "mensaje casi mafioso", según opinó Mauricio Macri involucrándose en la discusión en defensa del empresario, y luego volvió a señalar que el Grupo Techint tiene una "posición monopólica" en el mercado y que su titular "no puede hablar de competitividad cuando abastece en forma exclusiva la chapa de los autos, los alimentos y la línea blanca".
 
El Grupo Techint está "fuertemente protegido por la política arancelaria del Gobierno y escuchar hablar a Rocca de competitividad es como hablar de la soga en la casa del ahorcado", indicó el ministro.
 
Cuando Rocca hace referencia a la falta de inversión no "tiene presente que la registrada en el 2011 fue la más alta de la serie histórica, llegando al 24,75%, porcentaje que incluye un 12,2% en máquinas durables", agregó.
 
"Y también hizo referencia a un cuello de botella en materia energética, por lo tanto es saludable recordarle que de los $18.600 millones que se invirtieron en obras, $10.000 millones los facturó Techint", dijo el ministro.
 
Respecto a la pérdida de competitividad, De Vido puso en tela de juicio el interés de Rocca por contar con salarios dignos, a diferencia de otros países en donde Techint tiene inversiones.
 
"Rocca afirmó que el costo del obrero en la Argentina es de US$24 la hora, mientras que en México pagan US$12 y en Brasil 9", reflexionó De Vido.
 
Frente a esta postura, el ministro señaló que "mientras exista el peronismo no hay malla de contención política para que a un operario le paguen US$9 la hora en la Argentina".
 
"Los obreros de Techint tiene subsidiado el gas, la luz y el transporte, en una política muy equilibrada que llevamos adelante, sin embargo pareciera que Rocca pretende que le aumenten la luz a los trabajadores y se la bajen a él", sentenció según la agencia estatal 'Télam'.
 
Luego, se le sumó el viceministro de Economía Axel Kicillof: "En la economía argentina, la inversión en dólares en la Argentina esta más alta. Hay un proceso inversor explosivo", dijo en diálogo con el programa '6 7 8'. 
 
"Es raro que nadie lo advierta. El que perdió el rumbo es el señor Rocca, que no mira la realidad ni los números de su propia compañía", lanzó.
 
"Habría que bajar el precio de la chapa y fundir al señor Rocca, pero no lo vamos a hacer, aunque habló mal de nosotros", dijo según reprodujo 'La Nación'.
 
Y describió al empresario como "un señor que había interrumpido una inversión y luego la reactivó". "Evidentemente lo hizo porque ve que las perspectivas son buenas", añadió. Por último, lanzó: "Si Techint no quiebra es porque nuestro gobierno protege a la industria, sino entrarían las chapas de los países que no saben dónde meterlas. La de la Argentina es una industria subsidiada, Techint goza de subsidios". Y opinó que "el único modelo que le gusta a Rocca es el de la competitividad en base a salarios bajos, con represión económica, o con megadevaluaciones como las que dice estar viviendo él".
 
En tanto, anoche, fue la propia Cristina la que volvió a la carga contra Rocca y en un acto en la Casa Rosada dijo: "si quieren hablar de competitividad, vamos a hablar de competitividad", pero también se deben analizar las políticas de "posición dominante" que, según la mandataria, ejerce el holding siderúrgico Techint.
 
Dijo que Rocca, con sus declaraciones, pasó deliberadamente por alto que el Estado protege a compañías como Techint en la Argentina con políticas antidumping y subsidios económicos, y reprochó que frente a esa situación, el grupo realice un "aprovechamiento" de su posicionamiento.
 
"Las declaraciones de Rocca hablan del costo de un obrero industrial, donde menciona que el costo en la Argentina es de 24 dólares por hora, contra 12 dólares de un obrero en México y 9 dólares en Brasil. Sin embargo, Rocca dice que es optimista para 2017 o 2018. Con lo cual, quiere decir que el obstáculo para que ese costo laboral sea más bajo es quien está acá parada. Si el país está tan mal, ¿qué tendrán pensado para 2017? ¿Querrán salarios a un tercio o a la mitad de lo que están hoy? Evidentemente, tienen problemas conmigo como los tenían con él (en alusión al ex presidente Néstor Kirchner). Vamos a discutir sobre competitividad, pero también sobre posición dominante y subsidios. Nada les alcanza", dijo.
 
Hace un año, Rocca resistió la designación del entonces ascendente Axel Kicillof como director de la compañía en nombre del Estado. Desde Houston, el empresario habló con la prensa y opinó que “si hay un clima de negocios hostil, el valor de todos los activos se va a deteriorar, desde la tierra a las acciones”. Las escaramuzas siguieron hasta que el Gobierno consiguió ubicar a sus directores en la compañía, y empresarios y funcionarios pudieron sonreir juntos.
 
Como sea, el movimiento empresario en general es el que no coincide con el diagnóstico económico de la Presidente. Al menos, el que expresa en público. El de Tecnópolis.
 
Para ellos, contra lo que opina Cristina, hay una diferencia entre 'Él' y 'Ella': y es que durante su gestión se perdieron los ejes del modelo que generó el mandato de Néstor: tipo de cambio alto, superávit fiscal y genuino saldo financiero externo.
 
Según informa el periodista Marcelo Bonelli, en 'Clarín', entidades como la UIA, la Asociación de Bancos, la Bolsa de Comercio y la AEA, e inclusive en las multinacionales de origen norteamericano, europeo e inclusive latinoamericano, consideran que actualmente ese teorema económico kirchnerista se desmembró:
 
1. el dólar tiene un atraso del 20%; 
 
2. las cuentas publicas, un déficit de 3 puntos del PBI, 
 
3. el frente externo acusa desajustes escondidos detrás de las forzadas medidas de control sobre las importaciones y la salida de divisas
 
4. por todo lo anterior, creen que hay desequilibrios macroeconómicos que no corrigen y que generan inflación y demanda del público por el dólar barato
 
Por ello, es que sostienen que la administración de la economía es errática y que los funcionarios muestran impericia cuando tratan de solucionar desequilibrios evidentes.
 
Es ese marco, cuestionan las tareas superpuestas de los 4 funcionarios estrella:
 
1. Axel Kicillof, 
 
2. Guillermo Moreno, 
 
3. Mercedes Marcó del Pont y 
 
4. Ricardo Etchegaray. 
 
Entre ellos, inevitablemente, surgen las disputas: Guillermo Moreno acusa a Marcó del Pont de haber retrasado el dólar durante el período 2010/11, obligando al Gobierno a introducir el rígido control de cambios. Inclusive, Moreno se refirió groseramente a la titular del Central y denunció que "ella nos metió en este lío". 
 
Marcó del Pont se defiende de las acusaciones, y en un encuentro con banqueros justificó sus incoherencias: "La que fija la política cambiaria es la Presidenta; yo sólo la instrumento". 
 
Algo semejante ocurre con Axel Kicillof, quien se jacta ante sus íntimos de bajarle línea "progresista" a Cristina. Él promete vengarse de los empresarios y repite entre ellos: "Ya ganaron mucho, ahora la van a tener que poner toda". 
 
Ricardo Echegaray es otro de los que calienta la interna, y que según Moreno, "hace todo mal": con su desordenada instrumentación de la AFIP le hace pagar un alto costo político a la Presidente.
 
En cambio, Echegaray acusa a Moreno de buscar otros culpables para lavar su responsabilidad por los groseros errores que comete en la Secretaría de Comercio.
 
Ciertamente, el "trabajo en equipo" no es el fuerte de Cristina Fernández. 
 
Y completan el cuadro la actitud antiempresaria del oficialismo, la falta de respeto a los contratos y la visión complaciente de la competitividad de la Argentina, que según el Foro Económico Mundial, ahora cayó varias posiciones y está al nivel de Grecia, Mongolia y Serbia.
 
Pero, en definitiva, es el "tipo de cambio" el eje de la disputa con los empresarios. Y sobre ello se refirió la mandataria en Tecnópolis: "el tipo de cambio no está retrasado", dijo y provocó el temor al confirmar una política de dólar barato cuyas consecuencias ya las vivió la Argentina, mientras en los hechos se observa un desprolijo control de cambios debido justamente al atraso del dólar que incentiva la fuga de capitales y la caída de reservas.
 
Los empresarios sostienen que el tipo de cambio representa una pérdida de competitividad del 20% y piden ubicar el valor del dólar entre los $5,40 y los $5,60.
 
De ahí, la alerta de Rocca, a quien respondió con "mensajes mafiosos" si se quiere, Julio de Vido, Axel Kicillof y luego Cristina Fernández. Moreno, en cambio, está a la espera de pasar a los hechos. Y con el organigrama del grupo en mano, espera que la mandataria le pida acción.