Notable fracaso en la licitación de frecuencias 3G que obliga a una nueva ENTel
La Argentina no atrae a los propietarios de capital y tecnología. Quien ya tiene un negocio en el país, permanece expectante por si puede salir. Quien no lo tiene, no quiere arriesgar dinero. Ya ocurrió con la televisión digital y ahora sucede con la telefonía móvil. El Estado intenta disfrazar su fracaso anticipando el regreso de ENTel.
05 de septiembre de 2012 - 15:30
por EDGAR MAINHARD
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Interesante similitud coyuntural entre los más pobres y los más adinerados.
De un lado, una emergencia en el personal paraguayo/peruano/boliviano que trabaja en la Argentina en casas de familia y desea/necesita remesar algún dinero a sus familiares en su país de origen. Hasta que llegaron las restricciones de Afip y Banco Central, para enviar US$ 100 debían dejar, en la transferencia, un equivalente a US$ 80, ya que Western Union y equivalentes son servicios onerosos.
Sin embargo hoy día, ya no pueden remesar los US$ 80 porque la transferencia debe realizarse en pesos (algo terrible porque la moneda argentina es muy castigada en el exterior, depreciándose aún más su valor) y, además, si se carece de la documentación de identidad argentina, tampoco puede realizarse la transferencia.
No es tan sencillo obtener la documentación recurriendo al Ministerio del Interior pero sí es más sencillo visitando al 'puntero' del barrio precario que frecuentan o que visitan. Por lo tanto, ese personal doméstico por la cuestión de la remesa familiar termina ingresando, forzado, a la maquinaria clientelar/electoral del Frente para la Victoria -mucho más onerosa para el Estado que venderle los US$ 100-.
Puede comprenderse, entonces, el malestar entre quienes deben atender necesidades de sus familiares en otros países y solo por ese motivo llegan a la Argentina en plan de trabajo en lo que pueden. Si esto ocurre en ese segmento ¿qué ocurre entre los poderosos propietarios de capital y tecnología cuando se trata de definir un negocio en la Argentina?
Huyen, obviamente. Nadie quiere concretar nuevos negocios en el país que administra Cristina Fernández de Kirchner.
Si no hay remesa de utilidades posible, no hay interés en la Argentina. El desinterés inversor ya fue demostrado en el escaso interés concreto en las áreas petroleras que quiere co-explotar la estatal YPF. Más allá de las operaciones de prensa a la que se prestan algunos periodistas/medios paraestatales, no hay dinero fluyendo hacia la Argentina. Ni siquiera hay posibilidades de que YPF realice una captación de recursos en el exterior y por eso se renunció a los 'road shows' , eligiéndose financiar lo que se pueda presionando a la banca privada local, y recurriendo otra vez al dinero de los jubilados y pensionados (ANSeS, organismo público federal que no paga sus deudas con los beneficiarios ni con las provincias).
El mundo que imagina el Frente para la Victoria no existe. Es inviable y envía rumbo al colapso a la sociedad argentina, y solamente la extraordinaria productividad agrícola conseguida durante los años '90 (y que el FpV intentó destuir), ha conseguido menguar el deterioro.
La telefonía
Axel Kicillof, el gurú de la economía del kirchnerismo cristinista, luce desinformado. Todavía no corresponde aplicarle el rótulo de ignorante que le cabe a Guillermo Moreno. Hay que esperar un poco todavía. Cuando Telefónica, en el más reciente encuentro tecnológico que ocurrió en España, días atrás, manifestó su preocupación porque Google y Apple están concentrando el negocio de la tecnología de los smartphones (80% del mercado), y las telcos no saben ya qué hacer para no perder el control, el insolvente Estado argentino pretende competir en ese segmento.
La tecnología 3G no es barata. Requiere de inversiones importantes para instalar la tecnología que no consiste solamente en equipos que compran los usuarios sino en antenas, redes de fibra óptica, y software inteligente.
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El Estado argentino, que no consigue tan siquiera que todas las fuerzas de seguridad se encuentren integrados a una red única de comunicaciones, pretende ahora competir en la tecnología 3G para telefonía celular.
El Estado argentino, que no consigue garantizar ni la educación pública ni la salud pública apropiada, afirma que competirá con las empresas privadas en facilitar servicios de comunicaciones personales y radiocomunicaciones móviles.
El Estado argentino, que se encuentra desbordado desde un punto de vista fiscal, con el Banco Central ordenando emitir moneda a destajo a Casa de Moneda para afrontar las necesidades del Tesoro Nacional, que obviamente no consigue compensar la Afip, resulta que buscará un nuevo emprendimiento empresario.
El modelo es ridículo: va desde la deficitaria Aerolíneas Argentinas a YPF (que no consigue autofinanciar su expansión); en breve incluirá a las empresas de energía eléctrica (que se encuentran casi en bancarrota y hay que rescatar), y ahora desea ingresar a la telefonía inteligente.
Sin recursos financieros suficientes y sin recursos humanos ni tecnología apropiada, el Estado argentino se encuentra condenado a imitar el fracaso de la que fue la tristemente recordada ex Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel).
Solamente cuando ENTel terminó, la sociedad argentina pudo acceder a la telefonía fija, luego a la telefonía móvil y más tarde a la conectividad a Internet.
Huele a naftalina la propuesta del Frente para la Victoria, y supone menos competitividad para una Argentina que ya es poco competitiva, tal como acaba de corroborarlo el ranking de World Economic Forum, en el cual la Argentina equivale a Mongolia o a la destrozada Grecia.
El milagro kirchnerista solo se lo cree GenIA Cristina, con una cadena nacional patética que provocó un cacerolazo y varios puntos adicionales de pérdida de imagen positiva, e incremento de la negativa.
ENTel
Julio De Vido anunció, en conferencia de prensa, que fracasó la venta de frecuencias de telefonía móvil. Ni Nextel ni Personal ni otros interesados ofertaron por las frecuencias que fueron de la Compañía de Radiocomunicaciones Móviles (Movicom), luego absorbida por Movistar (Telefónica).
Nadie quiere arriesgar más dinero en la Argentina, esa es la realidad. En Brasil sí hay interés en la adquisición de frecuencias y por eso el gobierno de Dilma Rousseff puede imponer condiciones varias que no consiguen reducir el interés de las empresas.
El Estado K tuvo que meterse... en el bolsillo su oferta, y decidió explicar que su fracaso era... un éxito, un ardid frecuente de Cristina Fernández y sus colaboradores.
De Vido dijo que Claro (América Móvil/Grupo Carso/Carlos Slim Helú, amigo de los Abal Medina) era la única "en condiciones patrimoniales" para obtener la adjudicación, pero que otorgar la frecuencia a un solo oferente "hubiera sido un proceso de concentración y los argentinos estamos hartos de los monopolios y no queremos generar monopolios". En verdad, tampoco Claro comprometía la inversión que esperaban los funcionarios.
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25% del espectro de telefonía celular no interesa lo suficiente a ningún empresario privado y quedará bajo la órbita del organismo público AR-SAT, la Enarsa de las telecomunicaciones.
¿Por qué no lo intentó Guillermo Moreno cuando fue secretario de Comunicaciones de la Nación? Él intentó ese ridículo fideicomiso con dinero de las telcos para armar (nunca fabricar) informática en Tierra del Fuego, pero la audacia no llegó hasta las frecuencias. Moreno realizó, en forma simultánea, una acción muy grave: acordó con Telefónica y Telecom, a cambio de aquel fideicomiso, y eliminó la posibilidad de que empresas más pequeñas ingresaran al mercado. Moreno demoró la portabilidad numérica. En verdad, con el Frente para la Victoria ha ocurrido una concentración del mercado que ahora, porque han perdido la posibilidad de vender frecuencias, intentan desmentir con el discurso de que el Estado interviene para desmonopolizar. El Estado K ha estimulado la concentración en la TV por cable, en la telefonía, en la oferta de conectividad a Internet...
Dado que el modelo no ha funcionado, irrumpe ahora el Estado, que quiere prestar servicios de telefonía, quizá de conectividad a Internet, ¿también de TV por cable? De un Estado que consideró como una actividad estratégica en el siglo 21 la producción de papel para diarios, todo es posible... Ahora, ese Estado no ha podido establecer un sistema decente de Televisión Digital Terrestre que prometió que estaría operativo en 2010...
Según De Vido, ahora el objetivo será "aumentar la competencia entre operadores y fomentar el ingreso de nuevos prestadores" al mercado. (?)
El Ejecutivo Nacional que prometió y no consiguió crear un polo industrial de telecomunicaciones e informática en Tierra del Fuego, y solamente se regresó al ensamble de piezas importadas, ahora promete la eficiencia en la telefonía digital.
La verdad es que el Ejecutivo Nacional no tiene la más remota idea de cómo lograrlo: "Vamos a definir de qué manera vamos a llevar adelante la explotación de estas frecuencias cuya rentabilidad va a quedar para todos los argentinos a través de ARSAT".
¿Qué emprendimiento empresario del Frente para la Victoria ha sido rentable para los contribuyentes argentinos? Si hubiese alguna actividad rentable no habría que pagar cada vez más impuestos.
Ya ocurrió con la televisión digital.
Debe recordarse que el Estado K acaba de fracasar en 2 intentos de licitar (vender) frecuentas de televisión digital terrestre.
Y ahora fracasó la licitación de frecuencias de telefonía móvil.
Así como la Administración AFSCA de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) prometió un nuevo enfoque, abierto a cooperativas y PyMES del interior (todas sin recursos de capital suficiente para el emprendimiento), ahora De Vido afirmó algo parecido.
Kicillof no apareció y dejó que De Vido, en soledad, se incinerara con su torpe afirmación.







